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Mutilación Genital Femenina: Todavía 29 países siguen practicando esta forma de violencia contra las mujeres y las niñas

En la foto, Veronique Aranault, directora de Derechos Humanos en el European External Action Service, muestra un cartel de apoyo de la Campaña Europea para Acabar con la MGF © AI

  • En todo el mundo 140 millones de mujeres y niñas han sufrido mutilación genital femenina
  • Un reciente informe de Amnistía Internacional revela que en Egipto el 91% de las mujeres entre 15 y 49 años han sufrido esta práctica

Madrid.- Todos los años, cerca de tres millones de niñas corren el riesgo de sufrir mutilación genital femenina (MFG), una práctica que consiste en la extirpación parcial o total de los órganos genitales femeninos. Según el último informe de UNICEF (julio de 2013), un total de 29 países, la mayor parte en África aunque también en algunas regiones de Oriente Medio, Asia y América Latina, la llevan a cabo, y entre 120 y 140 millones de niñas y mujeres podrían estar sufriéndola cada año. En el Día Internacional de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina, que se celebra este viernes 6 de febrero, Amnistía Internacional quiere recordar que los Estados deben prevenir y luchar para combatir esta grave violación de los derechos humanos de mujeres y niñas.

Las mujeres y niñas que son sometidas a este tipo de práctica a menudo sufren dolor severo, hemorragias, shock, dificultades para orinar, infecciones y en ocasiones incluso la muerte. Muchas sufren también dolor crónico, dificultades durante el parto –incluido un riesgo mayor de mortalidad materna–, disminución del placer sexual y trastorno de estrés post-traumático.

En Egipto, Amnistía Internacional ha denunciado, en su último informe, que las mujeres y niñas egipcias se enfrentan, tanto en su propio hogar como en espacios públicos, a situaciones de una violencia alarmante, entre las que se incluyen las agresiones sexuales en grupo y las torturas bajo custodia del Estado, así como otro tipo de violencia de género como es la MGF.

El informe, 'Circles of hell’: Domestic, public and state violence against women in Egypt documenta cómo, a pesar de las reformas parciales acometidas en los últimos tiempos, las carencias de la legislación egipcia y la arraigada impunidad siguen fomentando en el país la violencia sexual y de género. Asimismo, revela que el 91% de las mujeres de entre 15 y 49 años han sido sometidas a MGF, según la última encuesta oficial.

En Somalia, donde Amnistía Internacional ha denunciado que la violencia y el acoso sexual a mujeres y niñas es uno de los problemas endémicos más graves del país, UNICEF señala que el 98% de las mujeres y las niñas han sido sometidas a la MGF.

En Sierra Leona, donde la cifra de niñas y mujeres que han sufrido MGF también es elevada, hasta el 88% de ellas según UNICEF, el Programa de Educación por los Derechos Humanos en África de Amnistía Internacional ha puesto en marcha una iniciativa para tratar de parar esta situación. Se trata de una serie de talleres para sensibilizar a siete comunidades seleccionadas del distrito de Kambia y empujarlas a tomar medidas para combatir la mutilación genital femenina.

 

Una realidad también en Europa

No existen datos oficiales sobre el número exacto de mujeres y niñas que sufren  MGF en Europa, aunque se estima en unas 500.000, además de otras 180.000 mujeres y niñas en riesgo de ser sometidas a esta práctica todos los años, según datos del Parlamento Europeo. Algunos países europeos, como es el caso de España, han realizado esfuerzos para legislar contra la MGF, prestar apoyo a las niñas y mujeres y poner en marcha programas de prevención. Sin embargo, estos intentos han sido escasos y han tenido poco impacto. Se calcula que cada año, 20.000 mujeres y niñas buscan asilo procedentes de países que practican la MGF en la Unión Europea.

Amnistía Internacional, en colaboración con el Consejo de Europa, ha publicado una guía para la prevención y lucha contra la MGF, en el marco de la campaña “End FGM European Campaign” (Campaña Europea para Acabar con la MGF), en la que ha colaborado junto con otras 15 organizaciones. Esta guía pretende hacer hincapié en la necesidad de la prevención de la violencia contra las mujeres, la protección de las víctimas y la persecución de los perpetradores como parte de un conjunto de políticas integradas. Se centra en la importancia del Convenio de Estambul, e incluye una selección de las prácticas exitosas que ilustran las obligaciones que los Estados deben respetar y aplicar con el fin de demostrar su compromiso para la eliminación de la MGF.

El Convenio de Estambul es el primer instrumento europeo  jurídicamente vinculante dedicado específicamente a la violencia contra las mujeres y es un paso importante hacia una mayor igualdad de género. Como tal, abarca diversas formas de violencia de género, y la MGF es una de ellas. Los gobiernos cuentan así con primera vez con una herramienta para poner fin a este tipo de violencia.

 

Información complementaria

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) establece, en su artículo 2, que la mutilación genital femenina es otra forma de violencia contra la mujer.

Amnistía Internacional considera la Mutilación Genital Femenina como una forma de tortura que viola los derechos de las niñas y las mujeres. Para acabar con esta práctica la organización pide a los Estados que aprueben una legislación específica que prohíba la mutilación genital femenina y que establezca sanciones apropiadas para los que la lleven a cabo. Asimismo, considera necesario que los Estados proporcionen medidas de reparación eficaces y adecuadas a las víctimas, entre las que se deben incluir las destinadas a eliminar el estigma y la discriminación que sufren las supervivientes de la violencia sexual y los estereotipos de género. Por último, para AI es imprescindible que se pongan en marcha mecanismos para reconocer la MGF como una forma de persecución basada en el género, que cae dentro del ámbito de la Convención de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados. Los Estados deben adoptar y cumplir las recomendaciones definidas en la Guía sobre la Protección de Mujeres Refugiadas del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

Amnistía Internacional tiene en marcha la campaña Mi Cuerpo, mis Derechos, para garantizar que se respetan, protegen y hacen efectivos los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas. Entre otros temas, esta campaña tiene por finalidad recalcar que todas las personas tienen derecho a vivir sin sufrir violación sexual y otras formas de violencia, incluido el embarazo forzado, el aborto, la esterilización, el matrimonio forzado, o la Mutilación Genital Femenina.

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