El Parlamento ruso ha respaldado con su aprobación un proyecto de ley que declara ilegal la “propaganda de la homosexualidad entre menores de edad”, lo cual restringirá derechos humanos fundamentales y vulnera la obligación de Rusia, en virtud del derecho internacional, de proteger de la discriminación a lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), ha dicho hoy Amnistía Internacional.
La Duma rusa (cámara baja del Parlamento) ha votado casi por unanimidad –con sólo un voto en contra y una abstención– a favor de la polémica medida durante la primera lectura del proyecto de ley.
La Ley tipifica la “propaganda de la homosexualidad entre menores” como falta administrativa en la legislación federal y la pena con multas de hasta 500.000 rublos (16.200 dólares estadounidenses).
“Esta ley es un ataque contra la libertad de expresión”, ha afirmado David Díaz-Jogeix, director adjunto del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional. En la legislación rusa no hay ninguna definición jurídica de lo que constituye “propaganda de la homosexualidad”, lo que podría dar lugar a una interpretación muy ambigua de la ley. Van a castigar a las personas por algo que es perfectamente legítimo: expresarse, ser ellas mismas.
“Esta ley estigmatiza y aliena aún más a las personas LGBTI, incluidas las menores de edad, y las priva de información que podría ser crucial para su salud”, ha añadido Díaz-Jogeix.
“Supone, paradójicamente, que lo mejor para el desarrollo moral, espiritual y psicológico de un menor es negarle el acceso a un apoyo y una información que pueden ayudarlo a tomar decisiones informadas, autónomas y responsables. Se trata de una ley injusta”.
“Además, niega a las personas LGBTI la igualdad ante la ley, al restringir las actividades de los activistas LGBTI, algunos de los cuales ya han sido hostigados y agredidos”.
Los activistas LGBTI han organizado hoy el “Día del Beso”, una acción pública de protesta delante de la Duma. Los partidarios de la Ley arrojaron huevos e insultaron a las parejas que se besaban. Según los informes, la policía detuvo a 20 activistas LGBTI.
“La policía ha vuelto a dirigir su actuación –probablemente, además, con fuerza excesiva– contra el objetivo equivocado. Los activistas LGBTI no eran una amenaza para nadie, ni instigaban al odio ni a la violencia. Simplemente ejercían su derecho a la libertad de expresión de sus sentimientos mutuos, un derecho que tienen como cualquier otra persona, así como también tienen derecho a ser protegidos de la violencia”, ha añadido Díaz-Jogeix.
