Londres.- China debe dejar en libertad al veterano activista en favor de la democracia en lugar de volverlo a juzgar mañana, ha manifestado Amnistía Internacional.
Liu Xianbin será juzgado en la provincia de Sichuan por “incitación a subvertir el poder del Estado” debido a unos artículos que escribió en 2009 en los que pedía reformas democráticas.
“Liu Xianbin no es culpable de ningún delito y nunca se le debería haber detenido por ejercer de forma pacífica su derecho a la libertad de expresión”, ha declarado Catherine Barber, directora adjunta del Programa para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional.
“Se trata de un preso de conciencia a quien se debe poner en libertad de inmediato.” Liu Xianbin, de 43 años de edad, se convirtió en activista durante el movimiento estudiantil en favor de la democracia de 1989 y fundó una sección local del Partido de la Democracia de China, prohibido en el país.
A Liu se le ha negado el acceso a representación letrada durante meses. Por el cargo de "incitar a la subversión", podría ser condenado a hasta cinco años de prisión, o más si el tribunal considera que su delito reviste especial gravedad.
Detenido en junio de 2010, hacía poco tiempo que el destacado disidente había salido de prisión tras cumplir nueve años de la pena que se le impuso por "subvertir el poder del Estado" debido a su activismo en el Partido de la Democracia de China durante la década de 1990. A su esposa no se le ha permitido verlo desde que lo detuvieron.
Activistas locales han dicho a Amnistía Internacional que, en su opinión, Liu volvió a ser detenido como castigo por proseguir con su activismo tras salir de la cárcel a finales de 2008.
Ya en libertad, Liu se convirtió en firmante público de la "Carta 08", propuesta de reformas legales y políticas en cuya redacción participó el premio Nobel Liu Xiaobo. También ha sido un prolífico escritor de artículos para la red sobre democracia y derechos humanos, en los que criticaba la represión ejercida por el gobierno chino.
“Liu Xianbin ha tenido la suficiente valentía y constancia como para continuar defendiendo los derechos humanos incluso tras pasar varios años en prisión. China debería elogiar esta clase de valentía, no castigarla”, ha manifestado Catherine Barber.