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Uzbekistán debe detener las devoluciones de refugiados a Kirguistán

Una mujer uzbeka, que huyó de la ciudad de Osh después de que su familia fuera asesinada, cerca de Jalal-kuduk esperando el permiso para cruzar a Uzbekistán, 14 de junio 2010. © APGraphicsBank

Madrid.- Mientras persista el temor por la constante inestabilidad en el sur de Kirguistán, las autoridades uzbekas deben dejar de devolver a personas refugiadas a este país. Así lo ha manifestado hoy Amnistía Internacional.

“Instamos al gobierno uzbeko a no expulsar, coaccionar o persuadir a los refugiados de Kirguistán para que vuelvan a sus casas hasta que puedan hacerlo sin peligro”, ha manifestado Andrea Huber, directora adjunta del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.

Pese a las aseveraciones del gobierno en sentido contrario, la situación de seguridad en el sur de Kirguistán sigue siendo imprevisible e inestable. La población uzbeka no confía en las fuerzas de seguridad de Kirguistán, que han demostrado ser incapaces de protegerla, y han sido acusadas de connivencia en homicidios y saqueos.

Al parecer, la mortífera violencia comenzó con enfrentamientos entre bandas rivales de jóvenes –en su mayoría kirguises y uzbekos– el 10 de junio, y aumentó rápidamente, dejando a su paso, según los informes, más de 2.000 personas muertas y miles más heridas. Según indican los informes, unas 400.000 personas han huido de sus hogares, y se cree que unas 100.000 han huido a Uzbekistán.

Según las imágenes de satélite evaluadas por el Instituto de las Naciones Unidas para la Formación y la Investigación, 1.807 edificios de Osh han quedado “totalmente destruidos”, y otros han sufrido graves daños.

Amnistía Internacional ha recibido informes según los cuales agentes de campos de refugiados y miembros de las fuerzas de seguridad uzbekas del distrito de Pakhtaabad, en Uzbekistán, han obligado a refugiados a subir a bordo de autobuses con rumbo a Kirguistán.

Un refugiado uzbeko dijo a Amnistía Internacional: “Muchos de nosotros no queremos marcharnos, tememos por nuestra vida, pero no tenemos elección”.

Según los informes, las autoridades de Kirguistán han visitado los campos de refugiados de Uzbekistán instando a las personas allí albergadas a regresar a su país. Uno de los refugiados en el distrito de Pakhtaabad informó a Amnistía Internacional de que el gobernador de la región de Jalal-Abad había visitado el campo y había dicho a los refugiados que todos tenían que marcharse para el 25 de junio.

“La gente huyó de sus hogares porque temía por su vida. Huyeron de los tiroteos, los ataques incendiarios y la destrucción. Es prematuro, por parte de las autoridades de Kirguistán, animar a los refugiados a que regresen antes de poder garantizar su seguridad”, ha manifestado Andrea Huber.

“El gobierno provisional de Kirguistán parece estar animando a los refugiados a que regresen para llevar a cabo su referéndum, previsto para el domingo, sobre la Constitución y sobre el presidente provisional”, ha declarado Andrea Huber. “Las autoridades no deben poner en peligro la vida de miles de personas por su conveniencia política.”

Amnistía Internacional cree que la situación en el sur de Kirguistán sigue siendo inestable porque la población uzbeka no confía en que el gobierno la proteja de nuevos ataques violentos.

“Amnistía Internacional pide una investigación internacional sobre los violentos sucesos ocurridos la semana pasada en el sur de Kirguistán”, ha manifestado Andrea Huber.

“Sólo una investigación internacional será considerada imparcial y creíble por todos los grupos afectados.”