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Atena Daemi. Foto de archivo. © Private

¡Atena Daemi necesita atención médica urgente!

Por Amnistía Internacional, 

Atena Daemi, defensora de los derechos humanos por quien llevamos tiempo trabajando necesita tratamiento médico urgente. Las autoridades de la prisión de Evin se niegan a hospitalizarla.

Atena Daemi es una activista contra la pena de muerte que permanece encarcelada desde noviembre de 2016. Fue condenada a una pena de siete años de prisión por “reunión y connivencia contra la seguridad nacional”, “difundir propaganda contra el sistema”, “ocultar pruebas” e “insultar al fundador de la República Islámica de Irán y Líder Supremo”.

Atena inició una huelga de hambre hace 40 días y su estado de salud se ha deteriorado preocupantemente. Sabemos que ha estado tosiendo sangre y que ha sufrido una gran pérdida de peso, náuseas, vómitos, fluctuaciones de la presión sanguínea y dolor de riñones. Los médicos han advertido que necesita hospitalización inmediata, pero las autoridades de la prisión de Evin, en Teherán, se han negado a autorizar su traslado a un hospital para que reciba tratamiento médico.


Atena es conducida a la prisión de Evin para cumplir una sentencia de 7 años de prisión. © Center for Human Rights in Iran

Los cargos contra Atena tienen su origen en sus críticas en Facebook y Twitter de las violaciones de derechos humanos en Irán. También en su participación en concentraciones en el exterior de la prisión en solidaridad con las familias de reclusos condenados a muerte, la distribución de panfletos contra la pena de muerte y su relación con defensores de los derechos humanos y las familias de las personas que murieron durante la represión posterior a las elecciones de 2009.

El cargo de “insultar al Líder Supremo y fundador” de la República Islámica de Irán parece estar relacionado con un texto en Facebook en el que Atena Daemi hacía un juego de palabras con una famosa declaración del ayatolá Jomeini para condenar el historial de ejecuciones de Irán en los tres últimos decenios y con otro en el que decía que su sucesor, el ayatolá Jamenei, era considerado ampliamente por los iraníes como un dictador.

El cargo de “ocultar pruebas” parece estar relacionado con no haber proporcionado a su interrogador detalles de las cuentas de Facebook y correo electrónico de un amigo activista.

Atena Daemi fue declarada culpable de estos cargos después de un juicio extremadamente injusto en un Tribunal Revolucionario de Teherán. Al parecer, el juicio no duró más de 15 minutos y tuvo lugar al mismo tiempo que el de otros tres presos de conciencia.