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Los civiles pagan el precio de los intensos combates en Mogadiscio

Londres.- Amnistía Internacional pide a los grupos armados de oposición y a las fuerzas gubernamentales de Somalia que cesen todos los ataques indiscriminados o desproporcionados y que adopten todas las precauciones posibles para evitar muertes y heridas de civiles. Los combates de la pasada semana en la capital del país, Mogadiscio, se saldaron con alrededor de 40 fallecidos y por lo menos 241 heridos, de los que al menos 70 eran mujeres y niños, aunque la cifra podría ser mayor.

A Amnistía Internacional le preocupan asimismo las denuncias según las cuales la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) utilizó durante los combates morteros y artillería pesada en zonas habitadas por civiles. La organización ha pedido a la Unión Africana que informe claramente a sus soldados en Somalia que sus reglas de intervención incluyen el respeto en todo momento del derecho internacional humanitario.

Amnistía Internacional ha pedido también a la comunidad internacional que ejerza presión sobre todas las partes del conflicto para que pongan fin a los ataques indiscriminados y desproporcionados y pida que adopten todas las precauciones posibles para evitar muertes y heridas a civiles. Quienes ordenen y lleven a cabo ataques indiscriminados y desproporcionados deben ser considerados responsables de crímenes de guerra. La comunidad internacional debe establecer una comisión internacional de investigación para investigar las violaciones de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario en Somalia. La mayoría de las personas fallecidas y heridas en los combates del 24 y el 25 de febrero fueron víctimas de explosiones, metralla de mortero y disparos.

Amnistía Internacional ha recibido informes según los cuales todas las entidades que participaron en los combates de la semana pasada, incluidos los grupos armados de oposición, las fuerzas policiales del gobierno y la AMISOM, han utilizado morteros, ametralladoras pesadas y granadas propulsadas por cohetes en zonas habitadas por civiles.

La mañana del 24 de febrero, un grupo armado atacó un control de la policía del Gobierno Federal de Transición en Taleh, en el distrito de Hodan, en el sur de Mogadiscio, con ametralladoras y granadas propulsadas por cohetes. El ataque fue reivindicado por Hizb al Islamiya, una coalición recién creada de grupos armados que se oponen al gobierno de transición. Tras el ataque hubo intensos combates que se extendieron por las calles adyacentes hacia una base de la AMISOM, cuyas fuerzas, según los informes, acudieron a auxiliar a las del gobierno. En las zonas civiles cercanas, incluidos los barrios de Hodan, del mercado de Bakara, Hawlwadag y Black Sea, cayeron proyectiles de mortero. Ahmed Saed Omar, profesor de inglés de 38 años, murió por la metralla procedente de un mortero que cayó en la calle, en el distrito de Hodan. Los combates prosiguieron durante todo el día y la noche, y hubo disparos de mortero contra el Palacio Presidencial. La lucha se reanudó el 25 de febrero, fecha en que los proyectiles de mortero alcanzaron una escuela coránica de Tawfiq, en el norte de Mogadiscio, causando la muerte de un niño y heridas a otros siete. Según los informes, uno de los niños heridos en esa explosión murió posteriormente en el hospital. Los proyectiles afectaron también a algunas viviendas en el sur de Mogadiscio y provocaron la muerte de al menos tres personas.Aunque desde principios de 2007 muchos civiles han huido de Mogadiscio a causa del conflicto, en la ciudad siguen viviendo numerosos civiles.

Además, alrededor de 40.000 personas desplazadas, según cálculos del ACNUR, han regresado a la capital desde enero de 2009, con la esperanza de que el nombramiento del nuevo presidente del Gobierno Federal de Transición, ex adversario del mismo, mejoraría la seguridad. Los informes indican que en el distrito de Hodan, donde se iniciaron los combates, acababan de regresar a la zona unas 3.000 personas. Ahora cientos de personas, posiblemente miles, han huido de nuevo de Hodan y de Hawlwadag.

Los ataques indiscriminados de todas las partes del conflicto se han convertido en una pauta establecida del conflicto de Somalia desde principios de 2007. Según el derecho internacional humanitario, todas las partes del conflicto deben adoptar todas las precauciones posibles para proteger a los civiles de los efectos de los ataques. Iniciar rutinariamente ataques en zonas civiles densamente pobladas, como hacen los grupos armados de oposición, viola esta obligación. Aunque las fuerzas del Gobierno Federal de Transición y de la Unión Africana tienen el derecho de defenderse de los ataques, son ilegales los ataques indiscriminados, como el bombardeo de zonas enteras donde viven civiles, sin intentar identificar y alcanzar objetivos militares. La artillería y los morteros son armas de zona y no son adecuadas para alcanzar objetivos con precisión en zonas civiles densamente pobladas.

Información complementaria Somalia está inmersa en un conflicto desde la caída del gobierno de Siad Barre en 1991. El conflicto se intensificó y los homicidios ilegítimos de civiles aumentaron después de que las tropas etíopes entraran en el país a finales de 2006 para ayudar al Gobierno Federal de Transición a combatir a los grupos armados de oposición, algunos de los cuales surgieron de la Unión de Tribunales Islámicos, que controlaba la capital, Mogadiscio, y otras partes del país en 2006. Las tropas etíopes se retiraron a finales de 2008 y Abdullahi Yusuf dimitió como presidente del Gobierno Federal de Transición, siendo sustituido por Sheikh Sharif Ahmed, en aquel entonces líder de la Alianza para la Nueva Liberación de Somalia-Yibuti (ARS-Yibuti), de la oposición. El nuevo presidente nombró primer ministro a Omar Abdirashid Ali Sharmarke, que ahora ha formado un nuevo gobierno y acaba de regresar a la capital.

Desde la retirada de las fuerzas etíopes, los grupos armados —incluidos las milicias de Al Shabab y Hizb al Islamiya, que incluye a una facción leal a la ARS-Asmara, de la oposición, que se opuso a las conversaciones de paz entre el Gobierno Federal de Transición y la ARS-Yibuti—combaten contra la pequeña misión de paz de la Unión Africana en Somalia (AMISOM). El 22 de febrero, un ataque suicida contra una base de la Unión Africana en Mogadiscio reivindicado por una facción de Al Shabab se saldó con la muerte de 11 soldados burundeses. Según los informes, se está realizando una investigación interna sobre las denuncias de que el 2 de febrero los soldados de la AMISOM abrieron fuego indiscriminadamente, alcanzando a varias víctimas civiles, después de que uno de sus vehículos fuera alcanzado por una explosión en la carretera de Maka Al Mukarama, en Mogadiscio.

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