Amnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid Icons
Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Halil Savda, defensor de derechos humanos, da las gracias a Amnistía Internacional

Acto de Amnistía Internacional celebrado el pasado 10 de diciembre de 2011 a favor de Halil Savda. © Pierre Huault

"La historia de la vela que alumbra en la oscuridad se remonta a aquel momento en que unos hombres levantaron sus copas para brindar por la libertad. Hoy, 51 años después, su llama sigue brillando y vosotros, como la gran organización que sois, tratáis de abrir cerrojos en todos los rincones del mundo. La historia de Amnistía Internacional es la lucha por la libertad y la justicia, y por eso es tan importante. Mi profundo agradecimiento a todos los que contribuís a la causa de la libertad y la justicia…", Halil Savda. Halil Savda es un objetor de conciencia y defensor de los derechos humanos expuesto al continuo riesgo de ser encarcelado por expresar libremente su apoyo a los objetores de conciencia, en un país (Turquía) donde no hay alternativa al servicio militar obligatorio. Desde 2004 ha sido detenido en múltiples ocasiones por negarse a cumplir el servicio militar, y durante este tiempo ha permanecido recluido unos 17 meses en total. La última vez que fue detenido fue el 24 de febrero de 2012 para cumplir una pena de 100 días de cárcel. Finalmente quedó en libertad el pasado 13 de abril.

Halil Savda ha sido preso de conciencia de Amnistía Internacional. La organización utilizó su caso el pasado 10 de diciembre para ejemplificar la falta de libertad de expresión en el mundo. Para Amnistía Internacional, Halil Savda es simplemente una persona que expresa su opinión de manera pacífica. Su derecho a opinar sobre la conveniencia o no de hacer un servicio militar está recogido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (artículo 19) y el Convenio Europeo de Derechos Humanos (artículo 10), de los que Turquía es estado parte.  

Halil Savda ha agradecido la labor de los activistas de Amnistía Internacional y ha querido dar las gracias a todas las personas pertenecientes a la organización que le han escrito estando en prisión.

Su carta de agradecimiento dice así:

El cerrojo de la cárcel

Queridos Milena, Andrew, Sally, Murat, Burcu y Dominique,

A través de vosotros, deseo transmitir mis felicitaciones a todos los trabajadores, activistas, simpatizantes y voluntarios de Amnistía Internacional.

A pesar de haber sido privado de mi libertad por decir “no mates”, os escribo con una cálida conciencia que no he permitido que se cobre la fría cárcel.

Llevo encarcelado desde el 24 de febrero de 2012. Y así seguiré hasta el 3 de junio de 2012. La cárcel es dura… desolada, hostil, oscura. Sabiendo que tengo razón y que estáis de mi parte, intento no perder la amabilidad, la inocencia y la conciencia detrás de estos barrotes donde se desperdicia el tiempo.

A pesar de estar en prisión, me llegan vuestras cartas y felicitaciones, y cada vez volvemos a encontrarnos. Esas cartas y felicitaciones, y todos vuestros esfuerzos para acabar con la lacra del artículo 318, “distanciar al público del servicio militar”, me sirven de estímulo y me dan fuerzas aquí dentro.

Llevamos meses tratando de abrir el cerrojo de esta prisión. Habéis hecho campaña para que se abra ese cerrojo, y seguís haciéndolo. Habéis emitido comunicados de prensa y llamamientos a la acción urgente. Habéis recogido firmas, escrito cartas. Pero la prisión sigue cerrada a cal y canto… Quienes me han encerrado aquí están en estado de putrefacción. Si no lo estuvieran, escucharían los llamamientos a la justicia que venís haciendo con fuerza durante meses.

Merezcan o no un comentario la justicia y el gobierno turcos, el hecho es que no escuchan nuestras voces, no reaccionan ante nuestra reivindicación de justicia, y el preso continúa privado de libertad. El gobierno no está dispuesto a usar la llave que tiene en sus manos para abrir el cerrojo. Sé que un día, vuestra lucha y demanda de justicia conseguirán que haya voluntad de usar esa llave. Mantengo la esperanza y la fe en esto. Vosotros también debéis confiar y creer en ello.

Tal vez nuestro método para abrir el cerrojo sea arduo y delicado y requiera paciencia, pero es el camino acertado. No es el de Alejandro Magno, empleando con brutalidad la espada para deshacer el nudo gordiano. Nuestra marcha se inspira en la “marcha de la sal” de Gandhi: paciente, ardua, lenta y delicada, pero justa. Gandhi consiguió abrir el cerrojo de la opresión. Emprendió esa marcha solo y sin preocuparse de quién le seguiría…

La historia de la vela que alumbra en la oscuridad se remonta a aquel momento en que unos hombres levantaron sus copas para brindar por la libertad. Hoy, 51 años después, su llama sigue brillando y vosotros, como la gran organización que sois, tratáis de abrir cerrojos en todos los rincones del mundo. La historia de Amnistía Internacional es la lucha por la libertad y la justicia, y por eso es tan importante. Mi profundo agradecimiento a todos los que contribuís a la causa de la libertad y la justicia…

Queridos hermanos y hermanas:

Muchos dicen que las violaciones de derechos humanos fomentan el odio y el ánimo de venganza en las personas. Es cierto… Comprendo la indignación de aquellos cuyos derechos han sido violados. He procurado conservar la dignidad ante violaciones que he experimentado. Porque primero quiero realizar en mí mismo el cambio que deseo para el mundo. Yo elijo responder de esta manera al trato injusto que recibo.  Creo en las palabras de Mahatma Gandhi: “Debéis ser el cambio que queréis ver en el mundo”. Y comprendo al doctor Martin Luther King cuando dijo que “la oscuridad no hace desaparecer la oscuridad; sólo la luz puede hacerlo”, conclusión a la que también yo he llegado.

Me apena haber tenido que soportar tales abusos. No guardo rencor a los jueces que me condenaron, ni a los políticos que nos trajeron la lacra del artículo 318. Me dan lástima. Porque sé que no comprenden el carácter sagrado de la vida, el valor del pensamiento libre, la defensa de los derechos, y, aunque estoy encarcelado, de poder pensar libremente. No comprenden lo que significa la libertad de pensamiento, es posible que nunca la hayan experimentado, y eso ya es suficiente para compadecerlos.

Sigo soñando con una Turquía democrática donde se respeten los derechos humanos. Siento que es posible en el fondo de mi corazón.

Vuestros esfuerzos y que, como parte de esta campaña, me enviéis cartas, firméis peticiones, recojáis firmas, con tanta implicación, me animan a creer que es posible. ¡La libertad y la paz están cerca!

Halil SAVDA Diyadin K1 Tipi Kapalı Cezaevi Diyadin-AĞRI

Logo de Whatsapp

Sigue la actualidad en derechos humanos en nuestro canal de WhatsApp

Contigo somos independientes

Amnistía Internacional lo forman personas que defienden una humanidad justa y libre alrededor del mundo. Personas como tú, que creen en nuestro trabajo. Por eso, si tú también defiendes los derechos humanos, te necesitamos para seguir siendo independientes. Puedes hacerlo desde aquí en menos de un minuto, con cuotas a partir de 4 € al mes.

Nos mantenemos firmes con nuestros principios: no aceptamos ni una sola subvención de ningún gobierno, ni donaciones de partidos políticos.

Haz posible nuestra independencia.