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Se ha propuesto retirar de la agenda las armas de represión

Londres.- La reciente represión en Oriente Medio y el Norte de África demuestra que el Tratado sobre el Comercio de Armas debe incluir una amplia gama de armas utilizadas por el ejército, las fuerzas de seguridad y la policía, ha dicho hoy Amnistía Internacional.

 

Ayer, fruto de las conversaciones entre los Estados miembros de la ONU, se presentó en Nueva York la última redacción de los términos del Tratado, que deberá estar finalizado en 2012.

 

Amnistía Internacional advierte de que si el Tratado no cubre explícitamente ciertos tipos de equipo de seguridad y policial, como armas de fuego de uso no militar, armas antidisturbios, vehículos para controlar multitudes, munición de escopeta y gas lacrimógeno, muchos gobiernos no impedirán que esas armas se suministren y se usen para perpetrar graves violaciones de derechos humanos.

 

La comunidad internacional ha reconocido ampliamente que las armas, la munición y el armamento de tipo convencional suelen utilizarse para la represión interna, además de emplearse en los conflictos armados; una de las medidas más recientes que ilustran este reconocimiento han sido los embargos de armas impuestos a ciertos gobiernos de Oriente Medio.   

 

Amnistía Internacional identificó botes de gas lacrimógeno y balas de goma dura de fabricación estadounidense, así como granadas de gas lacrimógeno y granadas de dispersión de goma dura de fabricación francesa, tras la violenta disolución de las manifestaciones de la glorieta de La Perla de Bahréin este año.   

 

En Egipto, el amplio uso por parte de las fuerzas de seguridad de un tipo mortal de munición de escopeta provocó muchas víctimas.

 

Las fuerzas de seguridad armadas también han empleado vehículos blindados y de seguridad no militares en las brutales represiones. En Libia, las fuerzas de seguridad usaron vehículos de fabricación británica, y en Egipto se lanzaron contra los manifestantes en vehículos blindados.

 

Los principales suministradores de armas a Bahréin, Egipto y Libia han sido Alemania, Bélgica, Eslovaquia, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y República Checa.
Los recientes acontecimientos de Bahréin, Libia, Egipto y otros lugares han demostrado el mal uso que se sigue dando a una amplia gama de material militar y de seguridad convencional para utilizar ilegalmente la fuerza, a menudo con consecuencias letales.

 

Actualmente no hay normas internacionales integrales ni vinculantes que rijan el comercio internacional de armas convencionales.  Las lagunas y los vacíos en los controles nacionales permiten que las armas y el armamento acabe en manos de perpetradores de graves abusos contra los derechos humanos. 

 

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