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Turquía: Deben retirarse los cargos contra el denunciante de irregularidades que reveló riesgos para la salud pública

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A propósito de la próxima sentencia en la causa de Bülent Şık, el académico que podría ser condenado a 12 años de prisión por “revelar información clasificada” tras haber divulgado las conclusiones de una investigación que había realizado en las que se ponía al descubierto una contaminación por sustancias tóxicas peligrosa para la salud pública, Milena Buyum, directora de campañas sobre Turquía de Amnistía Internacional, ha declarado:

“Como científico, Bülent Şık consideró que tenía la obligación de hacer públicas las conclusiones de su investigación en las que se demostraba la presencia de pesticidas cancerígenos y otras sustancias tóxicas en productos agrícolas y el agua.

“En lugar de ocultar las conclusiones y enjuiciar a Bülent Şık, el Ministerio de Salud y las demás autoridades pertinentes deben tomar las medidas urgentes que sean necesarias para hacer frente a esta contaminación medioambiental y proteger la salud pública.

“Bülent Şık publicó las conclusiones de su estudio porque las autoridades no habían actuado en consecuencia. Los actos que llevó a cabo están amparados por el derecho a la libertad de expresión, que comprende el derecho a difundir y recibir información libremente. Si es declarado culpable y encarcelado, Amnistía Internacional lo considerará preso de conciencia.”

La vista se celebrará el 26 de septiembre, y se espera que se dicte sentencia.

Información complementaria

Bülent Şık se enfrenta a cargos por divulgar los resultados de su investigación en una serie de cuatro artículos publicados en el periódico Cumhuriyet en abril de 2018.

En los artículos, Bülent Şık, ingeniero de alimentos, exacadémico y director adjunto del Centro de Investigación Agraria y de Seguridad Alimentaria de la Universidad del Mediterráneo (Akdeniz, en turco), publicó los resultados de un estudio que había llevado a cabo junto con otros científicos para el Ministerio de Salud entre 2011 y 2015, en el que se buscaba la relación entre la toxicidad del suelo, el agua y los alimentos, y la incidencia de cáncer en una región del oeste de Turquía. El estudio demostró que la toxicidad debida a la presencia de pesticidas en las aguas subterráneas y superficiales y en el suelo superaba los niveles aceptables.

Los resultados mostraron niveles nocivos para la salud de pesticidas, metales pesados e hidrocarburos aromáticos policíclicos en varias muestras de agua y alimentos. En algunas zonas residenciales, el agua no era en absoluto potable debido a la contaminación por plomo, aluminio, cromo y arsénico.

En 2015, una vez finalizado el estudio, Bülent Şık planteó la gravedad de sus conclusiones en una reunión en la que éstas se debatían en presencia de autoridades del Ministerio de Salud, y pidió que se actuara en consecuencia. En 2018, cuando se dio cuenta de que el Ministerio de Salud no había adoptado medidas para proteger la salud pública, decidió publicar los resultados del estudio.

Si es declarado culpable, Bülent Şık podría ser condenado a entre 5 y 12 años de prisión por “revelación de información confidencial en el desempeño de una función”, “obtención de información prohibida” y “revelación de información prohibida” en virtud de los artículos 258, 334 y 336 del Código Penal turco.