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Siguen sin voz y en espera de justicia 24 años después de la represión de Tiananmen

De izquieda a derecha: Liu Xiaobo (Premio Nóbel de la Paz), Prof. Ding Zilin (líder de la organización Madres de Tiananmen y Prof. Jiang Peikun, esposo de ésta. 14 de septiembre de 2005. © Private

Las dramáticas imágenes de las tropas del Ejército Popular de Liberación aplastando a civiles indefensos en la plaza de Tiananmen y sus inmediaciones los días 3 y 4 de junio de 1989 todavía atormentan a muchos en todo el mundo. En los 24 años que han transcurrido desde entonces, las autoridades chinas se han negado a atender los llamamientos de los activistas para que se abra una investigación pública e independiente sobre la violenta actuación represiva del ejército.

Aunque las autoridades chinas han demostrado tener una asombrosa capacidad de adaptación al cambio económico, en cambio muestran una tozuda resistencia a introducir reformas destinadas a mejorar la situación de los derechos humanos. Persiste su fuerte intolerancia al trabajo de los defensores de los derechos humanos, y suelen perseguir tanto a los propios defensores como a sus familiares. Liu Xia, esposa de Liu Xiaobo, lleva dos años sometida a arresto domiciliario ilegal por las autoridades chinas. Chen Kegui, sobrino de Chen Guangcheng, se enfrentó a un juicio injusto tras la huida de su tío, y su familia continúa sufriendo amenazas y hostigamiento. Igualmente, el gobierno persigue a muchos que siguen criticando la represión militar de 1989 y también a quienes realizan actos públicos de homenaje a sus víctimas. 

Amnistía Internacional ha reiterado su llamamiento en favor de una investigación abierta e independiente sobre la represión militar de 1989 y ha pedido a las autoridades chinas que garanticen el derecho de sus ciudadanos a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica, proclamado en la Declaración Universal de Derechos Humanos y protegido por la Constitución y el nuevo Código de Procedimiento Penal chinos. 

El artículo 35 de la Constitución de China establece que “los ciudadanos de la República Popular de China disfrutan de libertad de expresión, de prensa, de reunión, de asociación, de manifestación y de marchar en procesión”, mientras que el artículo 2 del Código de Procedimiento Penal señala que “la Ley de Procedimiento Penal de la República Popular de China tiene por objeto [...] garantizar el respeto y la salvaguardia de los derechos humanos, y proteger los derechos individuales, los derechos de propiedad, los derechos democráticos y otros derechos de los ciudadanos”. 

Los intentos de conmemorar lo sucedido hace 24 años, debatir sobre ello y reclamar justicia se reprimen por medios violentos. La represión de 1989 sigue siendo oficialmente un gran tema tabú en China. No está permitido debatir públicamente sobre ella. 

A pesar de los reiterados llamamientos por parte de exiliados, el impulso para reclamar justicia dentro de China se ha visto frenado por diversos obstáculos. Cada vez son más los integrantes de las Madres de Tiananmen –grupo de defensa creado por 150 padres y madres de víctimas de la represión militar de 1989–  que reclaman insistentemente a las autoridades chinas el procesamiento y castigo de los autores, aunque varios de sus miembros han fallecido ya debido a su avanzada edad. Según informes, al menos otros cuatro miembros del grupo murieron en 2012, lo que, sumado a muertes anteriores, ha hecho que su número inicial se reduzca a 32, y el estado de salud de muchos de los que quedan es precario.

En el nuevo libro oficial titulado Progresos en materia de derechos humanos en China en 2012, publicado el 14 de mayo, el gobierno chino reconoce la importancia de Internet como vía “para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a saber, participar, controlar y ser escuchados, y como medio fundamental para que el gobierno llegue a conocer la opinión pública”. Pero, si uno busca información sobre el “cuatro de junio” en Internet o intenta dar a conocer sus opiniones sobre este tema en plataformas de redes sociales, ve frustrados todos sus intentos. El “Gran Cortafuegos” sigue impidiendo que los ciudadanos chinos tengan acceso a información que el Estado no aprueba. Sitios web como Twitter, YouTube y Facebook están bloqueados. Se censuran microblogs en redes sociales como el de Sina Weibo. Al parecer está prohibido utilizar palabras y expresiones como “cuatro de junio”, “Zhao Ziyang”, “democracia” y “derechos humanos” en las entradas. Toda publicación que contenga esas palabras será eliminada.

Ocasionalmente, las autoridades chinas imponen duras penas de cárcel a escritores, blogueros, periodistas, profesores universitarios, personas que denuncian irregularidades y ciudadanos corrientes que ejercen pacíficamente su derecho a la libertad de expresión, por ejemplo publicando artículos o comentarios en Internet en defensa de la reforma democrática y los derechos humanos. 

En el periodo previo al aniversario de Tiananmen es habitual que los activistas sean objeto de hostigamiento por parte de las autoridades en forma de detención, vigilancia telefónica y prohibición de viajar, tanto al exterior como dentro de China. Al activista Yu Gang, radicado en Shenzhen, se le prohibió salir de casa el 27 de mayo, y sus servicios telefónicos y de Internet fueron suspendidos. Yedu, activista en línea, lleva bajo arresto domiciliario desde el 28 de mayo y tiene prohibido el acceso a Internet. La defensora de los derechos humanos Li Hongwei, radicada en Shandong, y una docena más de personas que se habían congregado para conmemorar el aniversario del 4 de junio fueron interrogadas por la policía estatal. Según informes, Li Hongwei fue la última en ser liberada tras permanecer detenida unas siete horas. La policía advirtió a Zhang Xianling, integrante de las Madres de Tiananmen, que no fuera a Hong Kong con su esposo, quien había sido invitado como asesor a un acto musical, con la excusa de que “últimamente la situación es caótica en la ciudad”. La pareja no hizo caso de la advertencia y siguió con los preparativos de su viaje, pero el organizador del acto musical rescindió posteriormente la invitación, afirmando que “el 4 de junio está cerca, y no deben venir [a Hong Kong] en un momento tan delicado”. 

Ante la proximidad del 24 aniversario de la represión de Tiananmen, Amnistía Internacional insta a las autoridades chinas a:  

  • poner en marcha una investigación abierta e independiente sobre la campaña de represión militar de 1989 y obligar a los responsables de violaciones de derechos humanos a responder penalmente de sus actos;
  • reconocer públicamente las violaciones de derechos humanos que se cometieron;
  • poner fin al acoso y el procesamiento de quienes ejercen su derecho a la libertad de expresión y reunión, incluidas las personas que pretenden reafirmar las protestas por los hechos de Tiananmen en 1989 y rendir homenaje a sus víctimas; 
  • ofrecer indemnizaciones a las víctimas de las protestas de 1989 en favor de la democracia y a sus familiares.

 

Actualizaciones de casos
Los siguientes individuos continúan en prisión por sus comunicaciones pacíficas a través de Internet sobre la represión de 1989. Amnistía Internacional considera que son presos de conciencia y ha pedido su liberación inmediata e incondicional.   

Chen Wei.– El 23 de diciembre de 2011, Chen Wei fue declarado culpable de “incitar a la subversión del poder del Estado” y condenado a nueve años de cárcel por 11 artículos que había escrito en favor de la democracia y la reforma política. Fue uno de los líderes del movimiento estudiantil prodemocrático de 1989, razón por la que estuvo encarcelado hasta enero de 1991. En mayo de 1992, las autoridades volvieron a detenerlo, en esta ocasión por conmemorar el aniversario del movimiento estudiantil de 1989 en favor de la democracia y por organizar un partido político. Fue condenado a cinco años de prisión por “incitación y propaganda contrarrevolucionaria”. 

Chen Xi.– Veterano activista en favor de la democracia de la provincia de Guizhou, fue condenado a 10 años de cárcel en diciembre de 2011 tras ser declarado culpable de “incitar a la subversión del poder del Estado”; como prueba se aportaron 36 artículos que había publicado en sitios web extranjeros en defensa de la reforma democrática. Anteriormente había sido condenado a tres años de cárcel por su activismo en el movimiento prodemocrático del 4 de junio de 1989, y su liberación había tenido lugar en junio de 1992. En 1996 fue condenado a 10 años de prisión en relación con su activismo en favor de la democracia. Salió de prisión en 2005, una vez cumplida la pena. 

Zhu Yufu.– Activista por la democracia en Zhejiang, fue condenado a siete años de cárcel en febrero de 2012 por “incitar a la subversión del poder del Estado” por escribir un poema. Apoyó a los estudiantes en su movimiento prodemocrático de 1989 y a continuación fue repetidamente citado por las autoridades. Su esposa, Jiang Hangli, ha solicitado repetidamente a las autoridades que lo pongan en libertad por razones médicas, ya que lleva tiempo en mal estado de salud, pero sus solicitudes han sido rechazadas. En abril visitó a Zhu Yufu y contó después que tenía la cabeza hinchada. También informó de que las autoridades de la prisión habían suspendido su alimentación nutritiva y le habían prohibido enviar y recibir cartas.