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Niños y niñas soldados abandonados

Al menos 11.000 menores siguen con grupos armados o no se ha vuelto a saber de ellos, más de dos años después de que el gobierno lanzara un programa nacional para liberar a los niños y niñas soldados y reintegrarlos a la vida civil. Amnistía Internacional ha publicado hoy, 11 de octubre, un nuevo informe de alcance en el que advierte que el programa de desarme, desmovilización y reintegración del país (DDR) no satisface las necesidades de protección y apoyo de los menores.

 

De la mayoría de las niñas que se llevaron los grupos armados del país continúa sin saberse nada, abandonadas o mal identificadas como “dependientes” de combatientes adultos. Hasta la fecha el gobierno no ha tomado ninguna medida para seguirles el rastro y recuperarlas.

 

"En algunas zonas, las niñas constituyen menos del 2 por ciento de los menores liberados de los grupos armados, que se incorporan al programa DDR, a pesar de que son aproximadamente el 40 por ciento de los menores que utilizan las fuerzas y grupos armados”, ha dicho Tawanda Hondora, subdirector del Programa Regional para África de Amnistía Internacional.  

 

Distintas fuentes dijeron a Amnistía Internacional en la República Democrática del Congo, que los jefes y los combatientes adultos a menudo no se sienten obligados a dejar en libertad a las niñas, a las que consideran propiedades sexuales. Esta discriminación es perpetuada por algunos funcionarios del programa DDR, que aceptan sin más que estas niñas son “dependientes” de combatientes adultos, y no niñas vinculadas con las fuerzas o grupos armados, que tienen derecho a incorporarse al programa DDR para menores.

 

Algunas niñas creen que no tienen más remedio que permanecer con el grupo armado, temiendo que las torturaren o las maten si tratan de escapar.

 

Cuando los mayi mayi atacaron mi poblado, todos huimos. Los soldados capturaron a todas las niñas, incluso las muy pequeñas. Una vez con ellos, te obligaban a “casarte” con uno. Fuera viejo como tu padre o joven, malo o bueno, tenías que aceptar. Si te negabas, te mataban, como le pasó a una de mis amigas. Mataban a la gente como si fueran pollos. Ni siquiera los enterraban [...] Incluso vi como torturaban a una niña que se negó a “casarse” [...]

 

Palabras de Jasmine, de 16 años, reclutada por el grupo armado mayi mayi en Kivu Meridional cuando tenía 12 años y que ahora es madre de un bebé de cuatro meses.

 

Las niñas asociadas con fuerzas y grupos armados a menudo están traumatizadas por años de abusos y en ocasiones tienen hijos. Sin embargo, poco se está haciendo para que reciban el apoyo necesario y la ayuda a la que tienen derecho.

 

De hecho, la mayoría de los menores que han sido liberados y se han reunido con sus familias o comunidades, sean niños o niñas, han recibido poco o ningún apoyo para volver a la vida civil, como oportunidades educativas o profesionales. Algunos tenían sólo seis años cuando los reclutaron.

 

Muchos menores, entrevistados por los investigadores de Amnistía Internacional, admitían desalentados que, a pesar de los horrores que habían padecido durante su vida militar, temían verse obligados a volver a unirse a los grupos armados simplemente para sobrevivir.

 

Algunos grupos armados siguen preparados para volver al conflicto en caso de que el actual proceso de paz fracase. Estos grupos consideran que la liberación de sus menores soldados es una amenaza a su fuerza si se reanuda el conflicto.

 

"El gobierno no sólo no ha liberado a miles de menores que siguen con las fuerzas o grupos armados, sino que siguen reclutándose nuevos menores soldados, entre ellos algunos que acaban de ser desmovilizados y de reunirse con sus familias”, ha dicho Tawanda Hondora.

 

"Mientras el gobierno y la comunidad internacional siga sin cubrir las necesidades de los menores liberados, éstos estarán en peligro de volver a ser reclutados rápidamente por las fuerzas o los grupos armados, o de ser abandonados a una existencia de pobreza y desamparo.”

 

"La prioridad máxima del nuevo gobierno debe ser garantizar que todos los menores relacionados con fuerzas y grupos armados sean liberados y protegidos y acceden a buenas oportunidades de educación y obtención de ingresos que les permitan permanecer con sus comunidades. Ésta es la única forma de evitar que vuelvan a ser reclutados y queden otra vez abandonados.” 

 

Hasta la fecha, el gobierno ha aprobado y aplicado con mucha lentitud los proyectos de reintegración de los menores en la comunidad.

 

Amnistía Internacional ha pedido también al gobierno entrante de la República Democrática del Congo y a la comunidad internacional que den prioridad a la inversión en el sistema de educación estatal y hagan realidad lo antes posible el derecho humano a la educación primaria gratuita.

 

Actualmente, sólo el 29 por ciento de los menores de la República Democrática del Congo terminan la educación primaria, y se calcula que son 4,7 millones, los menores en edad de recibir educación primaria que están sin escolarizar. De éstos, 2,5 millones son niñas. Al menos 6 millones de adolescentes no reciben educación formal. Esta falta de oportunidades educativas contribuye mucho a la inseguridad económica y social de los menores congoleños, uno de los factores en los que subyacen el reclutamiento y el uso generalizado de menores en este país.

 

Información complementaria

El conflicto que se desarrolla actualmente en la República Democrática del Congo ha dejado en ruinas a comunidades del este del país, cuya población civil ha muerto o se ha desplazado. Se calcula que hasta el año 2006, 3,9 millones de congoleños han muerto como consecuencia del conflicto, y que unas 1.200 personas siguen muriendo cada día a causa de la violencia, de enfermedades prevenibles o de hambre.

 

Como parte de un proceso de paz nacional y de la transición política que comenzó en junio de 2003, el gobierno de la República Democrática del Congo, con 200 millones de dólares estadounidenses de financiación internacional, lanzó un programa nacional para el desarme, la desmovilización y la reintegración (DDR) a la vida civil de unos 150.000 combatientes, 30.000 de ellos menores, según los cálculos. La aplicación del programa se ha visto obstaculizada por la falta de voluntad política y militar, por graves problemas técnicos y de gestión y por la inseguridad que aún reina en el este de la República Democrática del Congo. En junio de 2006, la comisión gubernamental responsable del DDR afirmó que sólo había desmovilizado a algo más de 19.000 menores.

 

El derecho internacional prohíbe el reclutamiento y el uso de menores de 18 años. El reclutamiento y el uso de menores de 15 años se considera crimen de guerra.

 

Se calcula que los menores constituyen hasta el 40 por ciento de algunas fuerzas que luchan en el conflicto de la República Democrática del Congo. Aproximadamente el 40 por ciento de estos menores son niñas.

 

El gasto estatal en educación ha descendido radicalmente en los últimos años y actualmente es, en términos reales, menos del 4 por ciento de lo que era en 1980. Al no existir un apoyo adecuado del gobierno, los colegios públicos dependen del pago directo de los padres para cubrir entre el 80 y el 90 por ciento de sus necesidades de financiación. Muchos hogares no pueden permitirse pagar esas cantidades. Muchos maestros en la República Democrática del Congo tienen que vivir con tan sólo 10 dólares estadounidenses mensuales.