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Inicio Temas Pena de Muerte Ejecución de personas con enfermedades mentales en Japón
“Si una persona condenada a muerte se encuentra en un estado de enfermedad mental la ejecución deberá ser detenida por el Ministro de Justicia”
Articulo 479(1), del Código Penal Japonés (Act 131)
Japón es uno de los dos países altamente industrializados que mantienen y aplican la pena de muerte (el otro es Estados Unidos). Los presos son informados de la ejecución el mismo día y sus familiares después de la misma. El método utilizado es la horca. Entre los ejecutados hay personas con enfermedades mentales.
Los estudios de Amnistía Internacional en todo el mundo han demostrado que las personas que sufren enfermedades mentales corren especial peligro de acabar en el corredor de la muerte. Las enfermedades mentales, si no reciben el tratamiento adecuado, pueden inducir a la comisión de delitos, incidir negativamente en la capacidad de un acusado de participar en una defensa legal eficaz y es probable que desempeñen un importante papel en la decisión de los presos de no continuar con el proceso de apelación.
Actualmente hay en Japón más de 100 personas condenadas a muerte de las cuales se desconoce cuántas sufren enfermedades mentales. Todo el sistema de pena de muerte y la salud de los presos están rodeados de gran hermetismo. La política del Gobierno es no permitir acceder a ellos y las peticiones de Amnistía Internacional en este sentido han sido denegadas.
El reciente informe de Amnistía Internacional Hanging by a thread: mental health and the death penalty in Japan condena la ejecución de personas con enfermedad mental en Japón, una práctica que vulnera las normas internacionales.
Además de no conocer la fecha de su posible ejecución, los presos condenados a muerte viven en un estricto régimen de aislamiento: no se les permite hablar entre sí y el contacto con familiares, abogados y otras personas puede estar limitado a visitas de sólo cinco minutos. No se les permite moverse salvo para ir al baño y deben permanecer sentados en su celda.
Estas condiciones aumentan la ansiedad y la angustia de los presos y en muchos casos los empujan hacia la enfermedad mental. Permitir que un preso viva durante un largo periodo bajo la amenaza diaria de una muerte inminente es cruel, inhumano y degradante.
Japón debe abolir la pena de muerte y, como primer paso en el camino hacia la abolición total, debe librarse de uno de los aspectos más vergonzosos de este castigo indecente: la ejecución de personas con enfermedades mentales. ¡Actúa ahora!
Amnistía Internacional colabora con la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) en la campaña por la abolición de la pena de muerte a personas con enfermedades mentales en Japón. Si quieres puedes ayudarnos en la recogida de firmas en papel, que te puedes descargar directamente en esta página.