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Minorías étnicas se enfrentan a una nueva oleada de violaciones de derechos humanos

Londres.- Amnistía Internacional ha expresado gran preocupación por las continuas violaciones de los derechos de azeríes iraníes, kurdos, baluchis y árabes entre otras minorías étnicas de Irán.

 

En las últimas dos semanas, cientos de activistas de los derechos lingüísticos y culturales del pueblo azerí iraní han sido detenidos en relación con la reivindicación de que se les permita recibir educación en su idioma; se ha detenido a activistas de los derechos del pueblo kurdo y se ha matado o herido a manifestantes; y una persona de etnia baluchi acusada de responsabilidad en la explosión de una bomba el 14 de febrero de 2007 ha sido ejecutada tan sólo cinco días después.

En vista de las restricciones cada vez mayores a las que se enfrentan las minorías étnicas en Irán, Amnistía Internacional hace un llamamiento al gobierno de este país para que garantice que a todos los ciudadanos iraníes les asisten, en la ley y en la práctica, los derechos lingüísticos y culturales proclamados tanto en la Constitución de Irán como en el derecho internacional, y que pueden manifestarse pacíficamente en defensa de esos derechos.

 

Las autoridades iraníes deben garantizar también que la policía y otros cuerpos encargados de hacer cumplir la ley no hacen uso excesivo de la fuerza, que todas las personas detenidas reciben protección frente a la tortura y los malos tratos, y que todo informe sobre homicidio, tortura y malos tratos o uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad se investiga sin demora, con exhaustividad e independencia y se hacen públicos sus métodos y resultados. Las personas presuntamente responsables de los abusos deberán ser llevadas sin demora ante un tribunal y juzgadas con todas las garantías procesales que exigen las normas internacionales, sin posibilidad de que se les imponga la pena de muerte.

Minoría azerí iraní
Las detenciones de azeríes iraníes tuvieron lugar con antelación y en el transcurso de manifestaciones pacíficas convocadas para celebrar el Día Internacional de la Lengua Materna, establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) el 21 de febrero.

El motivo de las manifestaciones era apoyar la reivindicación de que se utilice la lengua propia como vehículo de enseñanza en escuelas y centros educativos de las zonas del noroeste de Irán en las que residen la mayoría de los azeríes iraníes. Según informes, los organizadores de las protestas trataron de obtener permiso oficial con antelación, pero se desconoce si finalmente se concedió. A partir del 26 de febrero se ha liberado a la mayoría de las personas detenidas con anterioridad a las manifestaciones, que estaban recluidas en Tabriz, Orumiye y otras localidades del noroeste, aunque entre 10 y 20 personas podrían seguir privadas de libertad.

Ebrahim Kazemi, Ja’afar ‘Abedini y Mehdi Mola’i estaban en el grupo de hasta 12 personas que fueron detenidas en Qom en torno al 11 de febrero de 2007. Según la información recibida, al menos a dos de ellas las detuvieron por pintar eslóganes en fachadas, como el de “Türk dilinde medrese” (“Escolarización en turco [azerí]”). Los informes indican que estuvieron varios días detenidos y posteriormente quedaron en libertad bajo fianza. También indican que Ja’afar ‘Abedini y Mehdi Mola’i sufrieron malos tratos durante su detención, al ser obligados por agentes del Ministerio de Información a beber líquidos que les hicieron vomitar.

En Orumiye, según informes, se ha procedido a la detención de hasta 60 azeríes iraníes, entre ellos Esmail Javadi, periodista y activista de los derechos culturales de la minoría azerí iraní. Fue detenido el 18 de febrero de 2007 y es posible que aún esté privado de libertad en un centro de detención del Ministerio de Información situado en el distrito local de Doqquz Pilleh.

En la localidad de Zenjan, donde según informes se estaba celebrando una manifestación pacífica en la plaza de Sabze, parece ser que se han practicado al menos 15 detenciones. Entre los detenidos se encuentra el periodista Sa’id Metinpour, muy conocido en la zona por sus actividades de defensa de los derechos humanos; parece ser que tenía sangre en los labios cuando se lo llevaron, lo que ha suscitado la preocupación de que pueda ser agredido por la policía.

Ramin Sadeghi, detenido en Ardabil el 19 de febrero de 2007, estaba en el grupo de unas 20 personas que fueron detenidas en esa localidad en relación con los sucesos del Día Internacional de la Lengua Materna. Sólo él continuaba privado de libertad en el momento de redactarse esta declaración, y los informes indicaban que a la familia le preocupaba su estado de salud.


Minoría kurda
El 20 de febrero de 2007, unos estudiantes kurdos celebraban un acto en el Departamento de Literatura de la Universidad de Teherán. Pedían la enseñanza del kurdo en el sistema educativo iraní y en la universidad de Sanandaj, capital de la provincia de Kurdistán. Según informes, los estudiantes firmaron una declaración pública en la que afirmaban, entre otras cosas, que “en el entorno culturalmente diverso del mundo actual, que está basado en la Declaración Universal de Derechos Humanos y otros principios humanitarios, toda nación debería tener derecho a desarrollar y perfeccionar su idioma”.

En los últimos meses, varios periodistas y defensores de los derechos humanos kurdos han sido detenidos y algunos se enfrentan a juicio. Además, el 16 de febrero de 2007, tres personas de etnia kurda, entre ellas una mujer, al parecer fueron víctimas de homicidio en el curso de una manifestación en Mahabad. Según información sin confirmar, Bahman Moradi, de 18 años, una mujer llamada Malihe –Amnistía Internacional desconoce su apellido– y otra persona perdieron la vida como consecuencia de un altercado entre manifestantes y agentes de seguridad. Los informes recibidos indican que varias decenas de personas resultaron heridas en el curso de la manifestación.

Las fuerzas de seguridad iraníes tienen un historial de represión violenta de las manifestaciones celebradas por kurdos. Por ejemplo, en febrero de 2006, enfrentamientos parecidos en Maku y otras localidades entre manifestantes kurdos y las fuerzas de seguridad desembocaron, según informes, en al menos nueve muertes y decenas –posiblemente miles– de detenciones. En marzo de 2006, miembros kurdos del Parlamento iraní (Majles) escribieron al presidente Mahmoud Ahmadinejad para exigir que se investigaran los homicidios y pedir que se llevara a los presuntos autores ante un tribunal. Los informes indican que se abrió una investigación, pero se desconocen sus resultados. Según informes, algunos de los detenidos fueron condenados posteriormente a penas de entre tres y ocho meses de prisión.

Minoría baluchi
En la provincia de Sistán y Baluchistán, las circunstancias que rodearon el juicio sumarísimo y la ejecución de un hombre de etnia baluchi, Nasrollah Shanbeh-Zehi, ejecutado el 19 de febrero de 2007, ponen en entredicho los criterios de administración no discriminatoria de justicia a las minorías.  De las cinco personas que, según informes, fueron detenidas tras el atentado con bomba perpetrado el 14 de febrero en un autobús que transportaba a un grupo de agentes de seguridad de la Guardia Revolucionaria Islámica –que hasta la fecha ha causado la muerte a un total de 14 y lesiones a unos 30–, sólo se ha mostrado a Nasrollah Shanbeh-Zehi en la televisión iraní “confesando” su participación en el atentado en nombre de un grupo baluchi armado de oposición llamado Jondallah. Fue ejecutado públicamente en el lugar del atentado.

Según informes, el grupo armado Jondallah, que ha llevado a cabo varios ataques armados contra autoridades iraníes y en alguna ocasión ha matado a rehenes, persigue defender los derechos del pueblo baluchi, aunque algunas autoridades han asegurado que está implicado en tráfico de drogas y tiene vínculos con grupos terroristas y gobiernos extranjeros. En marzo de 2006, Jondallah mató a 22 funcionarios iraníes y tomó al menos 7 rehenes en la provincia de Sistán y Baluchistán. Posteriormente fueron detenidas decenas de personas, posiblemente varios cientos; muchas de ellas fueron trasladadas a lugares desconocidos. En los meses que siguieron a los ataques, el número de ejecuciones anunciadas en zonas habitadas por baluchis creció drásticamente. Al concluir el año los informes indicaban que se había ejecutado a decenas de personas.

Amnistía Internacional condena sin paliativos el asesinato de rehenes y pide a Jondallah que renuncie de inmediato a esta y otras prácticas. No obstante, la organización considera que la “confesión” de Nasrollah Shanbeh-Zehi pudo haber sido forzada, y que la rapidez de su ejecución indica que no tuvo un juicio justo ni dispuso de oportunidades para recurrir contra la sentencia de muerte, si es que le fue impuesta por un tribunal.

Minoría árabe
En enero y febrero de 2007, Amnistía Internacional lamentó profundamente la ejecución de ocho árabes iraníes que habían sido declarados culpables de unos atentados cometidos en la provincia de Juzestán en 2005. Hay otros presos pertenecientes a la minoría árabe iraní expuestos a ser ejecutados después de juicios injustos.

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