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La nueva fiscal crea grandes expectativas

Fatou Bensouda, nueva fiscal de la Corte Penal Internacional

La toma de posesión de Fatou Bensouda como segunda persona que ocupa el cargo de fiscal de la Corte Penal Internacional desde el establecimiento de ésta marca el comienzo de una nueva era en la justicia internacional y trae consigo la posibilidad de aplicar un enfoque más sólido a la estrategia de procesamiento de la Corte, ha manifestado Amnistía Internacional al comienzo de los nueve años de mandato de la nueva fiscal.

La gambiana Fatou Bensouda toma el relevo de Luis Moreno Ocampo tras desempeñar el cargo de fiscal adjunta de la Corte desde 2004.

“El fiscal Ocampo ha hecho muchos logros al establecer la Fiscalía en los últimos nueve años y deja iniciado mucho trabajo en forma de siete investigaciones y varias causas en curso", ha señalado Marek Marczyński, director de Justicia Internacional de Amnistía Internacional.

Antes de tomar posesión de su cargo, Fatou Bensouda estableció diversas prioridades a las que atenderá durante su mandado, entre ellas el examen de la calidad y eficiencia de las investigaciones y enjuiciamientos, la elaboración de una sólida política de género y la aclaración del proceso por el que la Fiscalía decide dónde llevar a cabo investigaciones.

“Acogemos con satisfacción estos compromisos”, ha afirmado Marczyński. “La Fiscalía debe estar evolucionando constantemente y tomando medidas para garantizar que la Corte tiene el mayor impacto posible en la lucha contra la impunidad.”

Amnistía Internacional ha expresado anteriormente su preocupación por que algunos aspectos de la estrategia de procesamiento sean demasiado restrictivos, en particular por los limitados cargos presentados en la primera causa de la Corte contra Thomas Lubanga, a quien sólo se acusó de alistar y reclutar a niños soldados. No se investigaron plenamente otros presuntos delitos, como violencia sexual.

“Confiamos en que las novedades en materia de política aplicable contribuyan a aumentar el apoyo público a la Corte en todo el mundo”, ha manifestado Marczyński. “Ante todo, la Corte ha de ser una defensora imparcial de la justicia para las víctimas de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra olvidadas o ignoradas por sus propias autoridades”, añadió.

Se le plantean varios retos políticos significativos a la nueva fiscal. En los últimos años, la Unión Africana ha tomado medidas que menoscaban la Corte Penal Internacional, como negarse a cooperar en la detención del presidente sudanés Omar al-Bashir, alegando que la Corte sólo procesa a africanos.

“La fiscal ha hecho firmes declaraciones en las que solicita el apoyo de los Estados africanos. Esperamos que presten a la fiscal y a la Corte su más pleno apoyo para que se haga justicia a las víctimas africanas al igual que a las de todo el mundo.”

Mientras tanto, otros Estados, como Francia, Alemania, Italia, Japón y Reino Unido, están insistiendo en aplicar unos recortes presupuestarios que amenazan con menoscabar el trabajo de la Corte.

“No se debe permitir a los Estados menoscabar la independencia de la Fiscalía por medio del proceso presupuestario. Se deben proporcionar a la Corte recursos suficientes para que realice su trabajo de manera efectiva.”

La Corte está investigando en la actualidad crímenes en la República Centroafricana, Costa de Marfil, la República Democrática del Congo, Kenia, Libia, la región sudanesa de Darfur y Uganda. También está examinando denuncias de crímenes en otras siete situaciones a fin de determinar si abre investigaciones, a saber: Afganistán, Colombia, Georgia, Guinea, la República de Corea, Honduras y Nigeria.