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Se publica el Informe Ruggie sobre prácticas empresariales de la FIFA

No más promesas vacías de la FIFA para los trabajadores migrantes de Qatar

Trabajadores migrantes en el estadio Khalifa de Doha, Qatar © Getty Images/Warren Little

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no puede mantener la indiferencia de su organización respecto a los abusos contra los derechos humanos cometidos en Qatar. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional hoy, tras la publicación de un informe en el que se identifican graves defectos en las políticas y prácticas de la FIFA.

La FIFA contrató en diciembre de 2015 a John Ruggie, catedrático de la Harvard Kennedy School, para que examinara las prácticas empresariales de la organización e informara sobre ellas. Aunque el informe expone amplias reformas organizativas en materia de derechos humanos, no aborda específicamente la crisis de derechos humanos de Qatar, donde miles de trabajadores de la Copa Mundial corren peligro de abusos.

La FIFA lleva más de cinco años escondiendo la cabeza en la arena respecto a los abusos cometidos en Qatar, diciéndose a sí misma y al mundo que las autoridades qataríes arreglarán las cosas. Las cosas no se han arreglado, y ahora sólo una acción concertada de la FIFA para prevenir los abusos en los lugares donde se juegue la Copa salvará el espíritu de la Copa Mundial 2022 en Qatar”, ha manifestado Mustafa Qadri, investigador de Amnistía Internacional sobre los derechos de las personas migrantes en el Golfo.

 “El informe Ruggie advierte a la FIFA de que tiene ‘un largo camino por delante’ desde su ‘compromiso inicial con los derechos humanos’. Pero los trabajadores migrantes de Qatar no pueden esperar. Necesitan que sus derechos humanos se protejan ya. Mientras la FIFA se lo toma con calma, estos trabajadores corren peligro de sufrir un atroz catálogo de abusos, incluido el trabajo forzado. Gianni Infantino no puede ocultarse tras este informe. Tiene que emprender ya mismo acciones concretas para abordar los abusos cometidos en Qatar.”

Un conjunto claro de acciones ya señaladas a la FIFA

El 31 de marzo de 2016, Amnistía Internacional publicó un informe en el que exponía los abusos sufridos por los obreros que trabajan en la construcción del Estadio Internacional Jalifa en Doha, Qatar, que albergará una semifinal de la Copa Mundial en 2022. La respuesta de la FIFA fue escandalosamente indiferente hacia aquellos abusos, que en algunos casos constituían trabajos forzados.

El informe, titulado El lado oscuro de un bello juego: Explotación en una de las sedes de la Copa del Mundo 2022 de Qatar, pedía a la FIFA que:

  • publicara un marco de derechos humanos con medidas concretas e informes periódicos para garantizar que la Copa Mundial 2022 no se celebra a expensas de mano de obra explotada
  • realizara inspecciones periódicas independientes y propias de las condiciones laborales en Qatar, haciendo públicas las actividades de investigación, las conclusiones y las medidas correctivas;
  • pidiera públicamente a las autoridades qataríes que publicaran un calendario de reformas sistemáticas antes del momento culminante previsto para la construcción de las instalaciones para la Copa Mundial —es decir, mediados de 2017—, cuando se espera que el número de trabajadores en el estadio alcance los 36.000.

La FIFA aún no ha actuado sobre estas recomendaciones.

Información complementaria: una retahíla de abusos que han salido a la luz

El informe de Amnistía Internacional documentaba que los trabajadores vivían hacinados en alojamientos miserables, eran amenazados si denunciaban sus condiciones, y pasaban meses sin cobrar sus salarios. Además, los empleadores les confiscaban los pasaportes, o les negaban los permisos de residencia o de salida, lo que suponía que los trabajadores no podían abandonar el país y corrían el riesgo de ser detenidos y expulsados como trabajadores “fugados”.

Amnistía Internacional sacó también a la luz indicios de que el personal de una empresa proveedora de mano de obra, para obligar a algunos migrantes a trabajar, los amenazó con sanciones tales como retenerles la paga, entregarlos a la policía o impedir que salieran de Qatar. Esto constituye trabajo forzado según el derecho internacional.