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Más de 600 muertos en los últimos dos meses

Las autoridades han sido incapaces de poner fin a los ataques indiscriminados contra la población civil en Nigeria. © AFP / Getty Images

Amnistía Internacional denuncia el aumento de los ataques perpetrados por hombres armados no identificados en el noreste de Nigeria y ha pedido al gobierno que tome medidas eficaces para proteger a la población y prevenir nuevos abusos contra los derechos humanos.

Los últimos ataques se produjeron a primeras horas de la mañana del jueves contra los pueblos de Shuwa, Kirchinga y Michika, en el estado de Adamawa, al noreste de Nigeria, donde fueron asesinadas al menos 40 personas.

Desde comienzos de este año se han intensificado los ataques. Más de 600 personas han muerto a manos de hombres armados. En la mayoría de los casos se sospecha que los atacantes son miembros del grupo Boko Haram”, ha dicho Makmid Kamara, investigador sobre Nigeria de Amnistía Internacional.

“Es terrible que el gobierno nigeriano siga sin proteger a la gente de a pie de los ataques y los homicidios ilegítimos. Las autoridades tienen la obligación de proteger vidas y bienes en todas las circunstancias. Todos los grupos armados que operan en el norte de Nigeria deben detener de inmediato estos terribles ataques.”

El lunes, al menos 29 alumnos y profesores de un centro de enseñanza secundaria fueron asesinados en el Estado nororiental de Yobe. El saldo de muertes se incrementó a más de 40 con el posterior fallecimiento en el hospital de varios estudiantes heridos.

Amnistía Internacional ha hablado con los supervivientes de estos ataques.

Algunos supervivientes y residentes de la zona dijeron a Amnistía Internacional que los hombres armados pasaron varias horas en el recinto matando gente e incendiando los edificios escolares y las casas cercanas. Estos testigos afirman que los atacantes llegaron aproximadamente a las 9 de la noche y comenzaron a disparar indiscriminadamente, matando a todos los varones que encontraban. Unos niños se escondieron en una clase y los quemaron vivos. Los supervivientes y algunos testigos presenciales dijeron a Amnistía Internacional que la respuesta del ejército se demoró horas y que intervino cuando los atacantes ya se habían ido.

Amnistía Internacional pide a las autoridades nigerianas que proporcionen más protección a las escuelas y garanticen que todos los ataques son investigados adecuadamente y que sus presuntos autores son puestos a disposición judicial en juicios justos y sin recurrir a la pena de muerte.

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