1961-2021: 60 años actuando por los
derechos humanos en todo el mundo

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Defensores y defensoras de los derechos humanos

Los defensores y defensoras de los derechos humanos son personas que, a título individual o colectivo, trabajan para hacer realidad los derechos recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las diversas normas que la desarrollan. Ese compromiso se ha demostrado fundamental para visibilizar situaciones de injusticia social, combatir la impunidad e impulsar los procesos democráticos en todo el mundo.

En la Declaración de la ONU sobre los Defensores de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General el 9 de diciembre de 1998, las Naciones Unidas no solo reconocieron su legitimidad al considerar la defensa de los derechos humanos como un derecho en sí mismo, sino también el papel decisivo que desempeñan y la necesidad de garantizar su protección.

El 9 de diciembre se celebra su Día Internacional, y el 29 de noviembre el Día Internacional de las Defensoras. Desde su fundación en 1961, Amnistía Internacional apoya a las defensoras y defensores porque se sitúan en primera línea de la lucha por los derechos humanos y porque ponen al descubierto la inmensa brecha entre los compromisos retóricos de los gobiernos y su limitado cumplimiento en la práctica.

Al recordar a las autoridades (y a las poderosas élites políticas, militares y económicas) sus obligaciones en materia de derechos humanos, los defensores y defensoras asumen serios riesgos.

Amnistía Internacional ha documentado ataques contra estas personas en la mayoría de países del mundo, y también tácticas represivas para silenciar al colectivo por parte de gobiernos de todas las tendencias políticas. Tales ataques adoptan formas y grados diversos: amenaza continua, intentos de desacreditar su trabajo, encarcelamiento injusto, tortura e incluso asesinato. Esta amenaza también se hace extensible a sus familiares.

Foto de grupo de 6 de las 14 mujeres contra el fascismo. El 11 de noviembre de 2017, 14 valientes mujeres polacas fueron atacadas durante la Marcha del Día de la Independencia en Varsovia. Su manifestación pacífica contra el odio provocó furor entre los manifestantes que las golpearon y dejaron a varias de ellas con heridas, magulladuras y cortes. Las autoridades polacas no las protegieron y en vez de castigar a sus atacantes los están tolerando con justificaciones absurdas.
Foto de grupo de 6 de las 14 mujeres contra el fascismo. El 11 de noviembre de 2017, 14 valientes mujeres polacas fueron atacadas durante la Marcha del Día de la Independencia en Varsovia. Su manifestación pacífica contra el odio provocó furor entre los manifestantes que las golpearon y dejaron a varias de ellas con heridas, magulladuras y cortes. Las autoridades polacas no las protegieron y en vez de castigar a sus atacantes los están tolerando con justificaciones absurdas. © Grzegorz Żukowski

Firma nuestras acciones sobre defensores y defensoras de los derechos humanos

Privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad.

Nelson Mandela, activista sudafricano de los derechos civiles

 

¿Quiénes son los defensores y defensoras de los derechos humanos?

Los defensores y defensoras son aquellas personas que actúan pacíficamente, sin recurrir a la violencia, para promover y proteger la universalidad e indivisibilidad de los derechos de pueblos e individuos. Pueden ser personas de muy diversa tipología. Pueden actuar por cuenta propia o de forma asociativa; algunas actúan a título personal, otras en el marco de su profesión; defendiendo los derechos humanos en sus actividades cotidianas o tras una acción individual a favor de esa causa.

Los defensores y defensoras denuncian y ponen en evidencia a quienes abusan de su posición de poder y autoridad. También destapan violaciones de derechos humanos, las someten al escrutinio público y presionan para que los responsables rindan cuentas. Pueden empoderar a particulares y comunidades para que reivindiquen sus derechos básicos. Otras se niegan a aceptar como natural o inamovible cualquier orden político, social o económico que condene a sectores enteros de población a vivir en la miseria, el temor y la indignidad.

Amnistía Internacional Irlanda celebró la labor de derechos humanos de dos valientes defensoras de los derechos humanos, Vitalina Koval y Azza Soliman, participando en el proyecto global Brave Walls
Amnistía Internacional Irlanda celebró la labor de derechos humanos de dos valientes defensoras de los derechos humanos, Vitalina Koval y Azza Soliman, participando en el proyecto global Brave Walls. © Gansee Films
Manifestación a favor de los defensores y defensoras de los derechos humanos, contra el racismo y la violencia policial.
Manifestación a favor de los defensores y defensoras de los derechos humanos, contra el racismo y la violencia policial. © Amnesty International / Jarek Godlewski

Y diverso es el ámbito de los derechos que defienden. Civiles y políticos, como el derecho a no sufrir tortura o a tener un juicio justo. Económicos y sociales, como el derecho al mejor nivel de salud posible o a la educación. Y culturales, como el derecho de los pueblos indígenas a tener el control de sus tierras y sus recursos, o los derechos sexuales y reproductivos.

Donde no hay diferencias es en su respeto al principio fundamental de universalidad, que reconoce a todos los seres humanos como iguales en dignidad y derechos, sin importar el género, la raza, la etnia o cualquier otra condición.

Amnistía Internacional trabaja para visibilizar y respaldar públicamente a las defensoras y defensores tanto dentro como fuera de su país, difundiendo la importancia de su labor y las normas internacionales que los protegen.

Defendemos los ecosistemas que permiten la existencia de la vida. El compromiso que uno siente es muy arraigado, no podemos retirarnos, a pesar de las amenazas que recibimos.

Jani Silva, Colombia, representante legal de la Asociación para el Desarrollo Integral Sostenible de la Perla Amazónica (ADISPA)

 

Una mujer alza sus brazos frente a la policía antidisturbios que custodia la casa de Jaroslaw Kaczynski, líder del partido gobernante en Polonia durante una manifestación contra una decisión del Tribunal Constitucional sobre la restricción de la ley del aborto, el 23 de octubre de 2020.
Una mujer alza sus brazos y muestra el signo de la victoria frente a la policía antidisturbios que custodia la casa de Jaroslaw Kaczynski, líder del partido gobernante en Polonia durante una manifestación contra una decisión del Tribunal Constitucional sobre la restricción de la ley del aborto, el 23 de octubre de 2020. © Grzegorz Zukowski

No se puede matar la verdad. No se puede matar la justicia. No se puede matar aquello por lo que luchamos

Jean Dominique, activista haitiano por la democracia

Mujeres defensoras de los derechos humanos

Esa amplia galería de compromiso con los derechos humanos molesta en muchos círculos de poder que incumplen su obligación de respetarlos. De ahí surgió en la ONU la necesidad de establecer mecanismos de protección para las defensoras y defensores. Pero aunque se han registrado avances a nivel global, la impunidad de las agresiones que sufren sigue siendo abrumadora.

La situación es aún más complicada para las defensoras, que a la represión por su trabajo por los derechos humanos suman la violencia de género en sociedades que no asumen el protagonismo de las mujeres en esa lucha.

Jóvenes defensores de los derechos humanos

Tampoco es fácil para los jóvenes defensores, cuyo creciente activismo está siendo reprimido cada vez más por los gobiernos.

En los últimos años, con la ayuda de las redes sociales, la juventud ha sido capaz de organizar movilizaciones masivas para que los gobiernos rindan cuentas y para que respeten, protejan y apliquen los derechos humanos. A la habitual participación juvenil en los movimientos sociales se añade ahora su creciente liderazgo en movimientos de protesta pacíficos –sentadas, ocupación de espacios públicos, concentraciones– para impulsar el cambio.

Defensores y defensoras de los derechos humanos durante la pandemia de COVID-19

En estos momentos en que los Estados del mundo aplican severas medidas a fin de proteger la salud pública, los defensores y defensoras de los derechos humanos son más esenciales que nunca en nuestra lucha por superar la pandemia de la COVID-19 y garantizar que no se deja a nadie atrás. En crisis como ésta los Estados deben garantizar que todas las medidas que dificulten la defensa de  los derechos humanos (incluidas las que imponen limitaciones del derecho a la libertad de expresión, de asociación y de reunión pacífica) son proporcionadas y estrictamente necesarias para la protección de la salud pública. Las autoridades no deben valerse de las restricciones impuestas durante la pandemia para suprimir información importante que pueda resultarle incómoda al gobierno en cuestión ni utilizar la situación como pretexto para reprimir a quienes expresan críticas o defienden los derechos humanos.

Un trabajador de la salud con su equipo protector, durante la crisis del COVID-19 en India.
Un trabajador de la salud con su equipo protector, durante la crisis del COVID-19 en India. © Ashish Vaishnav/SOPA Images/LightRocket a través de Getty Images

Asimismo, los Estados deben reconocer que la defensa de los derechos humanos es una actividad esencial durante los periodos de emergencia y garantizar que quienes realizan esta labor pueden hacerlo sin sufrir represalias, intimidación ni amenazas, para que entre todos y todas podamos afrontar esta crisis. Es esencial que los Estados reiteren su compromiso de proteger y reconocer a quienes, individual o colectivamente, emprenden acciones para proteger nuestros derechos humanos, especialmente en el contexto de la pandemia.

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