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Pena de muerte

Manifestación contra la pena de muerte en Japón © YOSHIKAZU TSUNO/AFP/Getty Images
Manifestación contra la pena de muerte en Japón © YOSHIKAZU TSUNO/AFP/Getty Images

El Informe Global de condenas a muerte y ejecuciones en 2016 de Amnistía Internacional resalta el nivel “grotesco” del uso de la pena capital que hace China, al tiempo que 3.117 personas fueron condenadas a muerte en 55 países.

En 2016 se registró una disminución del 37% en el número de ejecuciones respecto a las llevadas a cabo el año anterior. Se ejecutó al menos a 1.032 personas: 602 menos que en 2015, cuando la organización registró la cifra de ejecuciones más alta llevadas a cabo en un solo año desde 1989. Pese a la considerable disminución, la cifra general de ejecuciones de 2016 siguió siendo más alta que la media registrada el decenio anterior.

Estas cifras no incluyen los miles de ejecuciones realizadas en China, donde los datos sobre el uso de la pena de muerte seguían estando clasificados como secreto de Estado. La mayoría de las ejecuciones tuvieron lugar en China, Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán, por este orden.

Información por países

China siguió siendo el mayor ejecutor del mundo, aunque se desconoce la verdadera magnitud del uso de la pena de muerte allí, pues los datos al respecto se consideran secreto de Estado. En la cifra global de al menos 1.032 no están incluidas los miles de ejecuciones que se cree se han llevado a cabo en China.

Excluyendo a China, el 87% de las ejecuciones tuvieron lugar en tan sólo cuatro países: Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán.

Irán fue responsable del 66% de todas las ejecuciones registradas en Oriente Medio y el Norte de África. Sin embargo, la cifra total de ejecuciones llevadas a cabo en Irán se redujo un 42% (de al menos 977 a al menos 567), comparada con el año anterior.

Arabia Saudí ejecutó al menos a 154 personas, con lo que mantuvo el alto nivel alcanzado en 2015 (158), que constituyó la cifra más alta registrada en ese país desde 1995.

Por primera vez desde 2006, Estados Unidos no se encontraba entre los cinco países que más ejecuciones realizaban: había descendido al séptimo lugar, por detrás de Egipto. Las 20 ejecuciones llevadas a cabo en Estados Unidos fueron la cifra más baja en el país desde 1991.

Bielorrusia, Botsuana, Nigeria y las autoridades del Estado de Palestina reanudaron las ejecuciones en 2016; Chad, India, Jordania, Omán y Emiratos Árabes Unidos —todos ellos países que ejecutaron a personas en 2015— no informaron de ninguna ejecución el año pasado.

En muchos países donde hubo condenas a muerte o ejecuciones, los procedimientos judiciales no cumplían las normas internacionales sobre juicios justos. En algunos casos, tal incumplimiento supuso la obtención de “confesiones” mediante tortura u otros malos tratos; esto sucedió, entre otros lugares, en Arabia Saudí, Bahréin, China, Corea del Norte, Irak e Irán.

Manifestación contra la pena de muerte en el primer día de juicio contra Dzhokhar Tsarnaev, autor del atentado del maratón de Boston. © Scott Eisen/Getty

Benín

Defendamos a los presos abandonados en el corredor de la muerte

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Algunos motivos para el optimismo

Durante 2016, se tuvo constancia de que 23 países —aproximadamente 1 de cada 8 de los países del mundo— habían llevado a cabo ejecuciones. Esta cifra constituye una reducción considerable respecto a hace 20 años (40 países llevaron a cabo ejecuciones en 1997).

Un total de 141 países de todo el mundo —más de dos terceras partes— son abolicionistas en la ley o en la práctica.

En 2016, dos países —Benín y Nauru— abolieron la pena de muerte en la ley para todos los delitos; en 2017 Mongolia hizo por fin efectiva su abolición. En total, 105 países la han abolido, la mayoría de los del mundo. Sólo 64 países eran totalmente abolicionistas en 1997.

En 2016 se registraron indultos o conmutaciones de condenas a muerte en 28 países. Al menos 60 personas que habían sido condenadas a muerte fueron exoneradas en 9 países en 2016.

Los cinco mayores ejecutores del mundo en 2016

Mucho por hacer

A pesar del tímido optimismo de los datos, el informe nos muestra que queda mucho por hacer: numerosos países siguen poniendo en práctica la pena de muerte sin restricciones y al final de 2016 había en el mundo al menos 18.848 personas condenadas a muerte.

Amnistía Internacional registró 3.117 condenas a muerte en 55 países en 2016: un incremento significativo respecto al total de 2015 (1.998 condenas en 61 países). Se registraron aumentos considerables en 12 países, pero en algunos, como Tailandia, el incremento se debió al hecho de que las autoridades proporcionaron información detallada a Amnistía Internacional.

Además, los nuevos datos recibidos de Vietnam mostraron que este país ha sido en secreto uno de los que más ejecuciones lleva a cabo del mundo. Solo entre el 6 de agosto de 2013 y el 30 de junio de 2016 se había ejecutado a 429 presos. Únicamente China e Irán ejecutaron a más personas durante ese periodo.

Más de la mitad de los países del mundo han abolido la pena de muerte completamente

DATOS Y CIFRAS

105

En 2017 Mongolia ha hecho por fin efectiva su abolición. En total, 105 países han abolido la pena de muerte.

23

En 2016, al menos 23 países de todo el mundo llevaron a cabo ejecuciones. 2 menos que en 2015.

3.117

Al menos 3.117 personas han sido condenadas a muerte en 55 países en el año 2016, un incremento significativo respecto al total de 2015.

1.032

Además, 1.032 personas fueron ejecutadas en 2016.

Países con pena de muerte

Simpatizantes de Amnistía hacen campaña por la abolición de la pena de muerte en 2008, en Mongolia © Amnistía Internacional
Simpatizantes de Amnistía hacen campaña por la abolición de la pena de muerte en 2008, en Mongolia © Amnistía Internacional

¿Qué hace Amnistía Internacional?

Poco después de su creación, en 1961, Amnistía Internacional comenzó a enviar llamamientos para impedir la ejecución de presos de conciencia.

El abogado británico, Peter Benenson, publicó un llamamiento en el diario londinense The Observer en el que hacía referencia al uso de la pena de muerte contra presos de conciencia:

"Abran el periódico cualquier día de la semana y descubrirán que alguien, en alguna parte del mundo, ha sido encarcelado, torturado o ejecutado porque sus opiniones o su religión resultan inaceptables para el gobierno de su país".

Con el tiempo, nuestro trabajo sobre la pena de muerte se fue ampliando. La organización comenzó su campaña global contra la pena de muerte en 1977. En aquel momento, la pena capital estaba abolida solo en 16 países. 40 años después, 141 países han abolido la pena de muerte en la ley o en la práctica; 58 países se consideran ahora retencionistas, y el número de los que la siguen utilizando es mucho menor.

Amnistía Internacional sigue trabajando para poner fin a las ejecuciones y en favor de la abolición de la pena de muerte en todo el mundo y en toda circunstancia. La organización considera que la pena de muerte es un castigo inhumano e innecesario, que supone una violación de dos derechos humanos fundamentales: el derecho a la vida y el derecho de toda persona a no ser sometida a penas crueles, inhumanas o degradantes.

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Argumentos contra la pena de muerte

Niega derechos humanos. Condenar a muerte a una persona supone negarle el derecho a la vida, proclamado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Es irreversible y se cometen errores. Ejecutar a una persona es definitivo e irrevocable y no se puede descartar nunca el riesgo de ejecutar a inocentes. En Estados Unidos, desde 1976, 150 condenados a muerte han sido absueltos. En algunos casos, la absolución llegó cuando ya habían sido ejecutados.

No disuade contra el crimen. Los países que mantienen la pena de muerte suelen afirmar que es una forma de disuasión contra la delincuencia. Esta postura ha sido desacreditada en repetidas ocasiones. No hay pruebas que demuestren que es más eficaz que la cárcel a la hora de reducir el crimen.

Suele emplearse en sistemas de justicia sesgados. Algunos de los países que más personas ejecutan tienen sistemas judiciales profundamente injustos. Los tres países que más usan la pena capital (China, Irán y Arabia Saudí) lo hacen en circunstancias turbias y poco claras. Muchas condenas de muerte se basan en "confesiones" obtenidas mediante tortura.

Se aplica de forma discriminatoria. Si eres pobre o perteneces a una minoría racial, étnica o religiosa, tienes más probabilidades que el resto de personas de ser condenado a muerte, debido a la discriminación que existe en el sistema de justicia. Además, los colectivos pobres o marginados tienen más dificultades para acceder a los recursos legales que necesitan para defenderse.

Se usa como herramienta política. Las autoridades de algunos países usan la pena de muerte para castigar a los opositores políticos.

Herman Lindsey, exonerado de la pena de muerte, abraza a una activista de Amnistía Internacional. Ambos estaban entre el grupo de personas que se manifestaban contra la ejecución de John Ruthell Henry.
Herman Lindsey, exonerado de la pena de muerte, abraza a una activista de Amnistía Internacional. Ambos estaban entre el grupo de personas que se manifestaban contra la ejecución de John Ruthell Henry. © AP Photo/Phil Sandlin
Vidas sesgadas
Familiares de Aftab Bahadur protestan contra su ejecución el 10 de junio en Pakistán por un asesinato cometido en 1992, cuando tenía 15 años.
Viñeta sobre la ejecución de jóvenes en Irán © Kianoush Ramezani

Viñeta sobre la ejecución de jóvenes en Irán © Kianoush Ramezani

Más información

Ejecución de Menores

La pena capital contra menores está prohibida en el derecho internacional pero todavía un reducido grupo de países la mantiene. La ejecución de estas personas constituye una vulneración del derecho internacional. La Convención sobre los Derechos del Niño, que prohíbe terminantemente el uso de la pena de muerte por delitos cometidos por cualquier persona menor de 18 años.

Cuando se habla de menores, se entiende menores de 18 años en el momento de cometer presuntamente el delito. La edad real de la persona acusada es a menudo objeto de polémica si no existen pruebas claras que la confirmen, como un certificado de inscripción del nacimiento.

Amnistía Internacional recibió informes que indicaban que en 2016 al menos dos personas en Irán habían sido ejecutadas por delitos cometidos cuando eran menores de 18 años. Irán también condenó a muerte a otras personas que eran menores de 18 años en el momento del delito. En 2016 había en el corredor de la muerte de Irán al menos 78 condenados que eran menores de edad en el momento del delito.

Amnistía Internacional cree que sigue habiendo personas de este tipo (menores de 18 años en el momento del delito) en los corredores de la muerte de Arabia Saudí, Bangladesh, Indonesia, Irán, Maldivas, Nigeria, Pakistán y Papúa Nueva Guinea.

Cuestión de género


Aunque no existen datos desagregados por género del número de ejecuciones o condenas a muerte, ni sobre el impacto de género de la pena capital, no cabe duda que la pena de muerte afecta no solo a hombres. Si bien la mayoría de las personas que enfrentan penas de ejecución son hombres y las mujeres tan sólo representan una pequeña parte de las personas condenadas a muerte del mundo, la realidad es que suelen ser víctimas indirectas por la ejecución de un miembro masculino de la familia, debiendo hacerse cargo de mayores responsabilidades sobre el bienestar del resto de la familia, tanto durante el duelo como en cuanto al sustento familiar.

En el informe global de 2016 se refleja que en Irán se ejecutó al menos a 8 mujeres, en Egipto a 8, en Arabia Saudí a 3 y en Japón a 1 mujer.

El Código Penal Islámico de 2013 seguía disponiendo la lapidación como método de ejecución para el adulterio. Al menos una mujer, Fariba Khaleghi, permanecía condenada a muerte por lapidación por este delito.

En Sri Lanka 28 mujeres estaban condenadas a muerte a finales de abril de 2016 y en Egipto al menos 11 mujeres fueron condenadas a muerte por tribunales ordinarios por asesinato o robo vinculado al asesinato.

Por otro lado, las personas lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero están sujetas también a la pena de muerte. Es especialmente significativo el caso de Irán, país en el que las relaciones homosexuales consentidas seguían castigándose con la muerte.

España y la pena de muerte

Las últimas ejecuciones llevadas a cabo en España datan de septiembre de 1975, cuando fueron fusilados Jon Paredes, Ángel Otaegi, José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y Humberto Baena. Con la Constitución de 1978 quedó abolida la pena de muerte, excepto en los casos que la legislación militar establecía en tiempo de guerra. El Código Penal Militar preveía la pena de muerte como pena máxima para casos de traición, rebelión militar, espionaje, sabotaje o crímenes de guerra.

Desde 1995 la pena de muerte está abolida en España. Sin embargo, el Artículo 15 de la Constitución sigue haciendo mención a la misma: “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra”.

En 1995, después de una larga campaña de Amnistía Internacional, de acciones de distintas organizaciones sociales y de iniciativas individuales, quedó totalmente abolida la pena de muerte con el acuerdo final de todos los partidos políticos. La Ley Orgánica 11/1995, de 27 de noviembre, que abolía la pena de muerte en tiempo de guerra, vino a completar la abolición y a convertirla en absoluta.

España ratificó el Protocolo 13 al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, que establece la abolición de la pena de muerte en cualquier circunstancia, el 16 de diciembre de 2009.

Sin embargo, a pesar de que está abolida y teniendo en cuenta que en más de 40 países sus constituciones prohíben expresamente la pena de muerte, Amnistía Internacional considera que la Constitución española debería eliminar la mención a la pena de muerte e incluso prohibir expresamente la aplicación de la misma.

Españoles en el corredor de la muerte

El Tribunal Supremo de Florida anuló el 4 de febrero de 2016 la condena a muerte de Pablo Ibar, el único español en el mundo que permanecía en un corredor de la muerte, y ordenó llevar a cabo un nuevo juicio, por el que Amnistía Internacional hizo campaña durante años. Se abría por fin un camino para que Ibar por fin pudiera demostrar su inocencia. Su padre, Cándido Ibar, declaró en ese momento: "Tania (su mujer) y yo hemos chillado de alegría al enterarnos. Por fin una noticia positiva en 15 años. No hubiéramos podido sin el apoyo de la familia, de los periodistas, de todos vosotros. Gracias a toda Amnistía Internacional".

Un recurso de "reposición" ante el mismo tribunal fue presentado por la fiscalía estatal a finales de febrero, que intentaba así revertir el dictamen emitido sobre la condena a muerte de Ibar. Pero el 17 de mayo de 2016, el Tribunal Supremo de Florida (EEUU) lo desestimó. Ibar deberá esperar la repetición del juicio en la cárcel. En el mes de abril de 2017 el Tribunal de Broward County, en Miami, decidirá si es admisible o no el testimonio de Gary Foy en la repetición del juicio contra Ibar ordenada por el Tribunal Supremo de Florida el año pasado.

En 1994 fue acusado de asesinar a tres personas durante un robo en una vivienda. En 1998, un jurado de Broward County no pudo llegar a un veredicto unánime de culpabilidad y el juez declaró nulo el juicio. Sin embargo, en un nuevo juicio plagado de irregularidades celebrado en el año 2000 se le consideró culpable del triple asesinato. Desde entonces permanecía en el corredor de la muerte de la penitenciaría de Starke, en el estado de Florida. Pablo Ibar sigue declarándose inocente.

Más información: Asociación contra la Pena de Muerte, Pablo Ibar

Activistas de Amnistía Internacional España se manifiestan contra la pena de muerte.
Activistas de Amnistía Internacional España se manifiestan contra la pena de muerte. © AI
Imagen de Cándido Ibar viendo una fotografía de su hijo, Pablo Ibar, el único español condenado a muerte en el extranjero.
Imagen de Cándido Ibar viendo una fotografía de su hijo, Pablo Ibar, proyectada sobre una pantalla. © AI

AMNISTÍA INTERNACIONAL PIDE:

– Que los países que aún aplican la pena de muerte detengan de inmediato las ejecuciones.

– Que los países que han abandonado ya las ejecuciones eliminen definitivamente la pena de muerte de su legislación.

– Que todas las condenas a muerte se conmuten por penas de prisión.

Manifestantes denuncian el uso por Irán de la pena de muerte en enero de 2016, París. © AFP/Getty Images

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