Logo de Amnistia Internacional
CABECERA

Sección Española

Formulario para buscar dentro de la web de Amnistía España
CONTENIDO

2-julio-2012
Álex David Sánchez: "Creo que cada persona tiene un don, y el mío es el servicio a los demás"

Defensor de derechos humanos hondureño, Álex David Sánchez llegó a España el 6 de julio de 2011 gracias al programa de protección temporal de Amnistía Internacional. Su lucha por la igualdad de derechos del colectivo LGBT en Honduras casi le cuesta la vida. Hoy se declara feliz en España y asegura que seguirá luchando por los derechos del colectivo, aunque tenga que hacerlo desde la distancia.

Haz clic para ampliar
Álex David Sánchez, defensor de derechos humanos hondureño en riesgo. Está en España gracias al programa de protección temporal de Amnistía Internacional.

¿Cómo estás, Álex? ¿Cuál es tu situación en España?

Estoy muy contento, llevo ya cerca de un año en el programa de protección temporal de Amnistía Internacional. Actualmente acudo a las actividades correspondientes al programa de defensores y defensoras de derechos humanos, trabajando en dar a conocer sobre todo la situación de Honduras.

Cuéntanos cuál ha sido tu caso.

El colectivo LGBT es uno de los grupos más vulnerables en Honduras. Hay personas como yo que trabajan en la promoción y defensa de los derechos humanos a través de la incidencia política, y que por salir a la calle a exigir justicia nos hemos convertido en víctimas de agresiones y amenazas. Somos conocidos porque interponemos denuncias de las víctimas de tortura, de violencia de género o de violencia sexual.


¿Cómo llegó tu caso a Amnistía Internacional?

Una mujer española que había trabajado en Amnistía Internacional en Londres se interesó por mi caso. Entendió la situación de alto riesgo que sufría y lo remitió al Secretariado Internacional en Londres. Ellos se interesaron,  pusieron en marcha una Acción Urgente para llamar la atención sobre mi caso, recogiendo firmas para pedir que se garantizara mi protección. Como eso no fue suficiente, se me propuso acogerme al programa de protección de defensores de la Sección española, y aquí llegué.


Cuando llegaste a España, ¿cómo te sentiste?

Me sentí muy liberado. Cuando llegué fue un cambio radical. Por una parte, extrañaba todo lo de mi tierra pero, por otra, vi que en España había un gran avance respecto al colectivo LGBT, lo que me hizo no desmayar, ya que tal y como veo España es como querría ver a mi país. Además, la acogida fue maravillosa. Hay un grupo de defensores en la Sección española que nunca me ha dejado solo y, gracias a ellos, en ningún momento me he sentido enfermo.


En Honduras luchabas por la igualdad del colectivo LGBT. Tarde o temprano, esa igualdad ha de llegar, al igual que en España.

La comunidad LGBT de Honduras estuvimos, estamos y estaremos siempre. Los que antes estuvieron, lo hicieron ocultos porque tenían miedo a ser perseguidos. Los que hoy estamos, lo hacemos saliendo a la luz y enfrentando algo que antes no se enfrentó. Queremos que los que vengan lo hagan con esperanza y lleguen a gozar de las garantías y los derechos por los que hoy estamos luchando.


Desgraciadamente, esa lucha sigue siendo muy dura en tu país.

Así es. En lo que va de año han sido asesinadas 17 personas de la comunidad LGBT de Honduras y lo más doloroso es que los casos nunca se solucionan. Ponemos una denuncia y no hay una investigación que la lleve más allá. Han sido 57 casos en menos de tres años y nadie ha sido juzgado.


¿Qué sentiste cuando supiste que Amnistía Internacional iniciaba una acción urgente por ti?

Sentí una gran protección. Cuando uno visita las oficinas policiales o los ministerios de defensa para interponer una denuncia, ve que no es escuchado y, al ser homosexual, mucho menos. Eso es indignante. Sin embargo, cuando recibes una noticia grande como que Amnistía Internacional se interesa por ti, sientes una gran satisfacción y es ahí cuando uno no desiste, se levanta y dice: hoy sí puedo ser yo.


Se acaba el programa de protección que te acoge. ¿Qué tienes en mente?

Tengo una propuesta de trabajo y la voy a hacer efectiva. No puedo regresar a Honduras por la situación del país, ya que la violencia y el odio están aumentando. Tienes tan sólo 23 años. No se puede decir que hayas vivido una juventud normal. Crecí en un orfanato, donde siempre estuve en contra de las injusticias. Cuando salí de él, con 16 años, entré en la universidad, donde comencé a trabajar en organizaciones haciendo activismo.


¿Qué le dirías a un estudiante que quiere colaborar con Amnistía Internacional pero que no encuentra respaldo por parte de las personas de su entorno?
A veces pasa que en la universidad, de unas 10.000 o 20.000 personas, un grupo está integrado sólo por 5 o 10 estudiantes. Es duro trabajar y no poder llamar la atención de las personas, más cuando se trata de derechos humanos. Recuerdo cuando en la universidad trataba de introducir el tema de la libertad de expresión y nadie me escuchaba. Yo creo que no hay que desmayar y que, aunque los compañeros se sientan débiles, uno no es cabeza para estar encima de ellos pero sí puede ser cuerpo para empujarlos a seguir trabajando por una causa. Quizá haya muchos jóvenes de tu edad que le den más importancia a las cosas materiales. Tiene que ver con el ámbito en el que nos encontramos. Muchas veces establecemos relaciones ricos con ricos, pobres con pobres o indefensos con indefensos. Si hay una juventud que quiere ver los coches del año o subirse a un avión para pasar unas vacaciones en Las Vegas, no hay que sentirse mal por ellos ni culparles porque no estén en la causa de uno. Es ahí donde las personas que luchamos por los derechos humanos tenemos que marcar nuestro terreno y hacerle saber a esa gente que un minuto de su tiempo para firmar una acción urgente o enterarse de una situación es más importante que un coche de lujo.


¿Te podrías definir en tres palabras?
Optimista, sociable y libre.

¿Eres feliz?
Soy muy feliz. Creo que cada persona tiene un don, tiene un talento, y que el mío es el servicio a los demás. Creo que el destino me ha elegido para esto y por eso quiero seguir luchando.

 

Amnistía Internacional respeta los puntos de vista de las personas entrevistadas, pero no comparte necesariamente las opiniones expresadas.


Categorías: Orientación sexual e Identidad de género

Podcast

Podcast

Informativo semanal en audio. Óyelo y subscríbete

Pie de página