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Merkel, Tusk y Timmermans no deben ignorar los abusos a las personas refugiadas

Personas refugiadas en la frontera entre Grecia y Macedonia. © JOE KLAMAR/AFP/Getty Images

La delegación de alto nivel que viajará el sábado a Turquía debe abordar el catálogo de abusos contra los derechos humanos que sufren las personas refugiadas en el país, no ocultarlos debajo de la alfombra, ha manifestado Amnistía Internacional hoy.

La canciller alemana, Angela Merkel; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, van a visitar Gaziantep, en el sur de Turquía.

En las semanas transcurridas desde que se firmó el acuerdo sobre migración entre la UE y Turquía, Amnistía Internacional y otras organizaciones han documentado cómo se impide a los refugiados la entrada en Turquía en la frontera siria, cómo las fuerzas de seguridad disparan contra ellos y cómo se los devuelve a su país de origen.

“No hay fotografía protocolaria que pueda ocultar las graves deficiencias del acuerdo entre la UE y Turquía. Lo que Angela Merkel tiene que traerse en verdad de Turquía no son fotografías sonrientes, sino garantías firmes de que las autoridades turcas van a dejar de enviar a refugiados de regreso a sus países de origen y a empezar a aplicar de manera efectiva su legislación sobre asilo", ha señalado John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central

 

Turquía devuelve a personas refugiadas a Siria ilegalmente

Los testimonios recopilados por Amnistía Internacional revelan que las autoridades turcas han estado acorralando a personas refugiadas que han huido de la guerra en Siria, incluidas mujeres embarazadas y niños y niñas, y han enviado a centenares de ellas de regreso allí, lo que constituye una práctica ilegal según la legislación turca y el derecho internacional.

También han corrido la misma suerte refugiados procedentes de otros países. Turquía expulsó a 30 ciudadanos afganos sólo unas horas después de la firma del acuerdo con la UE, pese a insistir los solicitantes de asilo en que serían atacados por los talibanes si volvían.

En los últimos meses, las autoridades turcas han cerrado totalmente sus fronteras, excepto para las personas refugiadas sirias más malheridos. En las últimas semanas han aumentado los informes sobre refugiados sirios a quienes han disparado y matado cuando intentaban cruzar la frontera de manera irregular.

 

Las autoridades turcas impiden la vigilancia del trato que se dispensa a las personas refugiadas

Las autoridades turcas niegan todavía a ACNUR y a las organizaciones no gubernamentales el acceso a los lugares donde se mantiene recluidas a las personas refugiadas, incluidas las devueltas de Grecia a Turquía en virtud del acuerdo sobre migración con la UE.

Impedir el acceso de organismos independientes aumenta el riesgo de que se cometan abusos contra los derechos humanos en los centros de detención turcos.

Amnistía Internacional ya ha documentado anteriormente casos de personas refugiadas recluidas en régimen de incomunicación en Turquía, sin acceso a ninguna forma de asistencia ni defensa jurídicas ni comunicación con el mundo exterior. La vigilancia independiente es esencial para garantizar que se respetan plenamente los derechos humanos de las personas refugiadas devueltas de Grecia a Turquía o que llegan de Siria.

“Los líderes de la UE tienen que volver a la realidad. Turquía no es un país seguro donde enviar a las personas refugiadas. Los líderes europeos deben dejar de eludir su obligación de recibir a las personas refugiadas que no pueden encontrar protección en ninguna otra parte. Deben suspender la devolución de solicitantes de asilo a Turquía hasta que se den allí las condiciones necesarias. Lo que los países de la UE pueden y deben impulsar es el establecimiento de un ambicioso programa de reasentamientos, que ofrezca una ruta legal y segura a Europa a las personas refugiadas que hay en Turquía”, ha añadido John Dalhuisen.