Firma por un Mundial sin miedo ni represión
El Mundial debería ser la fiesta del fútbol, pero el “once del miedo” lleva tiempo entrenando: represión, deportaciones y discriminación. Queremos cambios en la alineación y que el Mundial sea para todo el mundo.
Cada cuatro años, millones de personas hablan el mismo idioma: el fútbol. No importa si eres de Brasil o de Haití, tu apariencia o a quién amas: el Mundial une a las personas como ningún otro evento. Eso es el fútbol.
Ese espíritu está amenazado. Estados Unidos, México y Canadá, los países anfitriones, están jugando otro partido: siguen vulnerando los derechos humanos .
- La administración Trump ha deportado a más de 500.000 personas solo en 2025 y agentes de inmigración han asesinado a migrantes y manifestantes.
- En México, la movilización militar pone en riesgo a manifestantes pacíficos.
- En Canadá las personas sin hogar se ven aún más marginadas.
- En los tres países, la afición LGBTQI+ se enfrenta a la discriminación, la violencia y el acoso.
Así no se juega un Mundial. El Mundial no es solo fútbol: es celebración, es igualdad, es libertad. Y debe estar libre de miedo y represión. La FIFA prometió un torneo donde todas las personas se sientan seguras y libres: es hora de que pase de las palabras a los hechos.
Enviaremos tu firma al Presidente de la FIFA Gianni Infantino y a las autoridades de Estados Unidos, Canadá y México.
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Les escribo como alguien que cree que la Copa Mundial puede representar el deporte en su máxima expresión: unidad, alegría y la libertad de que personas de todo el mundo se reúnan.
Por eso no puedo permanecer en silencio. Este año, la Copa Mundial de la FIFA promete ser la más grande de la historia, y la propia FIFA ha prometido un torneo donde todo el mundo se sienta seguros y libre. Pero la realidad que se vive en Estados Unidos, Canadá y México cuenta una historia muy diferente.
Esta Copa Mundial se celebra en medio de una crisis de derechos humanos sin precedentes. En Estados Unidos, la alegría y la promesa del fútbol contrastan fuertemente con la realidad de las detenciones y deportaciones masivas, las protestas reprimidas y las prohibiciones de viaje discriminatorias. México ha movilizado a 100 000 efectivos de seguridad, incluyendo militares, en respuesta a los altos niveles de violencia, lo que aumenta los riesgos para quienes protestan. En Canadá, la creciente crisis de vivienda ha generado temores de que las personas sin hogar vuelvan a ser desplazadas y marginadas aún más. Aficionados, jugadores, periodistas, trabajadores y comunidades locales están en riesgo.
El fútbol debería unir al mundo. Sin embargo, la Copa Mundial de este verano corre el riesgo de convertirse en un escenario de miedo y represión. Por eso les insto —como autoridades con poder y responsabilidad— a trabajar juntos para tomar las siguientes medidas:
1. Garantizar el derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica dentro y fuera de las sedes de la Copa Mundial en todos los países anfitriones.
2. Poner fin a las redadas indiscriminadas, el perfilamiento étnico, las detenciones arbitrarias, las detenciones masivas y las deportaciones ilegales en Estados Unidos y ofrecer garantías públicas de que los eventos, sedes y reuniones de la Copa Mundial en los tres países anfitriones no serán objeto de controles migratorios.
3. Levantar las prohibiciones de viaje discriminatorias a Estados Unidos, incluso para los equipos clasificados para el torneo, y retirar las propuestas de control de las redes sociales.
4. Adoptar medidas efectivas para proteger a las personas LGBTQI+ de la discriminación, el acoso y el abuso, incluso mediante campañas contra la discriminación y el uso adecuado del protocolo antidiscriminación de la FIFA durante los partidos, a lo largo del torneo y más allá de él.
Tienen el poder, la plataforma y la responsabilidad de garantizar que la Copa del Mundo no sea recordada por la represión, sino por la protección de los derechos humanos de todos los que participan en ella.
Atentamente,