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Recomendaciones de Amnistía Internacional al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y al Consejo de Seguridad sobre la presencia sobre el terreno en Haití

Londres.- Amnistía Internacional ha escrito a las Naciones Unidas (jefe del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz) y a todos los miembros del Consejo de Seguridad para hacerles llegar sus recomendaciones para el establecimiento de la futura presencia sobre el terreno de las Naciones Unidas en Haití.

 

En su Resolución 1529 (2004), el Consejo de Seguridad autorizó el despliegue de una Fuerza Multinacional Provisional en Haití y solicitó al Secretario General que presentase recomendaciones para la formación de una fuerza de seguimiento de las Naciones Unidas (ONU). El Consejo pidió también al Secretario General que elaborase un programa de acción para que las Naciones Unidas apoyen, entre otras cosas, la promoción de la protección de los derechos humanos y el establecimiento del Estado de derecho. La resolución reiteraba que todas las partes deben respetar el derecho internacional, y en particular las normas de derechos humanos, y que se exigirán responsabilidades a título individual y no habrá impunidad para quienes violen los derechos humanos.

 

Al regreso de los delegados de las Naciones Unidas de su misión de evaluación en Haití, y en el curso de los debates sobre el proyecto para la futura presencia de la ONU en ese país, Amnistía Internacional insta a la ONU a asegurarse de que en su mandato, composición y estructura se refleja un fuerte componente de derechos humanos. En particular, nos permitimos hacer las siguientes recomendaciones:

  • La presencia sobre el terreno de la ONU debe fundamentarse en el respeto de los derechos humanos, con un enfoque dinámico y global basado en esos derechos en todos los aspectos de su misión. Del mismo modo que el equipo de evaluación fue multidisciplinar, también debe serlo la presencia sobre el terreno de la ONU para tratar todo el espectro de los derechos humanos, como reconocimiento de la interdependencia de todos ellos. La ONU debe tratar cuestiones relativas a la justicia y al Estado de derecho así como las necesidades humanitarias y el desarrollo económico destinado a reducir la pobreza.

  • Uno de los elementos de la presencia sobre el terreno debe ser una presencia de observación de la situación de los humanos fuerte, independiente y dotada de suficientes recursos, que haga uso de la competencia existente en la ONU en esta área. La presencia de observación debe diseñarse de tal manera que pueda informar e impregnar el funcionamiento de otras áreas de la misión de la ONU, en particular la asistencia técnica y otras acciones de refuerzo de la capacidad institucional y administrativa. Debe tener asimismo un mandato de información independiente y pública, a fin de que su análisis experto y sustancial de los derechos humanos informe al Consejo de Seguridad y el debate internacional general sobre Haití.
  • La misión de la ONU debe establecerse de una manera bien coordinada e integrada que haga uso de los puntos fuertes, la experiencia y la competencia de agentes internacionales, regionales y nacionales específicos, así como de los organismos que contribuyan a la misión. En el área de la protección de los derechos humanos y del refuerzo de la capacidad institucional y administrativa del Estado de derecho, debe hacerse uso de la experiencia propia de la ONU, y de la experiencia de la Misión Civil Internacional en Haití de la ONU y la OEA (MICIVIH) en particular, de instituciones nacionales relevantes y de organizaciones no gubernamentales. Para que sea sostenible, cualquier plan a largo plazo debe elaborarse previa consulta con el gobierno y los agentes de la sociedad civil de Haití, con objetivos, planes de trabajo, plazos y criterios acordados. Es preciso consultar a los haitianos, que deben implicarse a fondo en el desarrollo de estos programas, y debe recabarse el apoyo y la cooperación de instituciones oficiales esenciales.

  • La Resolución 1529 subraya que se exigirán responsabilidades a título individual a quienes violen los derechos humanos. La ONU debe prestar atención inmediata y alegar recursos para asegurar que no existe impunidad para los líderes rebeldes y otras personas que cometan abusos contra los derechos humanos, para las que violen el derecho internacional humanitario y para las que hayan sido procesadas o condenadas por graves violaciones de derechos humanos en el pasado. Esto exige que se otorgue prioridad al fortalecimiento de una policía profesional y a la construcción de un poder judicial y unas instituciones judiciales independientes, así como de prisiones. Estas acciones deben estar bien integradas ya que la experiencia del pasado indica que los agentes internacionales, ya sean multilaterales o bilaterales, carecían de un enfoque integrado y coordinado en áreas fundamentales, especialmente en el mantenimiento del orden y la formación de la policía así como en la reforma judicial, lo que llevó a confusión y falta de eficacia. Deben establecerse unas relaciones de cooperación eficaces entre los diversos agentes en el plano ejecutivo y sobre el terreno.

  • Existe una necesidad apremiante de desarmar a los grupos armados que recurren a la violencia. Deben hacerse esfuerzos asimismo para la reintegración de las personas que sean desarmadas. También necesitan un apoyo prioritario los programas destinados a tender puentes entre las diferentes comunidades y grupos y que promuevan el diálogo y la confianza.

  • La experiencia indica lo acertado de incluir a personas que hablen la lengua criolla en todos los componentes de la misión sobre el terreno. La misión debe tratar de incluir el mayor número posible de personas capaces de comunicarse en la lengua criolla, y debe tener capacidad para impartir formación intensiva a quienes no la hablen.

Amnistía Internacional cree que una presencia efectiva de la ONU, apoyada por una comunidad internacional comprometida con reformas sostenibles a largo plazo en Haití, puede desempeñar un papel importante a la hora de ayudar a establecer el entorno seguro y estable que durante tanto tiempo ha sido esquivo al pueblo de Haití.