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Justicia para las víctimas de la violencia policial en Ramala

Decenas de policías palestinos atacaron a manifestantes pacíficos durante dos manifestaciones en Ramallah © ABBAS MOMANI/AFP/GettyImages

La investigación sobre la violencia de la policía palestina contra manifestantes pacíficos ha de ser independiente y transparente, y los responsables deben comparecer ante la justicia, ha afirmado Amnistía Internacional en una carta enviada hoy al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas.

La oficina del presidente nombró el lunes un comité para investigar los sucesos del 30 de junio y el 1 de julio, cuando las fuerzas de seguridad atacaron a decenas de manifestantes en la ciudad cisjordana.

Una delegación de Amnistía Internacional presenció la manifestación del 1 de julio y vio a miembros de las fuerzas de seguridad —incluidos policías vestidos de civil—, algunos de los cuales iban armados, golpear y atacar a manifestantes pacíficos. También recogió testimonios de manifestantes que habían sido hospitalizados tras ser heridos por la policía en las manifestaciones del 30 de junio y el 1 de julio.

La violencia policial que presenció nuestra delegación en Ramallah es escandalosa y totalmente inaceptable. El comité creado para investigar los incidentes debe contar con los recursos y la autoridad necesarios para llevar a cabo una investigación creíble, independiente, rápida y efectiva”, declaró Ann Harrison, directora adjunta del Programa Regional de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

“Los resultados deben hacerse públicos oportunamente, y todos aquellos que sean hallados responsables deben comparecer ante la justicia en actuaciones conformes con las normas internacionales sobre imparcialidad procesal. También debe garantizarse el derecho de las víctimas a recibir una reparación, incluida —entre otras cosas— una compensación.

Las manifestaciones pacíficas fueron convocadas por activistas y grupos de la sociedad civil palestinos contrarios a una reunión entre el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y el viceprimer ministro israelí, Shaul Mofaz, prevista para el 1 de julio.

Después de las 5 de la tarde del sábado 30 de junio, unas 200 personas se congregaron en la plaza de Al Manara de Ramallah y comenzaron a marchar pacíficamente por la calle Irsal hacia el edificio de la Presidencia.

Había decenas de policías palestinos uniformados y vestidos de civil, que emplearon la fuerza para impedir que los manifestantes avanzaran. Cinco manifestantes estuvieron varias horas detenidos en la comisaría principal de Ramallah, donde, según afirman, la policía les sometió a malos tratos. Algunos periodistas que informaban de la protesta también fueron golpeados, y la policía les impidió filmar y hacer fotos.

Mohammad Jaradat, periodista independiente de 33 años, fue hospitalizado tras resultar herido mientras cubría la protesta del 30 de junio.

En una entrevista que mantuvo con la delegación de Amnistía Internacional en el hospital de Ramallah el 30 de junio, Mohammad Jaradat dijo que le agredieron unos policías vestidos de civil —le propinaron golpes y patadas, y le arrojaron al suelo— tanto en la calle, durante la protesta, como después de arrastrarlo hasta la comisaría de policía.

Dijo que en la comisaría le sujetaron y que un policía vestido de civil le pegó con una porra en todo el cuerpo. Amnistía Internacional cree que el trato que recibió mientras estaba bajo custodia policial equivale a tortura.

Jaradat no fue puesto en libertad y llevado al hospital principal de Ramallah hasta que le reconoció un policía, que le trasladó al hospital, donde estuvo dos días para recibir tratamiento por las graves lesiones derivadas de los golpes.

Diez manifestantes fueron atendidos en el hospital por las lesiones infligidas por la policía y las fuerzas de seguridad el 30 de junio, y la noche del 1 de julio, 18 manifestantes habían presentado quejas ante la Comisión Independiente de Derechos Humanos.

El domingo 1 de julio se produjo una escena similar, cuando se organizó una segunda marcha para protestar por la violencia policial de la noche anterior. La delegación de Amnistía Internacional presenció la manifestación.

Varias de las personas heridas durante la manifestación del domingo dijeron posteriormente a Amnistía Internacional que las fuerzas de seguridad les habían propinado golpes, patadas y empujones, les habían insultado y les habían sometido a otros malos tratos.

Dalia, de 22 años, ingresó en el hospital con heridas en la cabeza, brazos y piernas consecuencia de los golpes, patadas y arañazos que le infligió la policía en la manifestación del domingo.

Amnistía Internacional y las organizaciones locales de derechos humanos que presenciaron las manifestaciones no vieron ningún indicio de que los manifestantes recurrieran a la violencia o propugnaran su uso.

“Los testimonios que hemos oído suscitan gran preocupación por el respeto de la Autoridad Palestina a los derechos de reunión pacífica y a la libertad de expresión, garantizados en la Ley Fundamental palestina, así como en tratados internacionales de derechos humanos”, afirmó Ann Harrison.

“Para vencer el clima de impunidad que ha dañado anteriores investigaciones sobre conducta policial impropia y ocultado sus resultados de la mirada del público, la investigación del comité sobre los recientes incidentes de Ramallah debe ser transparente y hacerse pública sin dilación.

“Es esencial que los responsables de estos graves abusos contra los derechos humanos de unos manifestantes pacíficos sean juzgados con arreglo a las normas internacionales sobre imparcialidad procesal. Anunciar una investigación es sólo el primer paso para que se haga justicia y se conceda una reparación a las personas heridas por las fuerzas de seguridad, y observaremos cada paso del proceso.”