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Nigeria: Homicidios de probiafreños desarmados perpetrados por el ejército

Simpatizantes pro-biafra sostienen una pancarta en una manifestación en noviembre de 2015. © PIUS UTOMI EKPEI/AFP/Getty Images.

Una investigación realizada por Amnistía Internacional sobre el terreno ha confirmado que el ejército nigeriano abatió a tiros a personas desarmadas antes de los actos probiafreños de conmemoración que estaba previsto celebrar el mes pasado en Onitsha, estado de Anambra.

Los datos proporcionados por testigos presenciales, depósitos de cadáveres y hospitales confirman que, entre el 29 y y el 30 de mayo de 2016, el ejército nigeriano disparó contra miembros y simpatizantes del pueblo indígena de Biafra, así como contra simples transeúntes, en tres lugares de la ciudad.

“En uno de los incidentes murió por disparos una persona al arremeter las autoridades contra la gente cuando dormía. En uno de los incidentes murió por disparos una persona al arremeter las autoridades contra la gente cuando dormía", ha manifestado M.K. Ibrahim, director de Amnistía Internacional Nigeria.

 

Se ignora el número exacto de muertes, debido en parte a que el ejército nigeriano se llevó los cadáveres y a los heridos.

Amnistía Internacional ha recibido información de varias fuentes sobre el terreno según la cual murieron al menos 40 personas y resultaron heridas más de 50.

Tras visitar varios hospitales y depósitos de cadáveres, la organización ha confirmado, basándose en esta investigación inicial, que murieron al menos 17 personas y resultaron heridas casi 50. Es probable que la cifra real sea muy superior.

Por lo que vio un investigador de Amnistía Internacional, a algunos de los probiafreños muertos y heridos los habían disparado por la espalda, lo que indica que estaban huyendo del lugar en ese momento.

Los líderes del pueblo indígena de Biafra afirman que mataron a más de 50 de sus miembros. El ejército nigeriano ha dicho en una declaración que actuó en legítima defensa y que fueron cinco los miembros del pueblo indígena de Biafra muertos. Si embargo, Amnistía Internacional no ha encontrado indicios de que los homicidios fueran necesarios para proteger vidas. Aunque la policía también afirma que los probiafreños mataron a dos agentes al día siguiente en la vecina Asaba, estado de Delta, Amnistía Internacional no ha podido confirmarlo. Aún así, tales homicidios no justificarían el argumento del ejercito de que actuó en legítima defensa.

Durante la noche del 29 de mayo y todo el día 30, el ejército de tierra, la policía y la armada nigerianas llevaron a cabo una operación conjunta de seguridad, aparentemente con el fin de impedir una marcha de miembros del pueblo indígena de Biafra desde el parque de vehículos de Nkpor hasta un campo cercano para celebrar un mitin. Antes de que diera comienzo la marcha, los militares irrumpieron en viviendas y en una iglesia donde los miembros del pueblo indígena de Biafra estaban durmiendo.

Los probiafreños con los que Amnistía Internacional ha hablado cuentan que habían venido centenares de personas de los estados vecinos y que el, 29 de mayo, cuando muchas estaban durmiendo en la iglesia católica de St Edmunds, los soldados asaltaron el recinto.

Una persona de 32 años y dedicada a la peluquería, que estaba en la iglesia contó a Amnistía Internacional: “Alrededor de medianoche oímos a alguien golpear la puerta. No queríamos abrir, pero abrieron la puerta por la fuerza y comenzaron a arrojar gas lacrimógeno. También comenzaron a disparar dentro del recinto. La gente corría para escapar. Vi a un chico al que habían disparado en el estómago. Cayó, pero el gas no dejaba a la gente acudir en su ayuda. No sé lo que le ocurrió cuando escapé y me fui de allí corriendo".

Otro testigo dijo a Amnistía Internacional que, el 30 de mayo por la mañana, vio a los soldados disparar contra un grupo de alrededor de 20 hombres y niños de entre 45 y 15 años en el parque de vehículos de Nkpor. Afirma que mataron a cinco. “Yo estaba a unos 100 metros de donde estaban disparando y matando a los hombres. No oía bien lo que preguntaban a los niños, pero vi a un niño que fue a responder a una pregunta. Levantó en seguida las manos, pero los soldados dispararon [...] Cayó muerto. Lo vi con mis propios ojos".

El testigo describió cómo los militares cargaban a los hombres con heridas de bala en una camioneta y cuerpos que parecían cadáveres en otra.

Según explicó otro testigo, poco después la policía disparó contra un niño que se encontraba casualmente allí cuando un grupo de jóvenes que protestaban por los disparos bloquearon un carretera y quemaron neumáticos en el cruce de Eke-Nkpor.

Contó a Amnistía Internacional: “Oí una sirena de la policía y todo el mundo echó a correr atropelladamente. Me fui corriendo de allí con otras personas, pero antes de que pudiéramos escapar la policía no lanzó gas lacrimógeno y disparó delante de mí contra un niño. Iba vendiendo cosas por la calle. Ni siquiera estaba allí para manifestarse”, dijo.

Un investigador de Amnistía Internacional visitó tres hospitales de Onitsha y las localidades vecinas y vio a 41 hombres que estaban siendo atendidos por heridas de bala en el estómago, el hombro, la pierna, la espalda y el tobillo. Visitó también depósitos de cadáveres de Onitsha y vio cinco cuerpos con heridas de bala, todos llevados allí por miembros del pueblo indígena de Biafra el 30 de mayo.

Amnistía Internacional ha sido informada de que el ejército y la policía retienen todavía a muchas de las personas muertas o heridas. Varios testigos dijeron que los soldados cargaron cadáveres en sus vehículos y los llevaron al cuartel militar de Onitsha. Amnistía Internacional no ha podido confirmarlo.

Un testigo dijo a la organización que había alrededor de 30 personas retenidas en el cuartel, mientras que otro afirmó que 23 personas que se hallaban recluidas en el Departamento de Investigación Criminal del estado había sido llevadas a los tribunales.

Tras los disparos, los militares dijeron a fuentes de medios de comunicación que sólo habían disparado después de que dispararan contra ellos, pero la investigación de Amnistía Internacional no ha encontrado datos que lo demuestren. Todas las personas entrevistadas por la organización dijeron que los manifestantes no iban armados, y un joven dijo que había arrojado piedras contra la policía y los soldados después de que lanzaran gas lacrimógeno contra los miembros del pueblo indígena de Biafra. Contó que los militares habían respondido disparando con munición real.

La información recopilada por Amnistía Internacional indica que las muertes de simpatizantes y miembros del pueblo indígena de Biafra fueron consecuencia del uso excesivo e innecesario de la fuerza.

El derecho internacional obliga al Gobierno a investigar con prontitud los homicidios ilegítimos con miras a poner a los responsables a disposición de la justicia. Amnistía Internacional pide además que se deje en libertad a los probiafreños aún detenidos si no se presentan cargos contra ellos de inmediato.

“No es la primera vez que el ejército mata a simpatizantes del pueblo indígena de Biafra. La continuidad de los homicidios comienza a ser preocupante, y es preciso investigar de inmediato este y otros incidentes".

“Asimismo, se debe poner fin a la creciente militarización de las operaciones de control de multitudes, dada la frecuencia con que se destina a soldados a desempeñar funciones habituales de la policía.”

Información complementaria

Amnistía Internacional entrevistó a 32 testigos entre el 1 y el 3 junio en Onitsha y a 5 personas más por teléfono.

Los miembros del pueblo indígena de Biafra habían comunicado al director de la policía del estado de Anambra sus planes para el día de Recuerdo de Biafra, y habían solicitado medidas de seguridad para proteger el desfile.

Amnistía Internacional viene realizando una investigación sobre la violencia y los homicidios de miembros y simpatizantes del pueblo indígena de Biafra en el sureste de Nigeria desde enero de 2016. Se publicará en breve un exhaustivo informe.

La investigación revela que, desde agosto de 2015, sólo en Onitsha se han producido al menos cinco incidentes similares, en los que la policía y el ejército han disparado contra miembros y simpatizantes desarmados del pueblo indígena de Biafra. Amnistía Internacional ha documentado presuntos homicidios ilegítimos perpetrados por el ejército nigeriano entre agosto de 2015 y mayo de 2016.

En agosto de 2015, los militares dispararon contra simpatizantes pacíficos del pueblo indígena de Biafra que pedían una estado biafreño independiente. Los homicidios y las detenciones en gran escala de miembros y simpatizantes del pueblo indígena de Biafra cometidos en el marco de operaciones conjuntas de la policía y el ejército continuaron en octubre, noviembre y diciembre de 2015.

El 17 de diciembre de 2015, por ejemplo, el ejército mató a cinco personas al disparar contra miembros del pueblo indígena de Biafra que se manifestaban en Onitsha para celebrar la orden judicial de dejar en libertad a su presunto líder Nnamdi Kanu.

En febrero de 2016, el ejército nigeriano hizo uso excesivo de la fuerza para dispersar una concentración pacífica organizada en un recinto escolar de Aba. Al menos nueve personas murieron y muchas más resultaron heridas.

El gobierno nigeriano no ha llevado a cabo una investigación independiente sobre ninguno de estos incidentes.

La Constitución de Nigeria protege el derecho de reunión pacífica y de asociación, así como el derecho a la libertad de expresión. Asimismo, las normas internacionales de derechos humanos disponen que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley deben utilizar, en la medida de lo posible, medios no violentos. El uso intencional de armas de fuego letales sólo es permisible cuando sea estrictamente inevitable para proteger una vida.