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La pobreza no es inevitable. La pobreza tiene responsables. Los Gobiernos, organismos internacionales y empresas deben rendir cuentas por los abusos que generan o agudizan la pobreza.
Los perpetradores de los crímenes más atroces contra los seres humanos saben que cada día hay menos lugares donde esconderse de la justicia.
La pena de muerte es la forma más extrema, cruel y degradante de castigo. Es una violación del derecho a la vida, es irreversible y entraña el riesgo de ejecutar a inocentes.
Los Estados tienen que respetar los derechos humanos cada vez que actúan en nombre de la seguridad nacional o la lucha contra el terrorismo. Si no se respetan, los responsables deben rendir cuentas.
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