"Al alejarse de la pena de muerte, Mongolia sienta las bases para que otros países de la región de Asia y Oceanía también lo hagan", declaró Sam Zafiri, director del Programa de Amnistía Internacional para Asia y Oceanía. La aprobación por el parlamento mongol de un proyecto de ley que tiene como fin suprimir la pena de muerte es un paso fundamental hacia su abolición absoluta en Mongolia. Previamente, en enero de 2010, el presidente del país había dictaminado una suspensión de las ejecuciones, por lo que solo queda que el parlamento retire de la legislación nacional las disposiciones que la mantienen.
El Código Penal de Mongolia prevé la aplicación de la pena de muerte por los delitos de terrorismo, genocidio, violación, sabotaje, asesinato con premeditación y magnicidio de una personalidad pública o del Estado. En total, hay 59 delitos específicos que se castigan con la muerte.
Amnistía Internacional ha podido confirmar 12 ejecuciones en este país asiático entre 2005 y 2009. La organización realiza desde hace años un intenso trabajo de campaña a favor de la abolición de la pena capital en Mongolia y se congratula del paso dado por el parlamento mongol.
