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Matan a un periodista por denunciar abusos de un grupo armado

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Amnistía Internacional condena el homicidio de Muftah Abu Zeid, jefe de redacción del periódico Burniq, cometido el 26 de mayo en Bengasi. La organización pide a las autoridades libias que realicen de inmediato una investigación exhaustiva e independiente y pongan a los responsables a disposición judicial para que sean sometidos a un juicio justo.

En estos momentos en que se intensifica la violencia en Bengasi, las autoridades deben garantizar que los encargados de la investigación tienen todas las atribuciones y recursos necesarios para llevarla a cabo de manera efectiva, ha manifestado Amnistía Internacional hoy.

Según testigos presenciales entrevistados por la organización, Muftah Abu Zeid murió por disparos el 26 de mayo, alrededor de las diez y media de la mañana, cuando se encontraba en su automóvil, aparcado en la calle de Istiqlal, una de las más importantes y transitadas de Bengasi. Acababa de regresar al vehículo, tras dejar unos ejemplares del periódico Burniq en una librería próxima, cuando fue abordado por un hombre que disparó contra él con un fusil. Al parecer, murió en el acto, a causa de heridas de bala en la cabeza, el pecho y la mano izquierda. Según la información disponible, el agresor subió enseguida al asiento del acompañante de un vehículo conducido por otro hombre y huyó. Las autoridades no hicieron acto de presencia inmediatamente después de los disparos ni parecen haber examinado aún el lugar de los hechos.

Muftah Abu Zeid, de 40 años, comentaba habitualmente la situación política actual en Libia, refiriéndose en particular a la sucesión de asesinatos y otros abusos graves cometidos por las milicias y otros grupos armados en Bengasi. El día anterior a su asesinato había aparecido por la noche en un programa de la cadena de televisión Libya Al Ahrar hablando de la crisis política actual. Según sus colegas y su familia, había recibido numerosas amenazas de muerte en su teléfono móvil y en su página de Facebook. Al no haber en Bengasi un sistema de justicia penal efectivo, no pudo denunciar estas amenazas a la policía.

Con el de Muftah Abu Zeid son ya tres los casos de homicidio deliberado de periodistas que se producen en Libia desde comienzos de 2013. En agosto y diciembre del año pasado fueron asesinados también el presentador de Al Hurra TV Ezzedine Kousad y el directivo de una radio FM de Trípoli Radwan al-Gharyani. Muftah Abu Zeid es también el segundo periodista muerto desde comienzos de 2014, pues el 20 de enero perdió la vida Abdallah Ben Nuzha, corresponsal del periódico Fasania, cuando informaba de unos enfrentamientos armados en Sabha.

Otros periodistas han sufrido atentados contra su vida, secuestros, amenazas reiteradas de  muerte y malos tratos a manos de agentes no estales por su labor informativa. En Bengasi y Trípoli se han atacado sedes de medios de comunicación, incluso con granadas propulsadas por cohetes; se ha destruido todo lo que había en ellas, y han sido incendiadas. En algunos casos, las amenazas, intimidaciones y agresiones físicas han obligados a los periodistas a autocensurarse, ocultarse, mudarse a otro lugar, solicitar asilo en otro país o dejar de ejercer su profesión por completo. Diversos activistas de Bengasi han contado a Amnistía Internacional que están empezando a dejar de expresar sus opiniones en los medios de comunicación por temor a sufrir represalias.

Según el Centro Libio para la Libertad de Prensa, al menos 10 periodistas han sobrevivido a atentados contra ellos desde principios de 2014. El 16 de mayo, unos desconocidos dispararon con un fusil de asalto contra el automóvil del fotógrafo Abdallah Domaar momentos después de que éste saliera de comprar productos de una panadería cercana. Unas 32 balas impactaron en las inmediaciones del vehículo. El periodista ha contado a Amnistía Internacional que días antes había recibido amenazas de una milicia por haber informado de un ataque contra la Jefatura de Policía de Bengasi, ocurrido el 2 de mayo y atribuido al grupo islamista armado Ansar al Sharia. El 5 de mayo, unos desconocidos efectuaron tres disparos con una pistola con silenciador contra Hassan al-Bakoush, corresponsal de Libya al-Ahrar, cuando se desplazaba en taxi por Bengasi. Aunque resultó ileso, decidió abandonar el país días después, al enterarse de que unos desconocidos vigilaban su casa a altas horas de la noche. Actualmente vive en Qatar.

Amnistía Internacional toma nota de una declaración de condena que hizo el gobierno el 26 de mayo con motivo del asesinato de Muftah Abu Zeid. No obstante, las autoridades deben ordenar realizar de inmediato una investigación exhaustiva e independiente, confiriendo para ello todas las atribuciones necesarias, incluso para llamar a declarar a funcionarios, y con los expertos y los recursos que se precisen. Hasta ahora no se ha llevado a cabo ninguna investigación significativa sobre los ataques contra periodistas ni se ha puesto a los responsables a disposición judicial.

Los homicidios deliberados y otros ataques contra activistas, jueces y agentes de seguridad son parte de la vida cotidiana en Bengasi desde el final del conflicto
. Se dice que la incapacidad de las autoridades para garantizar la seguridad en la zona es una de las razones  del lanzamiento de la “Operación Dignidad”, acción militar contra grupos islamistas armados acusados de abusos, emprendida el 16 de mayo por el general retirado Khalifa Haftar. La operación ha agudizado la actual crisis política y generado una escalada de la violencia tanto en Trípoli como en Bengasi, donde el uso imprudente de armamento pesado se cobra a veces víctimas civiles.

El 23 de mayo, el ministro de Justicia, Salah al-Marghani, dijo en una conferencia de prensa que se estaban llevando a cabo investigaciones sobre los casos de “terrorismo y asesinato”, si bien se veían dificultadas por las condiciones de seguridad y la necesidad de asistencia técnica. De acuerdo con la declaración, las investigaciones realizadas sólo habían hecho posible un limitado número de detenciones e interrogatorios y el procesamiento de dos personas únicamente. Sin embargo, los activistas de Bengasi hablan de centenares de asesinatos y muertes causadas por explosiones sólo en Bengasi desde el final del conflicto armado de 2011.

Aunque reconoce que los atentados contra comisarías de policía, juzgados, jueces y agentes de seguridad de Bengasi son uno de los principales obstáculos para el funcionamiento del sistema de justicia, Amnistía Internacional reitera que Libia tiene la obligación, en virtud del derecho internacional y de su legislación nacional, de proteger y hacer respetar el derecho a la vida y a la seguridad personal.  

Las autoridades tienen también que proteger el derecho a la libertad de expresión, lo que incluye garantizar que los periodistas pueden informar de asuntos políticamente conflictivos sin ser víctimas de amenazas, agresiones físicas ni intimidaciones
. La falta de medidas de las autoridades libias para investigar de manera efectiva el homicidio de Muftah Abu Zeid no hará más que afianzar aún más la cultura de impunidad y ausencia de legalidad y facilitar la comisión de nuevos asesinatos y otros ataques contra periodistas.  

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