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La población civil, desprotegida ante los brutales ataques de los yanyawid, que se adentran 150 kilómetros en el país

Amnistía Internacional publica hoy, 1 de diciembre, nuevos indicios de la inacción del gobierno chadiano ante los ataques cada vez más brutales y extensos de los yanyawid de Darfur y Chad contra la población civil del este de Chad.

 

La información fue recopilada por una delegación de Amnistía Internacional que acaba de regresar de una visita de dos semanas a Chad. Los delegados entrevistaron a víctimas de violación, tortura y desplazamiento, visitaron poblados destruidos y se reunieron con el primer ministro chadiano y otros altos cargos, recogiendo indicios irrefutables de que el conflicto y la crisis de derechos humanos de Darfur ya están profundamente arraigados en el este de Chad.

 

La delegación oyó testimonios sobre personas asesinadas, mutiladas y quemadas vivas durante los ataques de los yanyawid contra poblados y ciudades de Chad situadas hasta a 150 kilómetros de la frontera con Darfur.

 

Los yanyawid capturaron a cinco hombres que trataban de escapar [...] Les pusieron sogas al cuello, las ataron a sus caballos y cabalgaron arrastrándolos durante entre cinco y diez minutos aproximadamente. Los hombres sangraban por la boca y la nariz. Incluso les azotaron la cabeza y el cuerpo con las riendas hasta que estuvieron completamente cubiertos de sangre.

Testimonio de Abdelrahman Sinoussi sobre la muerte de cinco habitantes de Koloye.

Al mismo tiempo, mujeres que han huido a campos de personas desplazadas dijeron a los delegados que los yanyawid cada vez cometen más violaciones y que el ejército y la policía chadianos no patrullan ni dentro ni alrededor de los campos.

 

“Hemos visto un radical aumento de ataques cada vez más brutales contra la población civil, y adentrándose cada vez más en Chad, pero el ejército y la policía chadianos no están haciendo ni el más mínimo esfuerzo para proteger a sus propios ciudadanos. El gobierno se enfrenta a una verdadera amenaza de las fuerzas rebeldes. Sin embargo, aunque tiene medios, sigue haciendo oídos sordos a las súplicas de ayuda de su propia población civil”, ha dicho Alex Neve, miembro de la delegación de Amnistía Internacional.

 

Las conclusiones preliminares de la delegación de Amnistía Internacional a Chad son:

 

Extensión de los ataques de los yanyawid contra la población civil a zonas situadas bien en el interior de Chad, como demuestran los devastadores ataques de las primeras dos semanas de noviembre contra los poblados de Bandiakao, Badiya y Kerfi, situados a unos 150 kilómetros de la frontera;

 

Intensificación de los ataques de los yanyawid contra la población civil desde que acabara la estación de lluvias, a mediados de septiembre. Amnistía Internacional ha recogido los nombres de unas 500 personas muertas en ataques sólo en la región de Dar Sila, aunque el número total de muertos es mucho mayor;

 

Aumento de la brutalidad de los ataques ¾las víctimas son asesinadas, mutiladas y quemadas vivas¾ comparados con ataques previos, que se centraban principalmente en el robo de ganado y alimentos o en amedrentar a los habitantes para que huyeran de los poblados;

 

Crecimiento de la violencia contra las mujeres, incluida la violación, en los campos de desplazados y sus alrededores. Los hombres desplazados no pueden acompañarlas por miedo a que los maten y las fuerzas gubernamentales se niegan a patrullar en los campos y sus alrededores.

 

Primero me arrebataron a mi hija y la tiraron al suelo. Luego dos de los hombres me violaron. Cuando se fueron, recogí a mi hija y regresé al campo. No le he dicho a nadie lo que me pasó.
Testimonio de una mujer en un campo de desplazados cerca de Goz Beida.

Amnistía Internacional ha recopilado testimonios en los que los supervivientes explican los esfuerzos que hicieron para lograr que la policía o el ejército chadianos fueran en su ayuda antes y después de los ataques de los yanyawid. En algunos casos, la ayuda prometida nunca llegó. En otros, los regañaron y les ordenaron volver y defender ellos mismos sus poblados.

 

Cada vez que había un ataque suplicábamos y rogábamos al ejército que viniera a ayudarnos. Estaban sólo a 25 kilómetros. Nunca lo hicieron [...]. En este país no importamos. No se nos considera ciudadanos. Quieren que muramos

Testimonio de Abakar Ramadan, imán de Koloye.

Los combatientes yanyawid se están aprovechando de que el Estado no protege a sus ciudadanos; según los desplazados, incluso se burlan de sus víctimas durante los ataques, diciéndoles: “¿Por qué no hay nadie que te proteja?” El desorden y la impunidad sin duda fomenta cada vez más ataques.

 

Todas las partes del conflicto, incluidos los yanyawid, deben respetar sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario, en concreto abstenerse de cualquier ataque directo contra la población civil. Chad está obligado por su Constitución y por el derecho internacional de los derechos humanos a proteger a su población civil. El gobierno de Sudán también debe tomar todas las medidas que sean eficaces para evitar nuevas incursiones fronterizas de los yanyawid en Chad y para desarmarlos de acuerdo con las obligaciones que ya ha contraído en virtud del Acuerdo de Paz de Darfur.

 

La comunidad internacional también tiene una evidente responsabilidad. Amnistía Internacional insta al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a que estudie medidas para ayudar al gobierno de Chad a cumplir con su responsabilidad de protección, por ejemplo mediante el despliegue de una fuerza internacional si esto fuera necesario para la protección de la población civil, incluidas las personas refugiadas y desplazadas. La delegación de Amnistía Internacional se reunió con el primer ministro de Chad, Pascal Yoadimnadji, que afirmó claramente que su gobierno está muy necesitado de esta ayuda internacional y dispuesto a recibirla.