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Siria: Sigue sin conocerse el paradero de los activistas secuestrados

Fuente http://www.europarl.europa.eu

Después de tres años, ni una palabra sobre los cuatro de Duma

Los destacados defensores sirios de los derechos humanos Razan Zaitouneh, Samira Al-Khalil, Wa’el Hamada y Nazim Hamadi, que siguen en paradero desconocido después de que unos hombres armados los secuestraran, deben quedar en libertad de inmediato, han dicho hoy, en el aniversario de su secuestro, 56 organizaciones de derechos humanos.

El 9 de diciembre de 2013, en la ciudad de Duma (gobernación de Damasco Rural), un grupo de hombres armados irrumpió en las oficinas del Centro de Documentación de Violaciones en Siria (VDC), grupo de vigilancia de los derechos humanos. Los hombres secuestraron a Zaitouneh, directora del centro, a su marido, Wa’el Hamada, y a sus compañeros, Samira Al-Khalil y Nazem Hamadi. Desde entonces, se desconoce su paradero.

Uno de los grupos armados que entonces controlaban de hecho Duma era el Ejército del Islam, que forma parte de la coalición de grupos armados Frente Islámico. Los grupos deben dejar en libertad de inmediato a los cuatro defensores de los derechos humanos si están bajo su custodia, o colaborar para garantizar que quedan en libertad e ilesos sin demora. Los países que apoyan a estos grupos, así como los líderes religiosos y otros que puedan tener influencia sobre ellos, también deben presionar para que los cuatro activistas queden libres de inmediato y para poner que terminen los secuestros de civiles.

Zaitouneh llevaba desde 2001 defendiendo a presos políticos en Siria y desempeñando un papel fundamental en la promoción y la protección de los derechos humanos gracias a su valiente labor de abogada, activista y periodista. Desde el comienzo de la crisis, en 2011, tuvo un papel fundamental en la defensa de los derechos humanos de todas las partes y en la protección de grupos independientes y activistas en Siria.  Junto con varios activistas más, creó el Centro de Documentación de Violaciones en Siria, una organización que vigila las violaciones de derechos humanos y registra las víctimas en Siria.

Además, fue cofundadora de los Comités Locales de Coordinación, que coordinan el trabajo de los comités locales que documentan las violaciones de derechos humanos en varias ciudades y localidades de Siria. También creó la Oficina de Apoyo al Desarrollo Local y Pequeños Proyectos, que ayuda a las organizaciones no gubernamentales en la asediada Ghouta Oriental. Zaitouneh había recibido amenazas por su trabajo, tanto del gobierno sirio como de grupos armados de oposición de Duma, varios meses antes de ser secuestrada.

Al-Khalil es una veterana activista política siria. El gobierno sirio la detuvo por su activismo entre 1987 y 1991. Posteriormente trabajó en una editorial, y después se dedicó al trabajo con las familias de personas detenidas y a escribir sobre la detención en Siria. Antes de su secuestro ayudaba a las mujeres de Duma a ser autosuficientes iniciando pequeños proyectos para generar ingresos.

Hamada también era activista antes del levantamiento de 2011 en Siria. Cuando en ese año estallaron las primeras protestas pacíficas en el país, el gobierno lo detuvo y luego lo puso en libertad. Era miembro activo y cofundador de los Comités Locales de Coordinación y el Centro de Documentación de Violaciones. Antes de su secuestro, Hamada trabajaba para conseguir la ayuda humanitaria que tanto necesitaban los residentes de la asediada Ghouta Oriental.

Hamadi, abogado y poeta, era uno de los más destacados defensores voluntarios de presos políticos antes y después del levantamiento sirio de 2011. Contribuyó a la fundación de los Comités Locales de Coordinación y también trabajó para proporcionar ayuda humanitaria a los residentes de Ghouta Oriental.

Al parecer, Razan Zaitouneh y sus compañeros fueron secuestrados y privados arbitrariamente de su libertad en castigo por sus actividades legítimas como defensores de los derechos humanos, lo cual está prohibido por el derecho internacional humanitario y es contrario a las normas internacionales de derechos humanos. Los grupos armados que controlan la zona y los gobiernos que los apoyan deben hacer todo lo que esté en su mano para facilitar la liberación de Zaitouneh, Hamada, Al-Khalil y Hamadi.

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