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Lamentable cadena perpetua a intelectual uigur

El académico Uighur, Ilham Tohti fotografiados en junio de 2010. © FREDERIC J. BROWN/AFP/Getty Images

La condena de cadena perpetua impuesta por un tribunal chino al destacado intelectual uigur Ilham Tohti por cargos de “separatismo” es una afrenta a la justicia, ha manifestado Amnistía Internacional.

“Esta vergonzosa sentencia no tiene fundamento real. Ilham Tohti se dedicaba a tender pacíficamente puentes entre las comunidades étnicas y es por ello que se han tomado medidas punitivas contra él por medio de cargos formulados por motivos políticos”, ha afirmado William Nee, investigador de Amnistía Internacional sobre China.

Tohti es preso de conciencia y las autoridades chinas deben dejarlo en libertad de inmediato y sin condiciones.”

Por medio de su trabajo como intelectual y escritor, Tohti ha intentado fomentar el entendimiento mutuo entre los uigures y los chinos de etnia han en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, en medio de crecientes tensiones étnicas existentes en la zona. Fundó el sitio web Uighur Online y es muy crítico con las políticas de Pekín en la Región Autónoma.

La policía detuvo a Tohti, junto con siete estudiantes uigures, en enero de este año. Ha sido torturado bajo custodia y fue privado de alimentos durante 10 días e inmovilizado con grilletes durante 20.

Su juicio se ha caracterizado por una serie de irregularidades jurídicas. Se negó el acceso a las pruebas a su equipo jurídico, que estuvo también seis meses sin poder reunirse con él. Uno de los abogados de Tohti se vio obligado también a abandonar el caso debido a la presión política.

Los siete estudiantes uigures se enfrentan también al cargo de “separatismo”, pero no se sabe bien cuándo van a ser juzgados ni si cuentan con asistencia letrada.

“Estos cargos penales ponen en tela de juicio los llamamientos del presidente Xi a un mayor entendimiento y solidaridad entre las comunidades uigur y han –ha añadido William Nee–. En vez de hostigar a activistas pacíficos como Tohti, las autoridades chinas deben poner fin a la discriminación y represión sistémicas que sufren los uigures.”

“Es terrible que siete jóvenes uigures se hayan visto atrapados por el empeño de las autoridades en hostigar a Tohti. Un rasgo emblemático de las autoridades chinas es la prioridad que dan a la ‘estabilidad ante todo’, por encima de la justicia y el Estado de derecho.”

Información complementaria

Los uigures sufren discriminación generaliza en materia de empleo, educación y vivienda; restricciones de la libertad religiosa, y marginación política.

Las autoridades han intensificado la restricción de las expresiones públicas del islam: se han prohibido la barba larga, el velo, el hiyab y las camisetas con la estrella y la media luna islámicas.

Durante el mes de Ramadán, varios sitios web gubernamentales de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang sometieron a los estudiantes a presión extrema al prohibir el ayuno e insistir en que todos los miembros del Partido Comunista y todos los empleados públicos se adhirieran al ateísmo.

La condena de Tohti se ha impuesto tras una oleada de ataques violentos y represión de las protestas en la región. Uno de los incidentes más violentos tuvo lugar el 28 de julio, cuando, según los medios de comunicación estatales, 37 civiles resultaron muertos al asaltar una “muchedumbre armada con cuchillos” oficinas del gobierno en la localidad de Shache. De acuerdo con la información disponible, las fuerzas de seguridad mataron a tiros a 59 atacantes durante el incidente.

Los grupos uigures cuestionan esta versión y afirman que resultaron muertos nada menos que 2.000 uigures al disparar la policía contra centenares de personas que protestaban por las severas restricciones impuestas a los musulmanes durante el Ramadán.

En mayo, las autoridades lanzaron una campaña de “mano dura” contra el terrorismo, en el marco de la cual se han practicado detenciones masivas y se encarcelado tras juicios injustos a centenares de personas, en su mayoría uigures.  
Previamente se habían producido una sucesión de ataques violentos, en los que murieron sobre todo chinos de etnia han. El 1 de mayo, 3 personas murieron y 79 resultaron heridas en un ataque con explosivos y cuchillos perpetrado en una estación de tren de Urumqi, capital de la región, y semanas después unas bombas arrojadas desde automóviles en el bullicioso mercado de la localidad mataron a 39 personas que se encontraban casualmente allí e hirieron a otras 94.