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Pena de muerte (20-04-06)

20.000 personas siguen condenadas en todo el mundo

Amnistía Internacional reveló hoy que más de 20.000 personas condenadas a muerte en todo el mundo se encuentran a la espera de que las maten sus propios gobiernos.

 

En su último análisis sobre el uso de la pena de muerte a nivel mundial, Amnistía Internacional reveló también que al menos 2.148 personas fueron ejecutadas durante 2005 en 22 países –el 94 por ciento sólo en Arabia Saudí, China, Estados Unidos e Irán–. Durante 2005 se condenó a muerte a 5.186 personas en 53 países.

 

La organización advirtió que estas cifras son aproximadas debido al secretismo que rodea a la pena de muerte. Muchos gobiernos, como el de China, se niegan a publicar estadísticas oficiales completas sobre las ejecuciones, mientras que el de Vietnam ha llegado a declarar “secreto de Estado” las estadísticas e informaciones sobre la pena capital.

 

“Las cifras sobre la pena de muerte resultan realmente inquietantes: 20.000 personas están contando los días que faltan para que el Estado les quite la vida. La pena de muerte constituye la negación máxima e irreversible de los derechos humanos, pues vulnera la esencia de los valores humanos. Se suele aplicar de forma discriminatoria, después de juicios injustos o por motivos políticos. Puede ser un error irreversible cuando es consecuencia de un error judicial”, señaló Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional.

 

"La pena de muerte no constituye un freno especial contra la delincuencia. En lugar de confiar en el control ilusorio que proporciona la pena de muerte, los gobiernos deben centrarse en la elaboración de medidas efectivas contra la delincuencia”, agregó Irene Khan.

 

A pesar de las espeluznantes cifras sobre la pena de muerte, sigue intensificándose la tendencia en favor de la abolición: el número de países que llevan a cabo ejecuciones se ha reducido en un 50 por ciento durante los últimos 20 años y ha disminuido por cuarto año consecutivo. México y Liberia son los dos ejemplos más recientes de abolición de la pena de muerte. 


Uso extremo de la pena de muerte
“Cuando el mundo se aparta cada vez más del uso de la pena de muerte, constituye una anomalía flagrante que Arabia Saudí, China, Estados Unidos e Irán destaquen, por el uso extremo que hacen de esta forma de castigo, como los mayores ‘verdugos’ del mundo”, dijo Irene Khan.

 

En China –el país donde se llevan a cabo casi el 80 por ciento de todas las ejecuciones– una persona puede ser condenada y ejecutada hasta por 68 delitos, incluidos delitos no violentos como fraude fiscal, malversación de fondos y delitos de drogas. Amnistía Internacional ha recibido informes sobre ejecuciones a bordo de “furgonetas móviles de ejecución” con la asistencia de personal médico, encargado de extraer los órganos de los cadáveres de los ejecutados con la mayor rapidez.

 

En algunos países, el empleo de la pena de muerte puede estar mezclada peligrosamente con intereses económicos. En China, a muchas personas les preocupa que los elevados beneficios derivados del transplante de órganos puedan servir de incentivo para mantener la pena de muerte.

 

En Arabia Saudí se ha sacado a personas de sus celdas y se las ha ejecutado sin que supieran que se les había impuesto la pena capital. Otras han sido juzgadas y condenadas a muerte en una lengua que no hablaban ni leían.

 

En Estados Unidos, dos condenados a muerte quedaron en libertad en 2005 después de que aparecieran pruebas de su inocencia.

 

Irán ha sido el único país donde, según las informaciones recibidas por Amnistía Internacional, se ha ejecutado a menores en 2005. En Irán se ejecutó al menos a ocho personas en 2005 por delitos que había cometido cuando eran menores, incluidas dos que tenían menos de 18 años en el momento de la ejecución. Estados Unidos prohibió la ejecución de menores después de haber sido el “líder mundial” en esta práctica. 

 

"El hecho de que Estados Unidos, el país del mundo donde se ejecutaba a más menores, haya puesto fin a esta práctica debe constituir una clara señal, para el resto de países donde se sigue ejecutándolos, de que se tiene que erradicar esta práctica bárbara. La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos por la que se prohíbe la ejecución de menores es uno de los hitos supremos en el camino hacía la consecución de un logro notable en materia de derecho humanos: la abolición mundial de la pena de muerte para menores”, señaló la Secretaria General de Amnistía Internacional.

En muchos países, algunos procedimientos inhumanos pueden agravar la crueldad que comporta el hecho de estar condenado a muerte. En Bielorrusia y Uzbekistán, por ejemplo, no se comunica por adelantado a los condenados a muerte ni a sus familiares la fecha de la ejecución, impidiéndoles así la ultima oportunidad para despedirse. No se entrega a los familiares el cadáver del preso para que lo entierren ni se les informa sobre el lugar del enterramiento.

 

En el informe de Amnistía Internacional se ponen de relieve también la consecuencias funestas de los juicios injustos.

 

En Japón se ha condenado a muerte a varias personas después de maltratarlas y arrancarles “confesiones” forzadas por delitos que no habían cometido.

 

Los defectuosos sistemas de justicia penal de Uzbekistán y Bielorrusia proporcionan un terreno abonado para los errores judiciales. En Uzbekistán, las ejecuciones suelen tener lugar después de denuncias creíbles sobre juicios injustos, torturas y malos tratos, realizados a menudo con el fin de obtener “confesiones”.

 

“El impulso contra la pena de muerte se ha convertido en algo imparable. En 1997, sólo 16 países habían abolido la pena de muerte para todos los delitos. En 2005, la cifra se había elevado a 86. La campaña de Amnistía Internacional continuará hasta que se conmuten todas las penas de muerte y se suprima la pena capital”, declaró Khan.

 

"Los derechos humanos son aplicables tanto a los culpables como a los inocentes, a los mejores como a los peores. Ése es el motivo por el que la pena de muerte debe abolirse en todo el mundo”, señaló Irene Khan.

 

Constitución española y pena de muerte

43 constituciones en el mundo prohíben expresamente la pena de muerte. En el Código Penal Militar español se derogó la posibilidad de aplicarla en tiempos de guerra, pero la Constitución española sigue haciendo una mención expresa a la pena de muerte. En opinión de Amnistía Internacional esta mención debería ser eliminada e incorporar una prohibición expresa del uso de la pena de muerte en España.

 

Por otra parte, el Estado español no ha ratificado aún el protocolo 13 del Convenio Europeo de Derechos Humanos por el que se quiere convertir a Europa en una zona libre de pena de muerte. Este Protocolo ha sido ratificado hasta la fecha por 33 Estados.

 

Españoles condenados a muerte

La Presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal, anunció en Semana Santa un “cambio de política” en relación a la pena de muerte. Según el Gobierno filipino ya no quedan condenados a muerte en Filipinas, todas las condenas han sido conmutadas por cadena perpetua. Una gran noticia que implica un paso muy importante hacia la abolición de la pena de muerte a nivel mundial.

 

Entre el millar de condenados que se van a beneficiar de esta medida se encuentra el español Paco Larrañaga, cuya condena a muerte fue confirmada en julio de 2005. Amnistía Internacional valora positivamente la noticia, pero mantiene la petición de revisión del juicio, debido a las irregularidades y falta de garantías que se dieron.

 

No obstante dos españoles siguen condenados a muerte en el mundo: Pablo Ibar fue condenado en el año 2000 a la pena de muerte en EEUU. Desde entonces está en el corredor de la muerte de la Penitenciaría de Starke (Florida). El 9 de marzo 2006 el Tribunal Supremo de Florida confirmó la condena. Y en Yemen, Nabil Manakli, español de origen sirio, fue condenado a pena de muerte en 1997 acusado de organizar un grupo armado. Según información recabada por AI, Manakli pudo ser sometido a torturas antes del juicio, en el que admitió los cargos. Desde septiembre de 2003, fecha en que se le confirmó la condena, Nabil Manakli puede ser ejecutado en cualquier momento.


Información general.

Las estadísticas de Amnistía Internacional sobre la pena de muerte cubren el periodo comprendido entre enero y diciembre de 2005.


Los datos en poder de Amnistía Internacional señalaban que, en 2005, alrededor de 1.770 ejecuciones entre todas las comunicadas se habían llevado a cabo en China. Sin embargo, la cifra real es sin duda mucho más elevada. Se ha señalado recientemente que un experto chino en cuestiones legales ha afirmado que el número real de ejecuciones han sido alrededor de 8.000.


En Irán se ejecutó al menos a 94 personas y en Arabia Saudí al menos a 86. En Estados Unidos se registraron 60 ejecuciones. 

Categorías: Pena de muerte

Más información
Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía Internacional, Telf., 91 310 12 77
Centro de Documentación de AI: doc.es.amnesty.org.

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