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Unidos por la paz en Siria: Llamamiento a los Estados miembros de la ONU

© UN Photo/Mark Garten

El Consejo de Seguridad de la ONU ha fallado a la población siria. En casi seis años de conflicto, casi medio millón de personas han perdido la vida y once millones se han visto obligadas a abandonar sus casas.

Más recientemente, los gobiernos de Siria y Rusia y sus aliados han realizado ataques ilegítimos contra Alepo oriental con total desprecio por los alrededor de 250.000 civiles atrapados en la ciudad.

Los grupos armados de oposición también han lanzado morteros y otros proyectiles contra barrios civiles de Alepo occidental, pese a que, según el alto comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos, los ataques aéreos indiscriminados en la parte oriental de la ciudad por parte de las fuerzas gubernamentales y sus aliados son responsables de la abrumadora mayoría de las bajas civiles.

Rusia, que sigue abusando de su derecho de veto en el Consejo de Seguridad, ha bloqueado una y otra vez los esfuerzos para poner fin a estas atrocidades y hacer rendir cuentas a los responsables.

El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, ha advertido de que la ONU no debe permitir “otro Srebrenica, otro Ruanda, una posibilidad que lamentablemente somos capaces de vislumbrar ante nosotros a menos que pase algo.” Aun así, no hay señales de que el punto muerto en el Consejo de Seguridad vaya a terminar pronto. El guardián de la paz y la seguridad internacionales no ha cumplido la tarea que le encomienda la Carta de la ONU y no ha asumido su responsabilidad de proteger a la población siria.

Por eso nuestra coalición global de 224 organizaciones de la sociedad civil hace un llamamiento urgente a los Estados miembros de la ONU para que intervengan y pidan un periodo extraordinario de sesiones de emergencia de la Asamblea General a fin de exigir que se ponga fin a todos los ataques ilegítimos en Alepo y otros lugares de Siria, y el acceso humanitario inmediato y sin trabas para que la ayuda para la supervivencia pueda llegar a todas las personas que la necesiten. Los Estados miembros deben asimismo explorar posibles vías para hacer que comparezcan ante la justicia los perpetradores de crímenes graves de derecho internacional de todas las partes.

Expresamos satisfacción ante la iniciativa de Canadá de pedir la actuación de la Asamblea General de la ONU e instamos enérgicamente a todos los Estados miembros a que se unan a los 73 países de todas las regiones que ya la apoyan. Estos países deberán trabajar para que se celebre un periodo especial de sesiones de emergencia de la Asamblea General a la mayor brevedad posible, como han hecho los Estados miembros de la ONU en ocasiones anteriores cuando el Consejo de Seguridad estaba en punto muerto.

Pedimos en especial a los 112 Estados que respaldan el Código de Conducta sobre Responsabilidad, Coherencia y Transparencia (ACT), que incluye el compromiso de apoyar medidas oportunas y decisivas destinadas a prevenir o poner fin a la comisión de genocidio, crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra, que se sumen a este esfuerzo y promuevan activamente medidas reales a través de la Asamblea General de la ONU.

La inacción no debe ser una opción. Los Estados miembros de la ONU deben usar todas las herramientas diplomáticas de que disponen para acabar con las atrocidades y proteger a los millones de personas de la población civil de Siria. La historia juzgará con dureza a quienes no den un paso adelante.

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