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Ucrania: Nuevos indicios abrumadores de torturas y muertes de presos en el conflicto

Un ex prisionero muestra las radiografías de sus costillas rotas en Donetsk, en marzo 2015. Desea permanecer en el anonimato ya que su familia permanece en Ucrania occidental. Amnistía Internacional.

Los abrumadores indicios de que se están perpetrando crímenes de guerra, como torturas y homicidios sumarios de presos, ponen de relieve las prácticas brutales que se cometen a diario en el conflicto del este de Ucrania, afirma Amnistía Internacional en un nuevo y completo documento publicado hoy.

Breaking Bodies: Torture and summary killings in eastern Ukraine expone pruebas incontestables de malos tratos frecuentes y generalizados a presos a manos de un amplio abanico de captores de las dos partes del conflicto.

Los ex presos denunciaron haber sido sometidos a palizas hasta que les rompían un hueso, torturas con descargas eléctricas, puntapiés, puñaladas, ser colgados del techo, privación de sueño durante días, amenazas de muerte, denegación de atención médica urgente y simulacros de ejecución.

“En las sombras del conflicto que aún arde en el este de Ucrania, nuestra investigación en el terreno demuestra que los relatos de torturas de detenidos son tan habituales como impactantes. Más de 30 ex presos de ambas partes nos ofrecieron testimonios coherentes y desgarradores de los malos tratos infligidos por sus captores”, dijo John Dalhuisen, director del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.

“Presos de las dos partes han sufrido palizas y simulacros de ejecución. También hemos documentado homicidios sumarios de personas bajo custodia de grupos separatistas. Torturar o matar deliberadamente a cautivos aprehendidos durante el conflicto es un crimen de guerra.

Tanto las fuerzas pro Kiev como las separatistas deben poner fin a estos crímenes y asegurarse de que todos los combatientes controlados por ellas conocen las consecuencias, en virtud del derecho internacional, de maltratar a presos en un conflicto armado. Las autoridades ucranianas deben investigar todas las denuncias de crímenes de guerra y otros abusos, abrir expedientes y reunir pruebas de abusos cometidos por fuerzas separatistas y hacer comparecer ante la justicia a todos los responsables de perpetrar tan abyectos actos.”

De los 33 ex presos entrevistados por Amnistía Internacional, 32 describieron palizas brutales u otros malos tratos graves infligidos por grupos separatistas y pro Kiev por igual. Todos ellos estuvieron cautivos entre julio de 2014 y abril de 2015 y la organización realizó la mayoría de las entrevistas en marzo, abril y mayo de este año.

Amnistía Internacional corroboró los testimonios de las víctimas con pruebas adicionales, como radiografías de huesos rotos, historiales de hospitales, fotografías de hematomas y otras lesiones, cicatrices y ausencia de dientes. Dos de las víctimas estaban aún recibiendo tratamiento en un hospital cuando se realizaron sus entrevistas.

Estas torturas y malos tratos son supuestamente obra de un amplio abanico de captores alineados con las dos partes del conflicto. De los ex presos a los que entrevistó Amnistía Internacional, 17 habían estado en manos de separatistas y 16 en las de militares y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pro Kiev, incluido el Servicio de Seguridad de Ucrania.

Basándose en testimonios de testigos presenciales, archivos de hospitales, pruebas publicadas en redes sociales e informaciones de medios de comunicación, Amnistía Internacional ha identificado también al menos tres incidentes recientes en los que combatientes separatistas mataron sumariamente en total al menos a ocho combatientes pro Kiev. En una entrevista con un periodista, el líder de un grupo armado separatista reconoció abiertamente que mataba a soldados ucranianos cautivos, lo que constituye un crimen de guerra.

La mayoría de los peores abusos se cometen en centros de detención informales. Esto suele ocurrir durante los primeros días de cautiverio y los grupos que están fuera de la cadena de mando oficial o de facto suelen ser especialmente violentos e incontrolados. La situación en el lado separatista es especialmente caótica, pues hay diversos grupos que tienen prisioneros en al menos una docena de lugares conocidos.

En el lado pro Kiev, fue especialmente preocupante el testimonio de un ex preso que estuvo bajo custodia de la milicia nacionalista Sector Derecho. Usando un campamento juvenil abandonado como prisión, Sector Derecho ha retenido, según los informes, a decenas de prisioneros civiles como rehenes, torturándolos brutalmente y extorsionando grandes cantidades de dinero a ellos y a sus familias. Amnistía Internacional ha alertado a las autoridades ucranianas de estas denuncias concretas, pero no ha recibido respuesta.

Amnistía Internacional ha concluido que ambas partes están reteniendo arbitrariamente a civiles que no han cometido ningún delito, pero simpatizan con el bando contrario. La organización habló con civiles que estuvieron detenidos y fueron objeto de palizas sólo por tener fotografías de las protestas del EuroMaydan en sus teléfonos móviles o por tener números de teléfono de contactos separatistas.

“En algunos casos, estos civiles están detenidos para ser utilizados en intercambios de presos, aunque también podría ser simplemente para castigarlos por sus opiniones. Esta es una práctica preocupante e ilegal que debe terminar inmediatamente”, concluyó John Dalhuisen.

Amnistía Internacional pide a las agencias y expertos de la ONU pertinentes que envíen una misión urgente a Ucrania para visitar todos los centros de detención para presos recluidos en relación con el conflicto, incluidos los no oficiales. Deberán formar parte de la misión el Subcomité para la Prevención de la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; los Grupos de Trabajo sobre detención arbitraria y desapariciones forzadas y el relator especial sobre la tortura.