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Los líderes de la UE pueden salvar vidas este invierno si modifican las políticas migratorias

Hasta el momento solo se ha reubicado a 8.162 refugiados

Esta semana, los líderes europeos se reúnen en Bruselas para examinar, entre otras cosas, la aplicación del acuerdo entre la UE y Turquía, la reforma del sistema europeo de asilo, la cuestión de la solidaridad y la responsabilidad compartida y la cooperación con los países de origen y de tránsito. Como organizaciones humanitarias y de derechos humanos con actividades en Europa, consideramos grave motivo de preocupación que las políticas europeas vayan dirigidas cada vez más a expulsar a las personas de Europa, haciendo que resulté aún más difícil solicitar asilo y dejando que sean los Estados miembros de primera entrada, como Grecia, los que asuman toda la responsabilidad. Sin tener en cuenta la realidad sobre el terreno ni las violaciones de derechos humanos a las que la Declaración UE-Turquía ha dado lugar, la Comisión Europea propone medidas que agravarán aún más la situación.

En su informe de actualización sobre el acuerdo UE-Turquía, que se publicó la semana pasada, la Comisión reconoce muchos de los problemas que las políticas y planteamientos europeos están causando en Grecia, que los centros de recepción de las islas están desbordados y que las condiciones se están deteriorando drásticamente con las inclemencias del invierno. Sin embargo, en un plan de acción junto publicado la semana pasada junto con el informe de actualización, se pide a Grecia que adopte problemáticas medidas para aumentar las devoluciones a Turquía, incluso de solicitantes de asilo vulnerables y de quienes tienen familiares en otros países de la UE. La Comisión recomienda también que, a partir del 15 de marzo de 2017 y en aplicación del Reglamento de Dublín, los países de la UE reanuden gradualmente las devoluciones a Grecia de solicitantes de asilo que hayan pasado por este país. Dadas las dificultades a que se enfrenta Grecia, esta decisión se toma en un momento en el que lo que debería hacerse es, más bien, intensificar los esfuerzos por sacar de allí a solicitantes de asilo para reubicarlos en otros países europeos.

En la cumbre de la UE del 15 de diciembre, los países europeos tienen la oportunidad de hacer cambios concretos que determinen si la UE gestiona la migración con respeto por los derechos humanos e impide el sufrimiento innecesario. Sus líderes tienen la fortaleza política necesaria para garantizar que el futuro de quienes llegan a Europa se gestiona con humanidad y responsabilidad. La cuestión es si tienen o no la voluntad política.

Las condiciones de vida de decenas de miles de hombres, mujeres, niños y niñas llegados a las islas del Egeo no cumplen siquiera los estándares más básicos de dignidad o seguridad. Muchos lugares son inhabitables durante el invierno, la gente cae enferma e incluso muere en las tiendas de campaña a causa de incendios o sufre intoxicación por monóxido de carbono, la familias están separadas y los procedimientos de solicitud de asilo son lentos y poco claros. Se recluye a menores no acompañados en centros de detención o en calabozos policiales, a menudo en condiciones antihigiénicas y sin ninguna intimidad, a la espera de que haya sitio en algún refugio. A veces son recluidos junto con adultos, lo que aumenta el riesgo de abusos sexuales y de otros tipos.

En cualquier otra parte del mundo, Europa estaría pidiendo a los gobiernos que mejoraran la situación. En cambio, los países europeos están delegando sus responsabilidades de protección en países de fuera de la UE, incluso a costa de violar la legislación europea y el derecho internacional. No se han unido para gestionar entre todos las nuevas llegadas de personas, sino que han optado por ejercer una presión enorme sobre sólo unos pocos países para que gestionen el proceso y las consecuencias de las políticas comunes a toda Europa. Términos como “solidaridad flexible” no tienen cabida en un enfoque común, bien gestionado y humano de la migración.

El acuerdo UE-Turquía, que es una política emblemática, ha sido causa de que haya más de 16.000 personas atrapadas en las islas de Lesbos, Quíos, Samos, Leros y Kos, que entre todas sólo tienen capacidad para acoger a 7.450.
Muchas de estas personas están detenidas desde que llegaron a la islas, y la mayoría de los centros y lugares donde viven los solicitantes de asilo carecen de servicios y condiciones de alojamiento adecuados. El traslado de personas de los lugares donde viven hacinadas en las islas a otros situados en el continente y que cumplan las normas europeas de recepción es ya urgente.

En el continente, el cierre de las fronteras, que impide continuar el viaje desde Grecia, y la falta de opciones oportunas para solicitar refugio en otros Estados miembros de la UE han hecho que, en Grecia, la gente viva en campos de acogida concebidos sólo para estancias temporales. No se debe pedir que niños, personas de avanzada edad y otros grupos vulnerables vivan en tiendas sin calefacción con las gélidas temperaturas de Europa. Hacen falta iniciativas y medidas de apoyo sustanciales para mejorar las condiciones de recepción en todo el país y garantizar el acceso rápido y eficiente al procedimiento de concesión de asilo.

El mecanismo de reubicación es todavía lento y de difícil manejo, y las plazas que ofrecen los Estados miembros están aún muy por debajo de sus objetivos. Aunque el mecanismo expira en septiembre de 2017, sólo se ha reubicado a 8.162 refugiados, que representan menos del 8% de las 106.000 plazas asignadas del objetivo acordado. El sistema adolece de graves deficiencias, entre ellas que excluye a muchas personas porque sólo es posible la reubicación de las nacionalidades que tiene un índice de reconocimiento en toda la UE de al menos el 75%.

En la cumbre del 15 de diciembre, los líderes europeos tienen la oportunidad de garantizar que quienes llegan a Europa son tratados con humanidad, con responsabilidad y con la seguridad de que se protegerán sus derechos. A fin de mejorar la situación, los líderes europeos tienen que tomar de inmediato importantes medidas, a saber:

  • Los Estados miembros deben dar prioridad al traslado inmediato de personas de los lugares donde viven hacinadas en las islas a centros abiertos del continente que cumplan las norma jurídicas europeas sobre recepción, en vez de presionar a las autoridades griegas para que mantengan a esas personas en la islas en condiciones precarias.
  • Los Estados miembros deben comprometerse a redoblar sus esfuerzos por sacar a las personas solicitantes de asilo de los primeros países de llegada, incluida Grecia, dando prioridad a los grupos más vulnerables, con independencia de su nacionalidad, y proporcionando información y apoyo a las personas en la selección del país de destino. Los Estados miembros han de permitir el acceso rápido y eficiente a los procedimientos de reunificación familiar, reubicación y reconocimiento seguro de la condición de refugiado.
  • Los Estados miembros deben garantizar que toda persona tienen acceso a protección y a un proceso justo y eficiente de asilo. La UE debe respetar el marco de derechos fundamentales que ha establecido para sí misma y garantizar que la aceleración de los procesos no se hace costa del acceso al asilo.

La UE debe poner fin a su política de externalización de la gestión de la migración por medio de acuerdos como la Declaración UE-Turquía, que supone un incumplimiento de los compromisos contraídos por la UE en virtud del derecho de refugiados y el derecho de los derechos humanos. Se puede gestionar la migración con dignidad y humanidad. Fortaleciendo el marco de la migración legal, ampliando las rutas seguras y legales para las personas refugiadas y protegiendo los derechos de toda persona llegada a Europa, la UE puede servir de ejemplo mundial de sistema que garantiza el bienestar de las personas migrantes, incluidos los refugiados, a la vez que protege sus libertades internas.

Las organizaciones firmantes son: ACT Alianza UE, Amnistía Internacional, Association Européenne pour la Défense des Droits de l'Homme (AEDH), CARE Internacional, Comisión de Iglesias para Migrantes en Europa (CCME), COFACE– FAMILIES EUROPE, Consejo Danés para los Refugiados, Red Internacional de Médicos del Mundo, EuroMed Rights, Consejo Europeo sobre Refugiados y Exiliados (ECRE), Red Europea de Mujeres Migrantes, Lobby Europeo de Mujeres, Federación Europea de Asociaciones Nacionales que trabajan con Personas sin Hogar (FEANTSA), Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH), Human Rights Watch, S.O.S. Europa, Comisión Internacional Católica de Migraciones (ICMC), Comité Internacional de Rescate, Servicio Jesuita a Refugiados – Europa, NAGA (Milano), Consejo Noruego para los Refugiados, Oxfam, PAX, Plataforma para la Cooperación Internacional sobre Migrantes Indocumentados (PICUM), Save the Children, Slovene Philanthropy, SOLIDAR, Terre des Hommes, World Vision

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