Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Buscar

Los líderes mundiales y el COI deben pedir la liberación del activista de los derechos humanos Hu Jia

Londres/Madrid.- Amnistía Internacional ha condenado hoy la decisión de las autoridades chinas de declarar al defensor de los derechos humanos Hu Jia culpable del cargo de “incitar a la subversión del poder del Estado”, pues se le castiga por ejercer su derecho a la libertad de expresión y denunciar las violaciones de derechos humanos que se cometen en China. La organización considera a Hu Jia preso de conciencia, y se ha opuesto desde el primer momento a su detención y al “arresto domiciliario” de su esposa y su hija de corta edad.

"Debe ponerse a Hu Jia en libertad de inmediato y sin condiciones y anularse la sentencia condenatoria dictada contra él –ha manifestado Amnistía Internacional –Esta sentencia convierte en una farsa la idea de que los ciudadanos chinos son libres de mantener sus opiniones y expresarlas sin sufrir represalias de las autoridades y sirve de advertencia a otros activistas de China que puedan atreverse a exponer públicamente motivos de preocupación en materia de derechos humanos."

La sentencia dictada contra Hu Jia demuestra que las autoridades chinas siguen sin cumplir su promesa de mejorar la situación de los derechos humanos durante los preparativos de los Juegos Olímpicos.

Amnistía Internacional hace un llamamiento a los líderes mundiales y al Comité Olímpico Internacional (COI) para que pidan la liberación incondicional de Hu Jia y de otros activistas de China a los que se ha silenciado y encarcelado por el simple hecho de ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión y asociación en el periodo previo a los Juegos Olímpicos. El silencio de otros gobiernos del mundo podría animar a las autoridades chinas a cometer nuevos actos de represión durante los preparativos de los Juegos.

El gobierno español negó protección a Hu Jia: ahora debe pedir su liberación
En febrero de 2007, Amnistía Internacional advirtió al Gobierno español que los activistas chinos Hu Jia y su mujer Zeng Jinyan corrían riesgo de ser detenidos por el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión y pidió que fueran acogidos temporalmente en España. El Gobierno rechazó la solicitud. El 18 de mayo ambos activistas fueron sometidos a arresto domiciliario; y el 27 de diciembre, Hu Jia fue detenido. Ahora ha sido condenado. En posteriores encuentros con el Gobierno español, Amnistía Internacional le ha recordado la situación del activista entre otras preocupaciones sobre derechos humanos en China. La respuesta ha sido que trataría estos asuntos en privado con las autoridades chinas.

Amnistía Internacional solicita al Gobierno español que exija públicamente la liberación inmediata y sin condiciones de Hu Jia. Hasta ahora, el Gobierno español ha apoyado las acciones de la Presidencia de la UE que han criticado la detención de este activista, pero se desconoce que haya llevado a cabo acción bilateral alguna en su favor ni que se haya pronunciado públicamente sobre la vulneración de derechos humanos en este caso.

“No es momento de seguir callados. La condena impuesta a Hu Jia requiere una declaración pública para pedir su liberación. Tratar estos asuntos en privado no es efectivo. El silencio puede ser interpretado como un apoyo tácito a las violaciones de derechos humanos que se cometen en China”, declara Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España.

Información complementaria
Como cofundador del Instituto Aizhixing de Educación sobre Salud de Pekín, Hu Jia comenzó haciendo activismo sobre cuestiones de VIH/sida, pero pronto amplió sus intereses para abarcar diversos problemas de derechos humanos. En septiembre de 2007 publicó un articulo, junto con otro activista, Teng Biao, sobre violaciones de derechos humanos cometidas durante los preparativos de los Juegos Olímpicos. El 28 de enero de 2008, la policía lo acusó formalmente de “incitar a la subversión”, cargo que se utiliza habitualmente en China para silenciar y encarcelar a activistas pacíficos.