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Podcast semanal

CC by Patrick Breitenbac, vía Flickr

(02.02.2018)

Amnistía Internacional, informativo semanal a 2 de febrero de 2018

 

En Rusia, se debe poner en libertad a un activista de los derechos humanos recluido por acusaciones infundadas. Por su parte, las autoridades de Irán deben cesar la persecución de las mujeres que protestan pacíficamente contra el uso obligatorio del velo. Y terminaremos en Afganistán tras el ataque sufrido por Save the Children en Jalalabad.

 

Rusia: Dejen en libertad a activista de los derechos humanos recluido por acusaciones infundadas

Comenzamos en Rusia, donde las autoridades se niegan a dejar en libertad con fianza a Oyub Titiev, director de la oficina de Grozni del grupo de derechos humanos Memorial. Amnistía Internacional exige que sea puesto en libertad de inmediato y sin condiciones.

Es un preso de conciencia y está en manos de autoridades que recluyen a las personas en prisiones secretas y las torturan y que atormentan a sus familias. Las acusaciones contra él son completamente absurdas y están basadas en pruebas infundadas.

Irán: Debe cesar la persecución de las mujeres que protestan pacíficamente contra el uso obligatorio del velo

Nos detenemos ahora en Irán. Las autoridades deben poner en libertad inmediata e incondicional a una mujer que fue detenida el 27 de diciembre de 2017 en Teherán por participar en una protesta pacífica contra el uso obligatorio del velo.

Amnistía Internacional ha reiterado sus llamamientos a las autoridades iraníes para que dejen de perseguir a las mujeres que alzan su voz en contra del uso obligatorio del velo, y para que eliminen esta obligación discriminatoria y humillante. Este uso obligatorio del velo ha violado durante décadas los derechos de las mujeres en Irán, incluido su derecho a no sufrir discriminación y a gozar de la libertad de creencia y religión y de la protección frente a la detención y reclusión arbitrarias, la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.

Afganistán: Amnistía se solidariza con Save the Children tras el ataque de Jalalabad

Terminamos en Afganistán. Amnistía Internacional ha mostrado su solidaridad con Save the Children tras el ataque sufrido esta semana y que ha causado la muerte de varias personas y heridas a otras.

Save the Children lleva más de cuatro decenios trabajando incansablemente en Afganistán, haciendo una labor sobresaliente durante algunos de los periodos más turbulentos del país. Usar explosivos y disparar contra personas que están trabajando por la única razón de ayudar a mejorar la vida de jóvenes afganos es un acto cobarde y despreciable. Atacar deliberadamente a civiles es un crimen de guerra.

 

Ver en línea : Amnistía Internacional

 

 

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