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“Quiero que se haga justicia con los estudiantes muertos. La corrupción es rampante en China. Los niños eran aún tan inocentes, y de repente pasaron a mejor vida. Algunos de sus cuerpos aún están enterrados bajo los escombros y nunca los encontraremos. Esto es descorazonador para muchos padres. Aparte de la escuela, otros edificios en Beichuán no se derrumbaron durante el terremoto. Que tipo de terremoto fue éste?"
G, padre de un estudiante de 15 años muerto en la escuela media de Beichuán.
Las olimpiadas de Pekín 2008 supusieron un enorme hito en la historia reciente de China, y despertaron muchas esperanzas de mejora de la situación de los derechos humanos en el país. Incluso las autoridades Chinas prometieron que, como consecuencia de este evento, se producirían grandes avances en esta materia.
Sin embargo, la realidad dista mucho de ser tan positiva. El creciente peso de China en la comunidad internacional, tanto a nivel político como económico, no se está viendo reflejado en el plano de los derechos humanos. Se sigue acosando de forma constante a los activistas de derechos humanos, incluidas las personas que intentan ayudarles, como abogados o miembros de organizaciones de Derechos Humanos. Se sigue empleando la pena de muerte para castigar más de 65 delitos, siendo China el país que más personas ejecuta con diferencia en todo el mundo. Alrededor 400.000 personas siguen recluidas en campos de reeducación por el trabajo, sin juicio previo. La censura en internet no solo no remite, sino que ha empeorado durante los últimos meses. Las minorías étnicas son reprimidas de forma sistemática en un intento por homogeneizar el país, como se ha
demostrado recientemente y de manera trágica en Tibet en marzo de 2008 y en julio en la región autónoma de Xinjiang. La tortura y otros malos tratos son prácticas generalizadas.
Cuando se han cumplido 60 años de la creación de la República Popular China, es hora de que las autoridades del país tomen cartas en el asunto y pongan los medios para que terminen de una vez estas graves violaciones de derechos humanos.