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13 de febrero de 2026, Amnistía Internacional

¿Qué está pasando en Ucrania?

En la madrugada del 24 de febrero de 2022, Ucrania sufrió una invasión a gran escala por parte de las fuerzas armadas rusas, un acto de agresión contrario al derecho internacional. Desde entonces, los ataques han golpeado ciudades, pueblos e infraestructuras civiles y han desencadenado una crisis humanitaria y de derechos humanos sin precedentes en el país.

Cuatro años después, el conflicto sigue abierto y la población civil continúa pagando el precio más alto: miles de personas han muerto o resultado heridas, millones se han visto obligadas a huir de sus hogares y comunidades enteras viven con miedo constante. Rusia ha llevado a cabo cientos de ataques contra la infraestructura energética de Ucrania, destruyendo más de la mitad de su capacidad de producción de energía y provocando cortes de emergencia que han afectado a hasta el 80% del país.

Mientras se discuten posibles acuerdos de paz, las propuestas que ignoran la rendición de cuentas y la reparación para las víctimas corren el riesgo de consolidar la impunidad por los crímenes cometidos. Amnistía Internacional insiste en que cualquier solución debe garantizar verdad, justicia y reparación para todas las personas afectadas por la agresión rusa.

Varias personas ucranianas cruzan un camino improvisado a lo largo de un puente destruido.

Agresión de Rusia en Ucrania: crisis humanitaria y crímenes de guerra

La invasión a gran escala de Ucrania comenzó el 24 de febrero de 2022, cuando las fuerzas rusas cruzaron la frontera desde la vecina Bielorrusia y se dirigieron hacia la capital ucraniana, Kiev. El ataque provocó múltiples emergencias de derechos humanos, entre otras, la mayor crisis de refugiados de Europa desde la Segunda Guerra Mundial. La invasión trastornó por completo la vida de las personas y creó obstáculos para el cumplimiento de otros derechos humanos, como el derecho a la educación, el derecho a la salud y la libertad de expresión. Miles de personas han muerto y otras miles más han sido detenidas ilegalmente o han sido sometidas a desaparición forzada.

Desde el inicio de la agresión, Amnistía Internacional ha documentado de forma sistemática violaciones graves de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario cometidas por las fuerzas rusas. Entre ellas figura la propia invasión a gran escala, que viola la Carta de las Naciones Unidas y constituye el crimen de agresión según el derecho internacional.

vista aérea de edificios dañados por los bombardeos

Hay además sólidas pruebas de crímenes de guerra. Atacar directamente a civiles o a bienes de carácter civil durante un conflicto armado es un crimen de guerra, y las fuerzas rusas han lanzado numerosos ataques contra edificios utilizados para alojar a personas civiles. En estos cuatro años se han registrado ataques de este tipo desde las primeras semanas de la invasión, en lugares como Bucha y Borodyanka, donde las tropas rusas mataron ilícitamente a residentes, así como el bombardeo del Teatro Dramático Regional Académico de Donetsk, en Mariúpol, que albergaba a cientos de personas desplazadas.

Las fuerzas rusas también han capturado y detenido a civiles en territorios ocupados y, en muchos casos, los han trasladado a centros de detención dentro de Rusia. Estas personas cautivas sufren con frecuencia tortura, otros malos tratos y procesos abusivos de “filtración”. Se han documentado casos de niños y niñas no acompañados, personas mayores y personas con discapacidad capturadas incluso en zonas bajo control de Ucrania y trasladadas por la fuerza a zonas ocupadas como Donetsk. El traslado forzoso y la deportación de población civil son crímenes de guerra y, probablemente, crímenes de lesa humanidad, y suelen ir acompañados de detenciones arbitrarias, que constituyen graves violaciones de derechos humanos.

Cuatro años de agresión, 12 de ocupación

Rusia lleva ocupando ilegalmente varias zonas de Ucrania desde febrero de 2014, cuando envió sus tropas a ocupar Crimea, si bien nunca admitió que sus fuerzas armadas también habían entrado en el este de Ucrania ese mismo año. La población ucraniana sufrió los efectos de la guerra y las violaciones de derechos humanos sobre todo en las regiones de Donetsk y Luhansk. Entre 2014 y 2021, más de 10.000 civiles ucranianos murieron o resultaron heridos. Además, cientos de miles de personas se vieron desplazadas del este de Ucrania después de que grupos armados respaldados por Rusia proclamaran como "Repúblicas Populares" a Donetsk y Luhansk.

Desde la ocupación de la península de Crimea en 2014, Amnistía Internacional ha documentado numerosas atrocidades, entre ellas ataques deliberados contra población civil e infraestructuras civiles esenciales, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, tortura, privación ilegítima de libertad, traslados forzosos de civiles y abusos contra prisioneros de guerra. Estos abusos muestran que la agresión de Rusia no comenzó en 2022, sino que lleva más de una década socavando los derechos humanos en Ucrania.

Una mujer pasa junto a un cartel con militares rusos en una exposición dedicada a la operación militar especial en Ucrania en la calle de San...

El impacto de la agresión en mujeres, infancia y personas mayores

Las mujeres de Ucrania se enfrentan a graves riesgos y soportan una carga adicional de responsabilidades de cuidado, además de inmensas penalidades y estrés en las zonas de guerra. Corren mayor peligro de sufrir violencia sexual y de género y problemas graves de salud y, aun así, se ven obligadas a tomar decisiones de vida o muerte por sus familias. Aunque muchas ucranianas se han unido a la resistencia frente a la agresión rusa, la responsabilidad del cuidado de hijos, hijas y otros familiares recae de manera desproporcionada sobre ellas, en condiciones de enorme peligro. Con frecuencia quedan excluidas de los procesos de toma de decisiones, y sus necesidades específicas siguen sin ser atendidas ni sus derechos plenamente protegidos.

Cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala, los niños y niñas de Ucrania siguen muriendo o sufriendo lesiones por ataques rusos, incluidos casos que constituyen crímenes de guerra. En las zonas ocupadas por Rusia, las familias se arriesgan a represalias si intentan continuar la enseñanza en ucraniano. Algunas han decidido ocultar a sus hijos e hijas para evitar que los lleven a instituciones de “reeducación”, los den en adopción en Rusia o los obliguen a matricularse en escuelas que aplican el plan de estudios ruso.

Ucrania tiene una de las proporciones de personas mayores más altas del mundo: antes de febrero de 2022, casi una cuarta parte de sus aproximadamente 45 millones de habitantes tenía más de 60 años. Tras la invasión rusa, los servicios de salud se vieron desbordados y muchas personas mayores, incluidas personas con discapacidad, quedaron separadas de sus familias, lo que ha provocado su segregación y aislamiento. Numerosas personas mayores no han podido o no han querido abandonar el país y viven en refugios temporales para personas desplazadas ubicados en escuelas, residencias y otros edificios públicos, a menudo con recursos y apoyos muy limitados.

Una madre sostiene en brazos a una niña dormida

“Caliento agua en una taza sobre una estufa de queroseno, lleno dos botellas, una [la pongo] bajo los pies, la otra en las manos para no congelarme. Y todo el mundo duerme con la ropa puesta […]”. 

Svitlana, pensionista de Kiev

Libertad de expresión en Rusia silenciada

En paralelo a la ofensiva contra Ucrania, las autoridades rusas han desatado una oleada de represión sin precedentes en todo el país contra cualquier tipo de protesta contra la guerra y cualquier voz crítica. La decisión de atacar Ucrania fue recibida con críticas generalizadas dentro de Rusia: decenas de miles de personas participaron en protestas pacíficas y denunciaron la agresión en redes sociales. La respuesta de las autoridades ha sido imponer nuevas restricciones a la libertad de expresión y de reunión pacífica, hacer un uso excesivo de la fuerza para disolver manifestaciones y detener a decenas de miles de personas por expresar su oposición a la guerra.

Al mismo tiempo, Rusia ha modificado su legislación para criminalizar la expresión de opiniones críticas con las autoridades, penalizando el acto de difundir “información falsa” sobre las actividades de las fuerzas armadas rusas o de “desacreditar” a las tropas rusas. Toda persona acusada de cometer estos “delitos” se enfrenta a pagar multas exorbitantes (entre tres y cinco millones de rublos, de 55.000 a 92.000 dólares) o a cumplir una pena de hasta 15 años de prisión.

Las autoridades también han silenciado a los pocos medios de comunicación independientes, obligando a muchos a cerrar, abandonar el país o limitar su información sobre la guerra y citar en su lugar los informes oficiales rusos. ONG de derechos humanos han sido calificadas de "agentes extranjeros" o "indeseables", enfrentándose al cierre arbitrario o al bloqueo de sus sitios web y han sido objeto de otras formas de acoso, que buscan aislar a quienes defienden la paz y los derechos humanos.

Protesta en las calles de Moscú contra la invasión de Ucrania

“Rusia ha intensificado la represión contra protestas, medios independientes y ONG, criminalizando críticas a la guerra con penas severas”.

¿Cuál es el origen del conflicto entre Rusia y Ucrania?

Amnistía Internacional ha advertido de los devastadores riesgos para los derechos humanos de un conflicto armado entre Rusia y Ucrania, entre ellos las amenazas para la vida, los medios de subsistencia y las infraestructuras civiles, la posible escasez aguda de alimentos y el desplazamiento masivo. Estas son algunas fechas clave del conflicto entre ambos países:

  • Noviembre de 2013. El presidente de Ucrania, Víktor Yanukóvich, de ideología prorrusa, cancela las conversaciones para firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea. La población sale a la calle y comienzan las protestas conocidas como Revuelta del Maidán.

  • 2014: Ocupación de Crimea y conflicto en el este de Ucrania. Rusia ocupa ilegalmente Crimea y se consolida el control sobre partes de Donetsk y Luhansk, con violaciones graves de derechos humanos y miles de civiles muertos o heridos.

Agentes de policía detienen a un manifestante durante una protesta contra la operación militar rusa en Ucrania.
  • 2014–2021: Guerra de baja intensidad. El conflicto en el este continúa con enfrentamientos recurrentes, desplazamientos y ataques contra población civil, mientras fracasan distintos intentos de alto el fuego.

  • 24 de febrero de 2022: Invasión a gran escala. Rusia lanza una ofensiva militar en múltiples frentes contra Ucrania, lo que desencadena una crisis humanitaria masiva y una expansión de los crímenes de guerra documentados.

  • 2023–2024: Intensificación de ataques y búsqueda de justicia. Se multiplican los ataques rusos contra la infraestructura energética y otras instalaciones civiles, mientras crecen los esfuerzos para investigar crímenes de guerra y otros crímenes de derecho internacional.

  • 2024–2025: Procesos internacionales y negociaciones. Avanzan iniciativas en foros internacionales y tribunales para exigir responsabilidades por los crímenes cometidos desde 2014, al tiempo que se discuten posibles vías de negociación para poner fin al conflicto.

  • 2025–2026: Conversaciones de paz y exigencia de justicia. Tres años después del inicio de la invasión a gran escala, Amnistía Internacional insiste en que cualquier negociación sobre el futuro de Ucrania debe priorizar la justicia por todos los crímenes de derecho internacional cometidos desde 2014, la rendición de cuentas de los responsables y las reparaciones para las víctimas, mientras continúa documentando los devastadores efectos de los ataques sistemáticos de Rusia contra la infraestructura energética de Ucrania, que dejan a la población sin electricidad, calefacción ni agua en pleno invierno.

    Fuente: elaboración propia a partir de investigaciones y publicaciones de Amnistía Internacional.

Una mujer llora
Protege a la población civil. AYUDA

¿Qué pide Amnistía Internacional para la resolución del conflicto entre Ucrania y Rusia?

Peticiones de justicia internacional

Para Amnistía Internacional, resolver el conflicto no significa únicamente poner fin a la guerra en el campo de batalla, sino garantizar verdad, justicia y reparación para todas las víctimas. La organización pide que se lleve ante la justicia a todas las personas responsables de crímenes de derecho internacional, independientemente de su cargo o poder, y que se asegure a las víctimas el acceso a una reparación plena y efectiva por el daño sufrido.

Desde el inicio de la invasión a gran escala, Amnistía ha insistido en la importancia de las investigaciones internacionales independientes y de la recopilación y conservación de pruebas como base para futuros procesos de justicia. La Corte Penal Internacional ha dictado órdenes de detención por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad contra el presidente ruso Vladimir Putin y los mandos militares Sergei Shoigu y Valery Gerasimov, mientras que Maria Lvova‑Belova, comisaria para los Derechos de la Infancia, ha sido acusada de crímenes de guerra contra la infancia.

Manifestación por el fin del conflicto Rusia-Ucrania

¿Qué está haciendo Amnistía Internacional?

Las autoridades rusas están desesperadas por eludir la justicia por los crímenes cometidos en Ucrania. No se lo permitiremos. Nuestros equipos de investigación y de campañas se dedican a documentar violaciones de derechos humanos y crímenes de derecho internacional en Ucrania. El personal de investigación está sobre el terreno, entrevistando a víctimas y testigos para conocer de primera mano cómo les ha afectado la agresión rusa, y también utiliza métodos de investigación a distancia (como el análisis de imágenes por satélite y otras tecnologías) para descubrir la verdad. Una vez recopilados los datos, nuestras investigaciones ponen de relieve los daños sufridos por víctimas y supervivientes y reclaman que se respeten sus derechos humanos y que las personas responsables rindan cuentas.

En este momento, el personal de Amnistía Internacional trabaja para:

  • Investigar y documentar. Documentamos violaciones de derechos humanos, también mediante nuestro Laboratorio de Pruebas, que analiza pruebas digitales para denunciar el uso de municiones prohibidas, ataques contra hospitales y otros ataques ilegítimos contra zonas civiles.
  • Proteger a las personas en peligro inminente, entre las cuales hay defensores y defensoras de derechos humanos, ayudando a su reubicación en un lugar seguro.
  • Difundir y movilizar. Hacemos públicas las investigaciones y movilizamos a la sociedad para ser muchas las personas pidiendo a los responsables que detengan las violaciones de derechos humanos.
  • Presionar a las autoridades. Trasladamos nuestras preocupaciones y peticiones a las autoridades rusas y ucranianas, así como a Naciones Unidas, la Unión Europea y otros actores clave, para que prioricen la protección de la población civil y la rendición de cuentas. También pedimos a la comunidad internacional que mire más allá de la política y los intereses económicos y dé prioridad a la seguridad y a los derechos humanos de la población civil. 

    Emergencias como estas ponen a prueba nuestro equipo y nuestros recursos; solo nos financiamos gracias a las aportaciones de personas comprometidas por la justicia. Por eso, necesitamos ahora toda la ayuda posible: ayúdanos a seguir haciendo nuestro trabajo.

Varias personas refugiadas caminan por una carretera

Tu ayuda contribuye a que podamos ofrecer protección a las personas que están en peligro y reubicarlas en un lugar seguro.

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