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Motivos de preocupación en torno al encarcelamiento de Alyaksandr Kazulin

Londres.- Amnistía Internacional siente preocupación por la severa pena impuesta a Alyaksandr Kazulin, dirigente del Partido Socialdemócrata de Bielorrusia (Narodnaya Hramada), ex candidato presidencial y ex rector de la Universidad Estatal de Bielorrusia. Alyaksandr Kazulin fue condenado a cinco años y medio de cárcel por el Tribunal de Distrito de Moskovsky, en Minsk, el 13 de julio de 2006. Amnistía Internacional considera que esta condena forma parte de una campaña sistemática de hostigamiento, intimidación y obstaculización emprendida por las autoridades bielorrusas contra Alyaksandr Kazulin, y pide que se retiren dos de los cargos dictados en su contra.

          

Alyaksandr Kazulin fue acusado, en aplicación del Código Penal de Bielorrusia, de “vandalismo” (art. 339.2) y de “organización de actividades colectivas que atentan contra el orden público o participación activa en actividades similares” (art. 342.1). La fiscalía pidió que se condenara a Alyaksandr Kazulin a un total de seis años de cárcel (tres años por cada uno de los cargos). El juez lo condenó a cinco años y medio.

           

El cargo de “vandalismo” se relaciona con dos hechos distintos. El primero tuvo lugar el 17 de febrero cuando, según informes, unos agentes de la Unidad Policial de Operaciones Especiales impidieron la entrada de Alyaksandr Kazulin al Centro Nacional de la Prensa, donde se proponía celebrar una rueda de prensa. De acuerdo con los informes, el incidente derivó en un enfrentamiento entre miembros del partido de Alyaksandr Kazulin y agentes de la Unidad Policial de Operaciones Especiales.

           

El segundo acontecimiento ocurrió el 2 de marzo en Minsk, cuando Alyaksandr Kazulin trataba de entrar en el local donde se reunía la Tercera Asamblea Popular Pan-Bielorrusa, en la que estaba haciendo uso de la palabra el presidente Lukashenka y a la cual Alyaksandr Kazulin tenía, por ley, derecho a asistir en su calidad de candidato presidencial. Como se señaló en abundantes informes de prensa, Alyaksandr Kazulin fue golpeado y detenido cuando trataba de inscribirse como participante en la conferencia junto con un grupo de simpatizantes. Según testigos presenciales, cuando Alyaksandr Kazulin y sus simpatizantes trataron de acercarse a la mesa de inscripción fueron golpeados por un grupo de unos 30 a 40 agentes del orden vestidos de civil.

           

Posteriormente se lo llevaron en una furgoneta policial donde, según afirma, fue “colocado entre los asientos, sobre la espalda, con las piernas apretadas contra la cabeza. Me estaba ahogando en mi propia sangre”. A continuación lo recluyeron durante ocho horas en una comisaría de policía donde, según los informes, volvieron a golpearlo y le negaron tratamiento médico. Al parecer, Alyaksandr Kazulin, enojado por los malos tratos, rompió el cristal de un retrato del presidente Lukashenka que estaba colgado en la comisaría. Posteriormente quedó en libertad. De acuerdo con los informes, 12 de sus simpatizantes que habían acudido a la comisaría para expresar su apoyo fueron golpeados y detenidos. Ese mismo día, la policía disparó contra un vehículo en el que se desplazaban unos simpatizantes de Alyaksandr Kazulin que estaban tratando de filmar las detenciones.

           

El segundo cargo de “organización de actividades colectivas que atentan contra el orden público o participación activa en actividades similares” fue dictado contra Alyaksandr Kazulin tras las multitudinarias protestas callejeras celebradas en Minsk el 25 de marzo, cuando millares de manifestantes se lanzaron a las calles para conmemorar el Día de la Libertad. Tras una serie de discursos pronunciados en un parque público, Alyaksandr Kazulin encabezó una marcha hacia la prisión de Akrestina, donde cientos de personas habían sido recluidas previamente durante las manifestaciones celebradas tras las elecciones presidenciales del 19 de marzo. Según los informes, cuando las fuerzas de seguridad hicieron uso de fuerza excesiva para disolver la marcha, Alyaksandr Kazulin sugirió a los manifestantes que se dirigieran a una iglesia cercana para rezar. Los informes indican que, cuando Alyaksandr Kazulni dio la espalda a los agentes de seguridad, éstos lo golpearon en la espalda. Otros manifestantes también fueron golpeados. Alyaksandr Kazulin, junto con centenares de manifestantes, fue detenido en la cárcel de Akrestina.

           

Amnistía Internacional reconoce que Alyaksandr Kazulin cometió un delito leve al romper el cristal de un retrato del presidente Lukashenka el 2 de marzo. No obstante, debe tenerse en cuenta que la pena de cinco años y medio de prisión que se le ha impuesto forma parte de la represión generalizada de la libertad de expresión en Bielorrusia, y también es un ejemplo del abierto hostigamiento que ha sufrido a manos de las autoridades. Centenares de personas detenidas durante las manifestaciones celebradas entre el 19 y el 25 de marzo fueron acusadas formalmente de “vandalismo” en aplicación del Código de Infracciones Administrativas y recibieron penas que oscilaban entre 10 y 15 días de detención administrativa.

           

Amnistía Internacional considera que tanto la pena impuesta por “vandalismo”, fundada en los acontecimientos del 17 de febrero, como la segunda pena, impuesta por “organización de actividades colectivas que atentan contra el orden público o participación activa en actividades similares”, fundada en los acontecimientos del 25 de marzo, tienen motivaciones políticas. El encarcelamiento de Alyaksandr Kazulin constituye una violación de su derecho a la libertad de expresión y reunión, garantizado en los artículos 19 y 21 respectivamente del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el que Bielorrusia es Estado Parte. Al parecer, además, esta severa pena ha sido dictada con el propósito de impedir las actividades políticas pacíficas de Alyaksandr Kazulin e intimidar a la población. Amnistía Internacional pide que se retiren estos cargos.

 

Información complementaria

Amnistía Internacional observó el trato dado por las autoridades bielorrusas a Alyaksandr Kazulin, a los miembros del equipo de su campaña electoral, a su familia y a su abogado durante el periodo de las elecciones presidenciales de marzo. En varias ocasiones las fuerzas de seguridad detuvieron y golpearon a activistas que trabajaban en la sede de su campaña electoral y se incautaron de sus materiales. Ihor Rynkevich, abogado de Alyaksandr Kazulin, también fue acusado de “vandalismo menor” tras su detención, practicada el 2 de marzo. Posteriormente lo absolvieron por falta de pruebas. A finales de marzo, Uladzimir Kazulin, hermano de Alyaksandr Kazulin, fue detenido y condenado a cinco días de reclusión. Lo acusaron de insubordinación por no obedecer las órdenes de la policía cuando trataba de investigar la detención de su hermano, ocurrida ese mismo día.

           

Amnistía Internacional considera que la práctica generalizada de hostigamiento y detención de figuras de la oposición y personas que participan en actividades de la sociedad civil en general es un intento deliberado por parte de las autoridades de intimidar a las personas para hacerlas desistir del ejercicio de su derecho a la libertad de expresión y asociación. El resultado de ello es una persistente situación de represión del debate abierto y las actividades públicas en Bielorrusia.

 

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