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Somalia: Las imágenes por satélite revelan la devastación tras el desalojo forzoso de miles de personas que huían del conflicto y la sequía

Imágenes satélite que muestran la devastación © 2018 DigitalGlobe, Inc.

El nuevo análisis de las imágenes por satélite realizado por Amnistía Internacional ofrece la primera panorámica general de cómo miles de estructuras, entre ellas varias escuelas, fueron demolidas en desalojos forzosos repentinos que dejaron a más de 4.000 familias sin hogar en las afueras de la capital de Somalia, Mogadiscio, a finales de diciembre.

Según UNICEF y Save the Children, la llegada de hombres armados junto con excavadoras para arrasar estos lugares los días 29 y 30 de diciembre de 2017 se produjo sin preaviso alguno. Las agencias de la ONU han señalado que los desalojos forzosos dejaron sin hogar a más de 24.000 personas internamente desplazadas, de las que 3.000 eran niños y niñas.

El análisis hecho por Amnistía Internacional de las imágenes de satélite antes, durante y después de las demoliciones demuestra claramente que en los dos días que duró la operación miles de estructuras fueron reducidas a escombros. Un funcionario de una agencia humanitaria de la ONU afirmó que fueron destruidas infraestructuras básicas, como letrinas, escuelas y centros comunitarios.

“Estas imágenes de satélite ofrecen un panorama a vista de pájaro de la impactante magnitud de estos desalojos forzosos, que destruyeron las pertenencias, las viviendas y los medios de vida de miles de familias vulnerables”, ha dicho Sarah Jackson, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos.

“Un desalojo forzoso es siempre una violación de derechos humanos y pone inevitablemente en mayor peligro a personas que ya están en una situación muy vulnerable. Lo que hace que estas demoliciones sean especialmente crueles es que muchos de los miles de personas afectadas acababan de buscar protección en Mogadiscio huyendo de la inseguridad, la sequía y la inminente hambruna en otros lugares de Somalia.

Los desalojos forzosos son desde hace tiempo un motivo de preocupación en toda Somalia. Según cifras citadas por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), desde 2015 cada año han sido desalojadas un promedio de 155.000 personas. Estos desalojos suelen ejecutarse sin preaviso ni consulta y sin que se prevea ningún alojamiento alternativo para las víctimas.

El 17 de enero, Gamal Hassan, ministro de Planificación, Inversión y Desarrollo Económico de Somalia, declaró que los recientes desalojos forzosos se investigarían.

“Resulta alentador oír a las autoridades somalíes expresar preocupación y prometer una investigación, pero está claro que es necesario hacer mucho más para poner fin a la pesadilla recurrente que suponen los desalojos forzosos para las personas internamente desplazadas en Somalia”, ha dicho Sarah Jackson.

“La reubicación de personas internamente desplazadas sólo debe hacerse tras haber planteado el resto de las opciones en una consulta auténtica con esas comunidades que también conduzca a facilitarles un alojamiento seguro y adecuado.”

Amnistía Internacional pide al gobierno somalí que detenga todos los desalojos forzosos hasta que se hayan aplicado las salvaguardias necesarias conforme a sus obligaciones en virtud de la Convención de Kampala, así como otros tratados de derechos humanos internacionales y regionales ratificados por Somalia. Las víctimas de anteriores desalojos forzosos deben obtener un resarcimiento efectivo por las violaciones de los derechos humanos que han sufrido, que incluya una indemnización adecuada y un alojamiento alternativo.

Asolada por los conflictos y la sequía

Somalia lleva decenios asolada por los conflictos, y entre enero de 2016 y octubre de 2017 hubo alrededor de 4.585 víctimas civiles, según la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Somalia (UNSOM). El grupo armado Al Shabaab tiene el control de una parte considerable del país y lleva a cabo ataques indiscriminados que sólo el año pasado mataron o hirieron a centenares de civiles.

En medio de esta inseguridad, la situación en Somalia continúa deteriorándose. El país sufre en la actualidad una devastadora sequía, y la amenaza de hambruna es persistente. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU, más de la mitad de la población necesita asistencia humanitaria.

Esta combinación de factores ha dado lugar a una enorme crisis de desplazamiento interno. A fecha de enero de 2018, había 2.1 millones de personas internamente desplazadas en Somalia, muchas de ellas en zonas urbanas donde la superpoblación genera una enorme presión sobre los recursos. Asimismo, la falta de agua potable ha provocado en Somalia un brote de cólera que se ha cobrado al menos 1.155 vidas entre enero y julio de 2017.

Información complementaria

Los informes de Amnistía Internacional han documentado anteriores desalojos forzosos masivos de personas desplazadas internamente en Mogadiscio (septiembre de 2013), así como el sombrío panorama de inseguridad, sequía y hambre al que se enfrentan las personas que regresaron presionadas para que abandonaran el campo de refugiados de Dadaab, en la vecina Kenia (diciembre de 2017)

Somalia ha ratificado varios tratados de derechos humanos que garantizan los derechos económicos, sociales y culturales y prohíben los desalojos forzosos, como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos.

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