Las autoridades egipcias deben adoptar medidas inmediatas para garantizar la seguridad de los cristianos coptos, ha declarado Amnistía Internacional, que señala el aumento sin precedentes en todo Egipto de la violencia sectaria contra ellos. Los cristianos coptos vienen sufriendo ataques —aparentemente como represalia por su apoyo a la destitución de Mohamed Morsi— desde la dispersión violenta de las acampadas pro Morsi en el Gran Cairo el 14 de agosto. Varios coptos han muerto, mientras se están atacando sus iglesias, negocios y viviendas. “No impedir estos ataques sectarios y no proteger a los cristianos coptos constituye una vergonzosa dejación de sus obligaciones por parte de las fuerzas de seguridad. Se debía haber previsto la reacción violenta contra los cristianos coptos tras el dramático aumento de incidentes similares desde la destitución de Mohamed Morsi”, ha manifestado Hassiba Hadja Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional. “Los ataques contra los cristianos coptos deben investigarse y los responsables deben responder ante la justicia.” Según la Unión Juvenil Maspero, se han incendiado 38 iglesias y otras 23 han resultado con daños parciales en todo el país. Decenas de viviendas y negocios han sido saqueados o incendiados. Se han documentado más de 20 ataques contra iglesias en la gobernación de Menia, en el Alto Egipto, y se han registrado otros ataques en Alejandría, Asiut, Beni Suef, Fayún, Guiza, Sinaí del Norte y Suez. Los activistas han informado de que, en algunos casos, los atacantes profanaron sepulturas consideradas sagradas por los coptos y realizaron oraciones musulmanas dentro de las iglesias. La situación parece especialmente grave en la gobernación de Menia, cuyos habitantes, incluido un policía, dijeron a Amnistía Internacional que los coptos se sentían sitiados debido al alarmante aumento de la violencia sectaria, sobre todo por la ausencia de protección de las fuerzas de seguridad. El 15 de agosto, el primer ministro condenó la violencia sectaria. “Condenar la violencia no basta. Los trágicos ataques no fueron ninguna sorpresa dado el lenguaje incendiario y sectario empleado por algunos partidarios de Morsi, que culpan a los cristianos de la represión que han sufrido”, afirma Hassiba Hadj Sahraoui. En un incidente documentado por Amnistía Internacional, un cristiano copto murió y al menos otros tres resultaron heridos cuando los participantes de una manifestación pro Morsi atacaron un bloque de viviendas cristiano del barrio de Izbit al Nakhi, en Guiza, el 14 de agosto. Los agresores también incendiaron varios comercios y automóviles pertenecientes a cristianos coptos. Los residentes locales dijeron a Amnistía Internacional que hacia las cinco y media de la tarde llegó a su bloque una manifestación de partidarios de Morsi que coreaban consignas sectarias e incendiarias como: "qué vergüenza, los nasaras [término peyorativo para designar a los cristianos] fingen ser revolucionarios”. Cuando la manifestación se iba acercando, la mayoría de los cristianos coptos cerraron sus comercios y se refugiaron en su interior. Algunos corrieron a la iglesia local para impedir un posible ataque. Quienes quedaron en las calles fueron tiroteados o golpeados. Cuando los atacantes se aproximaron, Fawzi Mourid Fares Louka decidió estacionar su auto dentro del garaje por seguridad. Cuando estaba cerrando la puerta, junto con su sobrino Khaled, la multitud airada llegó a la calle. Su sobrino cuenta así a Amnistía Internacional lo que sucedió a continuación: “Llevaban barras de metal y la bandera negra de Al Qaeda. Algunos iban armados. Dispararon al aire al azar, contra los edificios y los retratos del papa Shenouda [que había en medio de la calle]. Insultaban a los cristianos diciendo: ‘Perros cristianos, os vamos a enseñar’ y gritaban: 'Allahu Akbar’ […] Estábamos tratando de cerrar la puerta del garaje cuando mi tío cayó en mis brazos […] Me di cuenta de que le habían disparado en la cabeza […] Cerré rápidamente la puerta del garaje detrás de nosotros […] Ellos [los atacantes] golpeaban frenéticamente la puerta, amenazando con acabar con nosotros." Los atacantes también rodearon y dieron una paliza al hermano de Fawzi, Boutros, que estaba a unos metros de allí, en la esquina de la calle. Le golpearon en la cabeza con una barra y le apuñalaron en la espalda dos veces antes de que consiguiera huir hacia la iglesia. Otro viandante, Nabil Zakaria Riyad, resultó herido por perdigones en las piernas, la cara y el estómago durante el ataque. Estaba frente a su puerta, en una calle adyacente al lugar donde dispararon contra Fawzi Louka. Prosiguió diciendo: “Gritaban: ‘no hay más Dios que Alá’ e ‘islámico, islámico’, y oí disparos […] Les vi volcar el tok tok [triciclo que se utiliza en los estrechos callejones] que llevaba a Fawzi al hospital y romper autos y comercios […] Disparaban por la calle y cuando intenté acercarme más a la puerta, me dispararon.” Los familiares de Fawzi Louka dijeron a Amnistía Internacional que presentaron una denuncia en la comisaría de policía de Marg, pero aparentemente no se ha abierto hasta ahora ninguna investigación. Durante una visita efectuada a la zona el 18 de agosto, el equipo de investigación de Amnistía Internacional examinó los agujeros de bala de los edificios de la calle donde mataron a Fawzi Louka. Los efectos de los incendios y otros daños causados a varios comercios y autos propiedad de cristianos coptos eran claramente visibles. “En la actual situación de enfrentamiento político, ni las autoridades egipcias ni los dirigentes de la Hermandad Musulmana han impedido ni puesto fin a los ataques contra los cristianos coptos. Deben adoptarse medidas inmediatas para garantizar su seguridad”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui.
El gobierno debe proteger a los cristianos de la violencia sectaria
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