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Se debe investigar la muerte de un adolescente durante las protestas

Más de 300 manifestantes murieron durante los levantamientos de diciembre y enero que comenzaron en Sidi Bouzid. Fuente: Al Jazeera English bajo licencia CC BY-ND 2.0

Londres.- Las autoridades tunecinas deben poner en marcha una investigación independiente e imparcial sobre la muerte de un adolescente de 13 años a quien dispararon durante las protestas en la localidad de Sidi Bouzid, en el centro del país, ha dicho hoy Amnistía Internacional.

Thabet al Hajlaoui, según informes, perdió la vida el domingo después de que las fuerzas de seguridad abriesen fuego contra las personas que participaban en las protestas antigubernamentales que tuvieron lugar frente a un cuartel del ejército en Sidi Bouzid, ciudad célebre por haber desencadenado las manifestaciones masivas que más tarde se extendieron por toda la región.

Algunos manifestantes prendieron fuego a neumáticos y lanzaron piedras durante la protesta, en la que se pedía que los antiguos funcionarios del gobierno fuesen llevados a juicio.

Las fuerzas de seguridad deben responder ante esta trágica muerte. Disparar munición real contra las personas que se manifestaban el domingo en Sidi Bouzid es un cruel recordatorio de los métodos de represión utilizados por el régimen de Ben Alí”, ha afirmado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

Aunque las autoridades tunecinas tienen la responsabilidad de mantener el orden público, el uso de armas de fuego ha causado la muerte de un joven transeúnte y ha aumentado el temor ante el hecho de que las fuerzas de seguridad puedan campando por sus respetos. Debe iniciarse una investigación exhaustiva e imparcial, y los responsables deben llevarse ante los tribunales.

La familia de Thabet al Hajlaoui contó a Amnistía Internacional que el joven había oído el ruido de las manifestaciones y había salido para verlas. Se escondió tras una pared, y se asomaba de vez en cuando desde su escondite para echar un vistazo.

Un testigo presencial dijo a Amnistía Internacional que mientras Thabet al Hajlaoui estaba fuera al descubierto, fue alcanzado por una bala que le rebotó desde el brazo hasta el pecho. Murió antes de llegar al hospital.

Los manifestantes habían intentado reunirse en la plaza de la Kasbah en Túnez el pasado 15 de julio para pedir la reforma del poder judicial, la dimisión de los ministros del Interior y de Justicia, y que se llevase ante los tribunales a todas las personas implicadas en las muertes ocasionadas durante las protestas de diciembre y enero.

Los agentes de seguridad impidieron que muchos manifestantes, periodistas y activistas de derechos humanos llegasen al lugar de la concentración, persiguiéndoles en motocicleta o a pie. Numerosas personas sufrieron heridas en la cabeza y en otras partes del cuerpo.

Ahmed Ben Nacib, un activista de derechos humanos de 20 años, perteneciente a la organización de derechos humanos Libertad y Equidad, fue perseguido por tres motocicletas y después lo golpearon con porras, le dieron patadas y lo abofetearon. Se lo llevaron a una comisaría de policía en Túnez.

Cuando Ahmed Ben Nacib contó a la policía que estaba cubriendo la concentración como parte de su trabajo para la organización, sufrió nuevas agresiones. Fue liberado más tarde ese mismo día.

Según otros informes, se utilizaron gases lacrimógenos contra los manifestantes que había en las calles y en la mezquita de la Kasbah, donde, al parecer, habían buscado refugio decenas de personas. Sobre las 19.00 h., las fuerzas de seguridad atacaron la mezquita y agredieron y detuvieron a varias personas.

Al menos 47 manifestantes fueron detenidos, según informes, y llevados a la cárcel de Bouchoucha. Se cree que varias de las personas arrestadas resultaron heridas durante su detención, ya que las fuerzas de seguridad tunecinas utilizaron porras para dispersar por la fuerza la concentración en la Kasbah.

El 16 de julio, el ministro del Interior afirmó que los manifestantes habían lanzado piedras y objetos metálicos contra las fuerzas de seguridad que intentaban dispersarlos, y que el enfrentamiento se había saldado con 18 agentes de seguridad heridos. Asimismo, añadió que las fuerzas de seguridad habían actuado conforme a la ley.

Las declaraciones de las autoridades tunecinas no ofrecen respuestas suficientes”, ha expresado Hassiba Hadj Sahraoui.

La población de Túnez debe disfrutar de su derecho a manifestarse, y el hecho de que algunos asistentes pudieran haber lanzado piedras no es excusa para haber hecho un uso excesivo de la fuerza para dispersarlos.

Las declaraciones también muestran que las autoridades tunecinas no han aprendido nada de la muerte de más de 300 manifestantes durante los levantamientos de diciembre y enero. En lugar de investigar a fondo los hechos que condujeron a aquellas muertes, están volviendo de nuevo al uso excesivo de la fuerza para sofocar las manifestaciones.