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La Liga Árabe debe presionar para que permita la entrada de observadores de derechos humanos

Sede de la Liga Árabe en El Cairo. Autor: Ijanderson977 bajo licencia public domain

 

La Liga Árabe debe presionar a Siria para que permita la entrada de observadores independientes de derechos humanos, ha declarado hoy Amnistía Internacional, mientras continúan las muertes y las detenciones en Siria a pesar del acuerdo para poner fin a la violencia.

Según los informes, más de 100 personas han perdido la vida desde que Siria anunció la semana pasada que respetaría el plan de acción acordado con la Liga Árabe el 30 de octubre. Al parecer, la mayoría de los fallecidos son manifestantes desarmados y transeúntes muertos por disparos de las fuerzas de seguridad y el ejército.

El ejército sirio sigue teniendo presencia visible en la ciudad de Homs y, según los medios de comunicación, el bombardeo de zonas residenciales de la ciudad ha continuado después de que el gobierno firmase el plan de acción.

Se siguen recibiendo informes a diario sobre muertes y detenciones de manifestantes desarmados y otras personas, lo que es una burla de las promesas de Siria a la Liga Árabe”, ha declarado Philip Luther, director en funciones del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

Qatar ha pedido una reunión ministerial urgente sobre Siria este sábado, para abordar lo que ha calificado de incumplimiento por las autoridades sirias de sus obligaciones contraídas en virtud del plan.

Como parte del plan, Siria accedió a poner fin a “todos los actos de violencia de cualquier origen”, poner en libertad a “todas las personas detenidas debido a los actuales sucesos” y conceder “acceso sobre el terreno” a la Liga Árabe y a “medios de comunicación árabes e internacionales”.

Amnistía Internacional ha escrito hoy a la Liga Árabe, solicitándole formalmente que también ayude a obtener acceso al país para observadores de derechos humanos, como Amnistía Internacional y el personal de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

“El plan de acción de la Liga Árabe es un paso muy positivo y, de implementarse, podría contribuir a poner fin al incesante número de homicidios ilegítimos y detenciones que hemos documentado en los últimos meses”, afirmó Philip Luther.

“Sin embargo, el incumplimiento por parte de Siria de las condiciones del acuerdo debería persuadir a la Liga Árabe de que tiene que adoptar más medidas. Obtener el acceso al país para los observadores de derechos humanos sería una forma muy práctica de que la Liga contribuya a denunciar los continuos abusos”.

Amnistía Internacional también ha pedido a la Liga Árabe que se una a la petición al Consejo de Seguridad de la ONU de que remita la situación de Siria a la Corte Penal Internacional, imponga un embargo de armas y congele los bienes en el extranjero del presidente Bachar Al Assad y sus principales socios.

El 5 de noviembre, el gobierno sirio anunció la libertad de 553 detenidos “que estaban implicados en los sucesos, pero cuyas manos no estaban manchadas de sangre”. No obstante, continúan las detenciones de manifestantes y presuntos simpatizantes de las protestas.

Según informes, más de 3.000 personas han perdido la vida desde marzo, muchas de ellas en las protestas o en torno a ellas, y durante las operaciones de seguridad contra áreas residenciales. Amnistía Internacional cree que los abusos cometidos en Siria durante este periodo incluyen crímenes de lesa humanidad, pues parecen formar parte de un ataque generalizado y sistemático contra la población civil.

Mientras tanto, aumenta el número de informes sobre muertes de miembros del ejército y de las fuerzas de seguridad en las últimas semanas. Al parecer, muchos han perdido la vida en enfrentamientos con el Ejército Sirio Libre, creado en julio e integrado en parte por desertores del ejército y por otras personas que han tomado las armas con la intención declarada de proteger sus barrios.