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Sudeste asiático: El necesario cambio de política respecto a los barcos de refugiados sigue dejando a miles de personas en peligro

Un joven rohingya reza durante una protesta contra la discriminación hacian esta minoría en la embajada de Myanmar en Kuala Lumpur, Malasia, el pasado 21 de Mayo.

La decisión de Indonesia, Malaisia y Tailandia de modificar su atroz política de obligar a dar la vuelta a embarcaciones que transportan a refugiados y migrantes vulnerables es un paso en la dirección correcta, pero dista mucho de abarcar las medidas que se necesitan urgentemente para salvar a miles de personas que siguen en peligro en el mar, o para abordar las causas fundamentales de la crisis. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional.

“No cabe duda de que se trata de una buena noticia para las personas que van a bordo de las embarcaciones que consiguen llegar a la seguridad de la costa, pero no hace nada por las miles de personas que siguen a la deriva en el mar, con una provisión de comida y agua cada vez más escasa, o por las que puedan seguirlas”, ha manifestado Richard Bennett, director del Programa para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional. “Indonesia, Tailandia y Malaisia no pueden eludir su deber, como Estados Partes en la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, de realizar operaciones de búsqueda y salvamento marítimo para salvar vidas.”

En una declaración conjunta, Indonesia y Malaisia han declarado que proporcionarán cobijo temporal a hasta 7.000 personas que continúan en el mar, de las que se cree que son principalmente refugiados rohingyas que huyen de la persecución en Myanmar y también bangladeshíes. Ese cobijo se proporcionará únicamente por un periodo de hasta un año y a condición de que la comunidad internacional ayude a la repatriación o el reasentamiento.

“El cobijo temporal es un primer paso y es mejor que nada”, ha declarado Richard Bennett. “Sin embargo, dista mucho de ser adecuado, y amenaza con minar el sistema de protección internacional. Las personas que piden asilo deben poder acceder a procedimientos de determinación de la condición de refugiado, de manera segura y digna. Los refugiados y los migrantes vulnerables no deben ser criminalizados por entrar irregularmente en un país y tampoco pueden ser devueltos a países en los que su vida o sus derechos corran peligro.”

Esta declaración vino precedida por las conversaciones de emergencia sobre la crisis regional que tuvieron lugar el miércoles y a las que asistieron los ministros de Asuntos Exteriores de Indonesia, Malaisia y Tailandia. Había habido fuertes críticas a raíz de la información que indicaba que se había devuelto al mar, con el consiguiente peligro de muerte para quienes viajaban en ellas, a embarcaciones que trataban de alcanzar sus costas.

Tailandia no se sumó al compromiso de proporcionar cobijo temporal, alegando limitaciones derivadas de la legislación nacional, pero se ha comprometido a no devolver a las embarcaciones que se encuentren en sus aguas y a proporcionar ayuda humanitaria a quienes viajan a bordo.

“Las personas a bordo de esas embarcaciones están atrapadas por una crisis humanitaria. El obligarlas a dar la vuelta no sólo constituía una afrenta a la integridad humana, sino que violaba el principio de no devolución (non-refoulement), consagrado en el derecho internacional consuetudinario”, ha manifestado Richard Bennett.

El 29 de mayo, Tailandia acogerá una cumbre regional que reunirá a partes interesadas clave –incluidos los gobiernos de Indonesia, Malaisia y Tailandia, así como representantes de Myanmar y organismos de la ONU– para debatir la crisis regional.

“La conferencia de la semana próxima brinda una importante oportunidad de abordar las causas fundamentales de esta crisis, incluida la discriminación sistemática en la ley, la política y la práctica contra los rohingyas y otras poblaciones minoritarias de Myanmar”, ha manifestado Richard Bennett.

 

Información complementaria

En las últimas semanas, un número cada vez mayor de personas procedentes de Myanmar y Bangladesh han llegado por mar a Malaysia e Indonesia. La represión de las llegadas irregulares a Tailandia parece haber obligado a los contrabandistas y traficantes de personas a buscar nuevas rutas. La Organización Internacional para las Migraciones cree que aún puede haber 6.000 personas en embarcaciones cerca de Tailandia.

Entre las miles de personas que han huido de Bangladesh y Myanmar se encuentran migrantes vulnerables, personas refugiadas –por ejemplo, musulmanes rohingyas que huyen de la discriminación y la violencia en Myanmar– y víctimas de tráfico de personas.

Muchas están lo bastante desesperadas como para arriesgar su vida enfrentándose a peligrosos viajes por mar para escapar de las insoportables condiciones en su lugar de origen.