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Siti Zainab Binti Duhri Rupa, indonesia y madre de dos hijos, se encuentra recluida en la prisión de Medina desde 1999 y condenada a muerte. Fue detenida en relación con el homicidio de la persona para la que trabajaba, y “confesó” el homicidio durante su interrogatorio policial. Durante el proceso, Siti no contó con la presencia de un abogado para su defensa, intérprete a su lengua ni asistencia consular. Además, la policía sospechaba que Siti padecía problemas psicológicos, pero no recibió asistencia médica alguna.
Arabia Saudí es uno de los países en los que más se aplica la pena de muerte. Además, se aplica por una amplia variedad de delitos. Los procedimientos judiciales a menudo incumplen las normas internacionales sobre juicios justos. Raras veces se permite a los acusados contar formalmente con asistencia letrada, y en muchos casos no son informados de la marcha de los procedimientos judiciales. Pueden ser declarados culpables sin más pruebas que confesiones obtenidas con coacción o engaño.
Los ciudadanos extranjeros, en especial los trabajadores migrantes procedentes de países en vías de desarrollo de África y Asia, como es el caso de Siti, sufren de forma especial las consecuencias derivadas del carácter hermético y sumario de los procedimientos penales: solos en un país extranjero y sin parientes a los que recurrir, a menudo no tienen los conocimientos lingüísticos y jurídicos necesarios para comprender los procedimientos judiciales y por lo tanto, tienen más probabilidades de ser condenados a muerte.
El caso de Siti es solo uno de las más de 140 personas que en este momento están condenadas a muerte en Arabia Saudí, donde desde el final del mes santo de Ramadán, las ejecuciones se han reanudado a un ritmo alarmante, siendo al menos 19 las personas ejecutadas en el último mes de octubre, 10 de ellas ciudadanos extranjeros.
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Excelentísimo Señor Embajador:
Me permito dirigirme a Ud. para expresarle mi gran preocupación sobre la situación de la ciudadana de origen indonesio Siti Zainab Binti Duhri Rupa, prisionera en la cárcel para mujeres de Medina desde 1999 y condenada a muerte. Siti fue acusada de dar muerte a la persona para quien trabajaba, y se enfrentó a un juicio injusto, ya que no contó con la presencia de un abogado, ningún tipo de asistencia consular, ni intérpretes de su propia lengua. Un proceso penal con esas características incumple las normas mínimas sobre garantías procesales adoptadas por la comunidad internacional, por lo que debe ser revisado en su integridad.
Quisiera manifestar mi más rotunda oposición a la pena de muerte como la máxima expresión de crueldad e inhumanidad, con independencia de la gravedad de los actos que hubiera podido cometer el condenado. Al mismo tiempo, quiero dar la bienvenida al descenso del número de ejecuciones en Arabia Saudí durante el año 2010 en comparación con años anteriores. Sin embargo, me preocupa que este año 2011, tras el Ramadán este número haya aumentado.
Por todo ello, le pido a su gobierno la conmutación de la pena a Siti Zainab Binti Duhri Rupa, así como la de todas las personas condenadas a muerte en Arabia Saudí, con miras a la abolición de la pena capital.
Atentamente,
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