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Sin rendición de cuentas por los abusos un año después de Abu Ghraib

Londres.- Un año después de que las fotografías de Abu Ghraib conmocionaran al mundo, los presos torturados por soldados estadounidenses no han recibido aún una reparación y continúan apareciendo pruebas de abusos contra iraquíes cometidos por sus propias autoridades.

 

"Personas de todo el mundo recordarán aún las terribles imágenes que vieron hace un año y se preguntarán qué pasó con esos presos. ¿Recibieron una reparación por los delitos de los que fueron víctimas? Algunos soldados estadounidenses de baja graduación han sido enjuiciados o castigados, pero ¿cuál fue el papel de sus superiores, como por ejemplo el secretario de Defensa de Estados Unidos?", ha declarado Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional.

 

A pesar de que un número reducido de soldados estadounidenses han sido juzgados por consejos de guerra por el papel que desempeñaron en abusos muy destacados, los altos cargos de la administración siguen sin ser sometidos a un examen riguroso e independiente, pese a haber autorizado prácticas que equivalen a tortura o malos tratos. Ni un solo agente estadounidense ha sido acusado formalmente en aplicación de la Ley contra la Tortura o la Ley sobre Crímenes de Guerra (ambas estadounidenses) por abusos cometidos en Abu Ghraib o en Camp Bucca, en Irak; Bagram, en Afganistán, o en otros lugares.

 

"El gobierno de Estados Unidos debe abrir una investigación independiente sobre todos los aspectos de las prácticas de detención e interrogatorio en el contexto de la  ‘guerra contra el terrorismo’ de Estados Unidos y permitir que observadores independientes, como el Comité Internacional de la Cruz Roja y expertos de la ONU, tengan acceso a todos los detenidos bajo custodia estadounidense", ha reclamado Irene Khan.

 

"La tortura y los malos tratos nunca son aceptables. Cuando desacatan abiertamente estas normas, los gobiernos destruyen los mismos valores que dicen proteger. Cuando una potencia importante, como Estados Unidos, recurre a la tortura o a los malos tratos, otros países podrían considerar que tienen luz verde para seguir su ejemplo."

 

La tortura fue generalizada durante el régimen de Saddam Hussein y la guerra en Irak tenía como fin iniciar un nuevo capítulo para los derechos humanos. No obstante, Amnistía Internacional ha recibido informes sobre detenidos torturados por la policía iraquí. En febrero de 2005, tres hombres murieron bajo custodia tras ser detenidos en un control policial. Los cuerpos de Majbal 'Adnan Latif, su hermano 'Ali, y 'Aidi Mahassan Lifteh aparecieron tres días después, con señales evidentes de tortura mediante palizas y descargas eléctricas.

 

En otro caso, 'Ali Safar al-Bawy, ciudadano iraquí residente en Suecia, declaró que le dieron palizas y le aplicaron una descarga eléctrica tan intensa que lo arrojó al otro lado de la sala, en el Ministerio del Interior iraquí. 'Ali había sido detenido por la policía cuando visitaba a su familia en julio del 2004, y permaneció detenido sin cargos tres semanas. Fue esposado e interrogado. Otros detenidos le dijeron que los interrogadores estadounidenses del Ministerio del Interior sabían que se empleaba la tortura e incluso participaban en ella.

 

Durante el tiempo que estuvo detenido, 'Ali vio a varios niños, algunos de tan solo siete años, detenidos junto con sus madres. Entre ellos estaba  Qusay, de 12 años, y su hermano de 16. Según ‘Ali, los guardias se llevaban a Qusay por la noche y lo sometían a abusos sexuales.

 

Otro hecho alarmante es que un canal de televisión nacional, Al-Iraqiya, está emitiendo “confesiones” de presuntos “terroristas”. A Amnistía Internacional le preocupan especialmente estas “confesiones”, pues los detenidos son sometidos invariablemente a régimen de incomunicación. Las personas que han visto estos programas dicen que los detenidos muestran señales de tortura, como magulladuras y caras hinchadas. Casi ningún funcionario iraquí ha sido enjuiciado por abusos graves contra detenidos.

 

En el aniversario de la publicación de las fotografías de Abu Ghraib, Amnistía Internacional pide que los gobiernos estadounidense e iraquí lo conmemoren con la condena más enérgica de todas las formas de tortura. Un año después, las autoridades de Estados Unidos deben abrir una investigación independiente sobre los abusos y hacer que los autores respondan de ellos ante la justicia.