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Sudán del Sur. © Andrea Campeanu/Reuters/Corbis

Comercio de armas

El comercio imprudente de armas devasta vidas. Se fabrican y se venden cantidades escandalosamente altas de armas y munición.

Cada año se fabrican 12.000 millones de balas. Esa cantidad es casi suficiente para matar dos veces a todos los habitantes del mundo. Cada día, miles de personas son víctimas de homicidio, resultan heridas y se ven obligadas abandonar sus hogares a causa de la violencia por arma de fuego y los conflictos armados.

Hace cinco años que está en vigor un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas que impone estrictas normas a las transferencias internacionales de armas, pero aun así el comercio internacional de armas sigue en aumento y continúa alimentando abusos contra los derechos humanos. Esto se debe a que algunos de los mayores exportadores de armas, como China, Rusia y Estados Unidos, no han ratificado el tratado. E incluso hay países que han ratificado el tratado y no lo cumplen, y transfieren armas y municiones a lugares donde existe el peligro de que se utilicen para cometer violaciones graves del derecho internacional humanitario, incluidos posibles crímenes de guerra.

La población civil suele ser la que sufre las peores consecuencias de los conflictos modernos. Hay armas como la artillería, los morteros, las bombas guiadas y los misiles que destruyen hospitales, hogares, mercados y sistemas de transporte, y hunden en la pobreza a quienes sobreviven. Destruyen las vidas de la gente. Este es el coste de una industria de comercio de armas no regulada.

El comercio irresponsable de armas afecta a quienes viven tanto dentro como fuera de las zonas de conflicto armado e inestabilidad política. La violencia por arma de fuego es una tragedia cotidiana que afecta a personas de todo el mundo; de ellas, la gran mayoría no vive en zonas de conflicto. En el mundo, más de 500 personas mueren cada día a causa de la violencia ejercida con armas de fuego.

Es por eso por lo que Amnistía hace campaña para detener el flujo no regulado de todas las armas, ya sea una pistola no registrada en Estados Unidos o un avión de combate en Yemen o Siria.

Caso práctico: Coalición saudí en Yemen

La guerra de Yemen sigue destruyendo las vidas de civiles años después de que las fuerzas huzíes se hicieran con la capital del país, Saná, en 2015. Poco después de la caída de Saná, una coalición encabezada por Arabia Saudí intervino para restaurar el gobierno del país reconocido por la ONU.

Desde que estalló el conflicto, la población civil ha soportado la carga de la violencia en Yemen. Además de causar miles de muertes y heridas, las partes del conflicto han exacerbado una crisis humanitaria ya de por sí grave, producto de años de pobreza y mal gobierno, y han causado un inmenso sufrimiento humano.

Todas las partes del conflicto han cometido graves violaciones de derechos humanos. La coalición encabezada por Arabia Saudí ha llevado a cabo numerosos ataques aéreos indiscriminados y desproporcionados en zonas civiles: han alcanzado viviendas, escuelas, hospitales, mercados, mezquitas, bodas y entierros. De igual modo, Amnistía Internacional ha documentado casos en los que las fuerzas huzíes han bombardeado indiscriminadamente zonas civiles y han utilizado armas poco precisas.

El conflicto de Yemen ha sido alimentado en gran medida por una serie de países que siguen suministrando armas a las fuerzas de la coalición dirigida por Arabia Saudí. Estas ventas suman ya más de 18.000 millones de dólares estadounidenses desde que comenzó el conflicto.

Habida cuenta del riesgo sustancial de que estas armas se utilicen para cometer o facilitar violaciones graves del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, los Estados, en virtud del Tratado sobre el Comercio de Armas (y en virtud también de la legislación tanto de la UE como nacional), tienen estrictamente prohibido seguir suministrando armas a los miembros de la Coalición para su uso en Yemen.

Amnistía Internacional está haciendo campaña para detener estos flujos de armas. A consecuencia de la intensa presión ejercida por activistas de todo el mundo, muchos países de Europa han anunciado suspensiones de futuras ventas de armas. No obstante, muchos de los principales exportadores de armas, como Reino Unido, Francia y Estados Unidos, siguen burlando tanto el derecho internacional como su propia legislación nacional para continuar suministrando material militar a Arabia Saudí y otros miembros de la Coalición.

España y Arabia Saudí son países "amigos". Pero hay amistades que matan

¡No en nuestro nombre!

TRATADO INTERNACIONAL SOBRE EL COMERCIO DE ARMAS

La entrada en vigor del Tratado sobre el Comercio de Armas el 24 de diciembre de 2014 marcó un avance histórico para los derechos humanos, tras más de dos decenios de campaña de Amnistía Internacional y otras organizaciones. Por primera vez, un tratado recoge las implicaciones que tienen las transferencias de venta de armas para los derechos humanos.

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El 24 de diciembre de 2014 se convirtió en derecho internacional el Tratado Internacional sobre Comercio de Armas (TCA).

El TCA implica que todos los Estados que lo han firmado deben respetar normas estrictas sobre la transferencia de armas, lo cual contribuirá a reducir el flujo de armas que alimenta sangrientos conflictos, atrocidades y represión estatal en todo el mundo.

Las normas del TCA son simples: si un Estado cree que las armas que se van a vender se utilizarán para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra, debe detener su transferencia.

Breve historia del Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas

  • A principios de los 90, Amnistía Internacional y otras ONG iniciaron la campaña a favor del TCA.

  • En 2003 arranca la campaña Armas Bajo Control, impulsada por Amnistía Internacional.

  • En 2006 se aprueba la Resolución ONU 61/89 que acuerda comenzar los trabajos.

  • El 24 diciembre de 2012 se aprueba en la Asamblea General ONU una resolución por 132 votos a favor, 0 en contra y 18 abstenciones para celebrar una conferencia en marzo que apruebe el TCA.

  • El 2 de abril de 2013, un total de 154 Estados votaron en la Asamblea General de la ONU a favor de adoptar el Tratado sobre el Comercio de Armas.

  • Al menos 50 Estados debían ratificarlo, incorporándolo a su legislación nacional para que fuera posible su entrada en vigor tres meses después. Se logró el 25 de septiembre de 2014, en un tiempo récord para un tratado de la ONU.

  • El tratado entró en vigor el 24 de diciembre de 2014.

  • El trabajo no termina aquí, el TCA ofrece las normas básicas para el comercio internacional de armas. Ahora debemos garantizar que se aplican de manera estricta y que son adoptadas por todos los Estados.

Datos y cifras

500

Más de 500 personas mueren en el mundo cada día a causa de la violencia ejercida con armas de fuego

15.000 M

15.000 millones de balas se producen cada año en el mundo.

8500 M

Se calcula que el comercio de armas pequeñas, que incluye los revólveres, pistolas automáticas, metralletas, fusiles de asalto y ametralladoras ligeras, tiene un valor anual de 8.500 millones de dólares. Cada año se fabrican ocho millones de armas nuevas de este tipo.

DATOS QUE MATAN

– El gasto militar global total aumentó de 1,14 billones de dólares estadounidenses en 2001 a 1,70 billones en 2017, un incremento del 50%.

– Desde 2002, las 100 principales empresas armamentísticas han vendido armas por valor de más de 5 billones de dólares estadounidenses.

– China, Francia, Rusia, Reino Unido y EEUU son responsables de más del 70% del comercio de armas global. EEUU y Rusia son responsables de más de la mitad de las exportaciones mundiales.

– Entre 2011 y 2016, los Estados del Golfo han aumentado de forma significativa las importaciones de armas convencionales de envergadura. Así, Arabia Saudí duplicó sus importaciones en ese período, y países como Emiratos Árabes Unidos (EAU) las aumentaron en un 63%, Qatar en un 245% y Kuwait en un 175%.

– En 2017, India fue el primer importador de armas, seguido de Arabia Saudí, Egipto EAU y China. En 2017, el gasto militar de Arabia Saudí creció un 9,2% después de un descenso en 2016. Con un gasto de 69.400 millones de dólares, Arabia Saudí fue el tercer país con mayor gasto militar en 2017.

© 2014 Pacific Press

El objetivo del comercio de armas

El fin primordial de este comercio debe ser la protección de la población y son los gobiernos los únicos responsables de garantizarla y de regular el comercio de armas, concediendo o denegando licencias. Solo los Estados pueden imponer suspensiones o embargos de armas, así como prohibir el desarrollo, la producción y el uso de ciertos tipos de armamento.

El uso de las armas está regulado y debe ser acorde con las normas internacionales en la materia. Así, el código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley de 1979 y los Principios Básicos sobre el Empelo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley de 1990 prohíben el uso de la fuerza por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, a menos que sea estrictamente necesario y sólo en la medida que lo requiera el desempeño de sus tareas, y exigen que el empleo de un arma de fuego se haga sólo cuando sea estrictamente inevitable para proteger la vida. Por su parte, los Convenios de Ginebra de 1949 y otras normas de Derecho Internacional Humanitario consuetudinario establecen las normas de las leyes de la guerra.

Sin embargo, no toda la actividad comercial está bien documentada globalmente, ni los envíos de armamento totalmente controlados desde su inicio hasta su destino final. Tampoco se tiene siempre en cuenta de manera exhaustiva el riesgo de que el material vendido pueda ser utilizado para actos donde se vulneren los derechos humanos o el derecho humanitario internacional.

Por cada persona que muere en un conflicto armado, hay muchas más que resultan heridas, sufren tortura, abusos o desaparición forzada, o son tomadas como rehenes o privadas de algún modo de sus derechos humanos por medio de un arma.

AMNISTÍA INTERNACIONAL PIDE:

Que los gobiernos verdaderamente decididos a poner fin a los abusos:
– Ratifiquen el TCA.
– Creen o modifiquen las leyes nacionales para permitir la incorporación o la mejora de las normas del TCA.
– Apliquen esas leyes de manera efectiva.

© REUTERS/Esam Omram Al-Fetori

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