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“¿Por qué tienen que atacar a la gente por ser gay?”: Desafiar la homofobia en Camerún

Activista de los derechos de la comunidad LGBTI en Camerún. © AI

El Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia (IDAHOT) brinda la oportunidad de centrar la atención en la igualdad de derechos y la justicia para las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) en todo el mundo.

Balkissa Ide Siddo, una de las más recientes incorporaciones como responsable de campañas de Amnistía sobre África Central, visitó recientemente Camerún, donde el hecho de ser gay o lesbiana entraña el riesgo de ser atacado o incluso de que te maten. Lo que allí presenció fue una auténtica determinación entre los activistas de alzar su voz contra la homofobia.


Me incorporé a Amnistía en febrero, y un mes después viajé a Camerún para reunirme allí con asociados que ayudan a proteger a las personas LGBTI y a defender sus derechos.

En Camerún,
como en gran parte del África Occidental y Central, ser otra cosa que heterosexual va en contra de la ley. También es socialmente inaceptable. Los ataques de parapoliciales contra personas que son –o que se cree que son– gays o lesbianas, por ejemplo, y contra quienes las defienden no son infrecuentes. Pero a pesar de estos riesgos, está creciendo una valerosa oposición a la visión supuestamente “tradicional” de la orientación sexual.

En Duala, la segunda ciudad de Camerún, visité ADEFHO, la primera asociación camerunesa creada para defender los derechos de las personas LGBTI. En una de las oficinas, un joven se ocupa de los expedientes de casos. Estudiante de derecho de 24 años, Alain, trabaja como voluntario en el centro. Ayuda a la reconocida abogada Alice Nkom, que fundó ADEFHO en 2003 y recibió el 7º premio de derechos humanos de Amnistía Alemania el año pasado.

“Mi sueño es que la gente entienda que todas las personas son libres en lo que se refiere a su sexualidad. ¿Por qué hay que atacar a la gente porque sea gay o lesbiana?”, dice Alain.

El trabajo de Alain en ADEFHO no está exento de riesgos. Ha sido atacado físicamente varias veces desde que comenzó a trabajar con Alice Nkom hace tres años.

¿Por qué ir a matar a alguien porque la gente dice que es gay? Quiero que eso cambie.


Alain, estudiante de derecho en Duala, Camerún

“No resulta fácil para las personas jóvenes que quieren trabajar con ella. Te atacan sin cesar porque, como ella defiende a las personas gays, la gente piensa que tú también eres gay”, explica Alain.

“Quiero que la gente sepa que no todas personas que trabajan aquí automáticamente son gays, y aunque lo sean, ¿por qué enojarse por eso? Es su vida, su elección. ¿Por qué ir a matar a alguien porque otros dicen que es gay? Quiero que eso cambie”.

Vista de la ciudad de Yaundé, Camerún, donde ataques de parapoliciales han afectado a personas que son, o se cree que son, gays o lesbianas. © AI

Casi quemado vivo

Las palabras de Alain resuenan, sobre todo cuando pienso en lo que le ocurrió a Stéphane*, carpintero de 36 años que también trabaja como voluntario en ADEFHO. Su orientación sexual, a juicio de muchos, es un delito punible con la muerte.

A altas horas de una noche de 2011, un grupo de hombres irrumpió en su casa, buscando su sangre. Lo sacaron por la fuerza, lo desnudaron y lo golpearon y torturaron durante horas. Stéphane fue salvado por unos transeúntes en el último momento, cuando sus atacantes rodeaban su cuerpo con un neumático y lo rociaban con gasolina, dispuestos a prenderle fuego. Cuatro años más tarde, los hombres que hicieron esto no han respondido ante la justicia.

Stéphane desea que la situación cambie y contribuir a ese cambio. Aunque continúa traumatizado por la terrible experiencia que vivió, ha sido rechazado por su familia y tiene que ocultar su identidad por su propia seguridad cuando sale a trabajar, no ha perdido su determinación.

“Hoy mi lucha es para que mis hermanos más jóvenes o mis amigos no sufran esta clase de discriminación. Quiero alertar a la gente y a todos aquellos que puedan hacer algo de que hagan las cosas mejor”, dice.

“No voy a decir que es fácil porque la gente no para de señalarte a cada momento, pero es una buena causa. Hoy estoy vivo y quiero ser un ejemplo, un ejemplo viviente. Seguiré contando mi historia mientras pueda. Seguiré hablando de esto que acecha mi vida”.


Hoy mi lucha es para que mis hermanos más jóvenes o mis amigos no sufran esta clase de discriminación.”

 


Stéphane, carpintero en Duala, Camerún

Estos jóvenes no están solos. Asociaciones como ADEFHO en Duala y CAMFAIDS en Yaundé, la capital de Camerún, trabajan duramente para proteger y defender a las personas LGBTI y combatir la homofobia. Muestran un gran valor ante los graves riesgos. En 2013, Eric Lembembe, director de CAMFAIDS, pagó con su vida su defensa de las personas LGBTI. Dos años más tarde, quienes lo mataron no han respondido ante la justicia. El próximo mes de julio, Amnistía apoyará dos días de acción en su memoria para pedir justicia y el fin de la violencia homófoba contra las personas LGBTI y contra quienes las defienden.


Para Alice Nkom, “estas amenazas son de hecho una prueba de que nuestra lucha debe continuar”. 

Pensando en el valor de Alain y Stéphane, no puedo evitar estar de acuerdo. Hoy, cuando en todo el mundo se alzan voces en favor de los derechos y de la justicia para las personas LGBTI, los dos pueden unir las suyas al torrente de otras que piden el fin de la violencia y el odio.

* Se han cambiado algunos nombres por su seguridad.

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