Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Buscar

Libertad para los activistas de derechos humanos en huelga de hambre

Fowzan al-Harbi (izquierda), Mohammad bin Fahad Bin Muflih al-Qahtani (centro) y Abdullah al-Hamid (derecha), frente a la Corte Penal en Riad el 01 de septiembre 2012. © Iman Al Qahtani @ ImaQh

Arabia Saudí debe excarcelar inmediata e incondicionalmente a dos fundadores de una organización local de derechos humanos que llevan casi un año en prisión tras ser declarados culpables por su activismo pacífico y sus críticas a las autoridades, ha declarado Amnistía Internacional.

Mohammad al Qahtani y Abdullah al Hamid fueron condenados a 10 y 11 años de prisión, respectivamente, el 9 de marzo de 2013. Ambos son cofundadores de la Asociación Saudí de Derechos Civiles y Políticos (ACPRA), una de las pocas organizaciones del país que registra las violaciones de derechos humanos y ayuda a las familias de los detenidos sin cargos.

“Mohammad al Qahtani y Abdullah al Hamid no son culpables de nada más que de atreverse a denunciar el terrible historial de Arabia Saudí en materia de derechos humanos. La realidad es que la situación de estos derechos en Arabia Saudí es pésima y que cualquiera que se arriesgue a denunciar los fallos del sistema es calificado de delincuente y encerrado en una celda”, afirmó Said Boumedouha, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.


“Encerrando a dos destacados activistas de derechos humanos, Arabia Saudí incumple descaradamente sus obligaciones internacionales y muestra un flagrante desprecio hacia los derechos de las personas a la libertad de expresión y de asociación.”

Mohammad al Qahtani y Abdullah al Hamid fueron declarados culpables de varios “delitos”, como desobediencia al gobernante, incitación al desorden y creación de una organización no autorizada. El Tribunal de Apelación confirmó sus condenas en enero de 2014. En la misma vista judicial, el tribunal ordenó también la disolución de la ACPRA y la confiscación de sus bienes. Incluso una vez fuera de prisión, ambos hombres estarán sometidos a largas prohibiciones de viajar.

Esta semana los dos hombres iniciaron una huelga de hambre como protesta por el deterioro de sus condiciones de reclusión. Ambos vienen sufriendo decisiones arbitrarias de las autoridades penitenciarias, como la confiscación de sus libros y pertenencias personales y su traslado a celdas que representan un grave peligro para su salud. Según informes, Mohammad al Qahtani está en régimen de aislamiento desde que empezó la huelga de hambre.

El 5 de marzo de 2014, cuando sus representantes legales intentaron visitarles en la prisión de al Hair, en Riad, las autoridades de penitenciarias les comunicaron que no se les permitía verles, lo que suscitó temores por la seguridad de ambos hombres.

El endurecimiento del control de las autoridades sobre los medios de comunicación y las redes sociales ha creado un clima de intolerancia y temor en toda Arabia Saudí.

En los últimos meses, han sido detenidos decenas de activistas de derechos humanos y ocho de los 13 miembros de la ACPRA están recluidos mientras el resto están siendo sometidos a interrogatorios y hostigamiento.

“Esta campaña de persecución contra defensores de derechos humanos tiene que acabar. Arabia Saudí ha recurrido una y otra vez a medidas draconianas y tácticas represivas para aplastar la disidencia con puño de hierro, enjuiciando y encarcelando a activistas pacíficos”, prosiguió Said Boumedouha.

“Hasta que estos activistas dejen de ser percibidos como una amenaza para la seguridad nacional, las perspectivas de que los derechos humanos avancen en Arabia Saudí siguen siendo sombrías”.

Se teme que una nueva ley antiterrorista introducida el mes pasado, que contiene una definición de terrorismo sumamente vaga y confiere al Ministerio del Interior amplios poderes, acelere la represión de la disidencia pacífica.

Arabia Saudí debe dejar de abusar del sistema judicial para silenciar las críticas y la disidencia encarcelando a defensores y defensoras de los derechos humanos so pretexto de defender la seguridad nacional”, concluyó Said Boumedouha.

“La comunidad internacional debe aumentar la presión sobre las autoridades saudíes para que pongan en libertad a todos los activistas pacíficos encarcelados.”

Información complementaria

Entre los miembros de la ACPRA afectados figuran Mohammed al Bajadi y el doctor Abdulkareem al Khoder, que van a ser juzgados de nuevo después de que se desestimaran las apelaciones contra sus condenas.

 

Fowzan al Harbi, también miembro de la ACPRA, está acusado de varios delitos, como “incitar a la desobediencia al gobernante mediante la convocatoria de manifestaciones” y “calificar a Arabia Saudí de Estado policial”. Fue detenido sin explicaciones tras la conclusión de una vista judicial en diciembre de 2013. Su juicio está en curso.

Otros dos miembros de la asociación, Issa al Hamid (hermano del doctor Abdullah al Hamid) y Abdulaziz al Shubaily, han sido citados varias veces para ser interrogados sobre su activismo pacífico. Se teme que ambos sean juzgados y encarcelados en breve.

El tribunal de apelación confirmó en febrero de 2014 la pena de prisión impuesta a Waleed Abu al Khair, otro activista saudí. Se espera que tenga que empezar a cumplirla en cualquier momento.

Fadhel Maki al Manasif, miembro fundador del Centro Adala para los Derechos Humanos, está detenido desde octubre de 2011. Actualmente está siendo juzgado por el Tribunal Penal Especializado por cargos asimismo relacionados con su activismo.