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ONU: Hay que prohibir los robots asesinos antes de que su uso policial ponga vidas en peligro

Imagen de un vehículo aéreo no tripulado conocido como dron. Fuente www.vanguarddefense.com.

Los gobiernos deben prohibir todo desarrollo ulterior de los robots asesinos cuya insidiosa introducción en las funciones policiales pondría vidas en peligro y representaría una amenaza grave para los derechos humanos, ha declarado Amnistía Internacional en la presentación de un nuevo documento en Ginebra.

La organización, en su intervención en una reunión de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales de la ONU, ha pedido la prohibición preventiva del desarrollo, almacenamiento, transferencia, despliegue y uso de sistemas de armas totalmente autónomas (AWS por sus siglas en inglés, también conocidos como robots asesinos).

Este tipo de armas —como drones y otros sistemas de armas no tripuladas que manejan actualmente seres humanos— ya se está usando para cometer violaciones de derechos humanos y presenta serias dificultades para garantizar la rendición de cuentas.

Pero los rápidos avances en tecnología podrían hacer que la próxima generación de armas robóticas sea capaz de seleccionar y atacar objetivos, matando o hiriendo en potencia a personas, sin un control humano efectivo; una perspectiva escalofriante que trae consigo un nuevo conjunto de motivos de preocupación.

“La segunda ronda de conversaciones de Ginebra esta semana es una señal clara de que los gobiernos están reaccionando ante el amplio abanico de graves problemas que plantean los robots asesinos, cuyo desarrollo y despliegue en un futuro próximo parecen inevitables si no actuamos ya”, afirmó Rasha Abdul Rahim, encargada de las campañas sobre control de armas, comercio de seguridad y derechos humanos en Amnistía Internacional, que está asistiendo a las conversaciones de la Convención en Ginebra.

Los dilemas legales, éticos y morales del uso bélico de estos sistemas están empezando, con razón, a recibir la atención que merecen. Pero lo que aún se sigue pasando por alto en general es la probabilidad de que también se usen en operaciones policiales, y es urgente que esto se aborde ya.

“Depender únicamente de unas máquinas para mantener el orden público no es sólo una situación hipotética que se ha explorado en incontables películas de ciencia ficción: es una idea escalofriante que podría hacerse realidad si no se controlan los avances actuales. Este es el momento de que los Estados prohíban los robots asesinos tanto en el campo de batalla como en las funciones policiales, antes de que lleguemos al punto de no retorno.”

 

Motivos de preocupación para los derechos humanos

El nuevo documento de Amnistía Internacional, titulado Autonomous Weapons Systems: Five key human rights issues for consideration, está dedicado a las implicaciones del uso policial de robots asesinos para hacer cumplir la ley.

En él se expone que el uso por la policía de armas robóticas sería fundamentalmente incompatible con el derecho internacional de los derechos humanos y desembocaría en homicidios ilegítimos, lesiones causadas por el uso excesivo de la fuerza y el menoscabo del derecho a la dignidad humana.

A diferencia de unos funcionarios encargados de hacer cumplir la ley bien adiestrados, los robots no podrían dispersar enfrentamientos, distinguir las órdenes legítimas de las ilegítimas, tomar decisiones sobre una respuesta gradual a fin de reducir al mínimo los daños ni rendir cuentas por errores o fallos de funcionamiento que causen muertes o heridas graves.

 

Robots asesinos en el futuro inmediato

Todavía no se han desplegado armas totalmente autónomas sin cierto grado de supervisión humana, pero los rápidos avances en tecnología hacen que estén más cerca de la realidad.

De hecho, sólo hay un pequeño salto para pasar de los productos que ya están en el mercado a unos auténticos robots asesinos. Hay empresas en Estados Unidos, Reino Unido, Jordania, Israel, España y otros países que ya están desarrollando armas robóticas “menos letales” para la policía que funcionan por control remoto o que disparan automáticamente cuando se les toca.

Entre ellas hay vehículos aéreos no tripulados (drones) y vehículos terrestres que aparentemente pueden disparar dardos de electrochoque, gas lacrimógeno y otros proyectiles menos letales, con el riesgo de que causen muertes o heridas graves.

Un ejemplo es el dron ShadowHawk que está desarrollando la empresa estadounidense Vanguard Defense Industries. El ShadowHawk está diseñado para realizar operaciones similares a las de un helicóptero de vigilancia, pero también se le puede dotar de armas.

Un medio de comunicación aclamó así estas capacidades cuando una oficina del Sheriff de Texas compró uno en 2011: “Aunque su función inicial se limitará a la vigilancia, el vehículo aéreo no tripulado ShadowHawk, usado con anterioridad contra presuntos terroristas en Afganistán y África Oriental, tiene la capacidad de disparar desde arriba dardos de electrochoque a los sujetos, así como de llevar escopetas de calibre 12 y lanzagranadas.”

Amnistía Internacional cree que en las operaciones policiales, los sistemas de armas autónomas no podrían evaluar debidamente situaciones policiales complejas y cumplir las normas correspondientes.

“Según las normas internacionales, la policía puede hacer uso de la fuerza sólo cuando sea estrictamente necesario y en la medida que lo requiera el desempeño de su función. Estas normas prohíben el uso de armas de fuego salvo en defensa de una amenaza inminente de muerte o de lesión grave. Resulta muy difícil imaginar una máquina sustituyendo el juicio humano, que es fundamental para tomar decisiones sobre el uso de una fuerza letal en potencia”, declaró Rasha Abdul Rahim.

 

Recomendaciones

Amnistía Internacional y sus socios en la campaña para detener a los robots asesinos piden una prohibición global preventiva del desarrollo, transferencia, despliegue y uso de sistemas de armas autónomas en conflictos armados y en la aplicación de la ley.

Mientras no se imponga dicha prohibición, los Estados deberán respaldar públicamente y cumplir el llamamiento del relator especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias de que se decrete una moratoria sobre el desarrollo, transferencia, despliegue y uso de estos sistemas.

Mientras tanto, es fundamental que se preste la debida consideración a las implicaciones para los derechos humanos de los sistemas de armas autónomas, que deberán abordarse de forma efectiva y activa lo antes posible en los foros y mecanismos de la ONU y otros, incluida su consideración permanente dentro de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales y el Consejo de Derechos Humanos.